Autor: CLAUDIA PADRÓN CUETO

El infortunio de Bolaño, un batey cubano

Desde el camino se distingue un par de paredes en pie, en medio de tanto escombro, unos muebles secados por el sol y una puerta de aluminio que nada protege. Detrás de las ruinas, Orquídea y su marido Yuniesqui levantaron una habitación para dormir, con pedazos de madera vieja. Los pobres, además de pobreza, solo pueden saber de infortunio.

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