Ser sede del Festival Internacional de Videoarte (FIVAC), enseñar electrónica a niños, mostrarle al público un robot parlante y la primera impresora 3D en Camagüey, son razones por las que el Circuito para la Exhibición, el Desarrollo y la Investigación de los Nuevos Medios (CEDINM) recibe aplausos. Hasta ahora más del público que de las autoridades…

El FIVAC se le ocurrió al artista de la plástica Jorge Luis Santana Pérez, cuando andaba por certámenes europeos de videoarte. En 2017 ya desarrollaron la 7ma edición con la presencia de 24 países y más de 80 obras.

“Jamás había visto algo así, es maravilloso ver delante de uno lo que solo ha visto por la TV”, dice Juana Veloz Abreu mientras observa con ojos fascinados como una impresora 3D construye juguetes o pies de amigos.

En las primeras ediciones tuvo el apoyo de entidades estatales, como la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, pero a medida que acudieron invitados de decenas de países, los marcos de la logística regional les quedaron estrechos. Resultaba difícil para el grupo de artistas liderados por Santana sostener el evento fresco en la mente del público sin tener una sede. Era independizarse o expirar.

“Pensamos en una cooperativa no agropecuaria de Cultura, pero no estaban autorizadas; entonces, un amigo me habló de la Iniciativa Municipal de Desarrollo Local (IMDL). Y ha sido nuestra salvación”, cuenta Santana.

En Camagüey funcionan 5 IMDL, que desde el 2009 se pueden desarrollar en el país. “La IMDL no está pensada para el sector de la cultura, pero hay un resquicio que habla de proyectos socioculturales que bien pudiera ser aprovechado por otros artistas. Hay mucho desconocimiento en todos los niveles”, opina Santana.

Bajo ese manto que permite incluso aplicar a financiamientos centrales para invertir en el desarrollo local, en abril de 2016 surgió el Circuito para la Exhibición, el Desarrollo y la Investigación de los Nuevos Medios, para organizar el FIVAC y para más. El Gobierno les facilitó como sede el antiguo cine Encanto, ubicado en la céntrica calle Agramonte, de Camagüey.

Diana Rosa Pérez Legón, productora del FIVAC y del CEDINM recuerda: “Pudimos acometer toda la reparación, gracias a que Santana acababa de vender una obra y puso 15 000 CUC aquí, porque imagínate no sabían cómo lidiar con nosotros”.

El CEDINM es la más joven empresa que tiene la Dirección de Cultura —subordinada al Gobierno— en Camagüey. “El proyecto se sostiene en los servicios al público, no tiene una contabilidad difícil. Aplicamos la Resolución 6 y el salario varía siempre por encima de los 600 pesos (Moneda Nacional) y hay personas que superan los 1 000 mensuales”, revela Odalys Ramos Roble, economista del proyecto.

“Ahora se nos ve dando conferencias o talleres sobre tecnologías, apreciación audiovisual, etc. y hay quien puede pensar que estamos establecidos, pero los 12 trabajadores sabemos que hay mucho por hacer y fundar”, razona Teresa Bustillo Martínez, Doctora en Ciencias sobre Arte y curadora del CEDINM, sentada en un lobby minimalista, rodeada de dispositivos electrónicos construidos por los niños en los talleres.

Foto: del autor

Detrás, en una sala oscura se escucha uno de los videoartes de ediciones pasadas del FIVAC, esas exposiciones constantes lo mantienen vivo hasta su próxima entrega.

El CEDINM es sinónimo de novedad. Fe de ello da Juan Carlos Gil Palomino, ejerce como informático del centro, donde ha podido desarrollarse como vi-jockey (VJ). “El hacer con videos en vivo lo que hace un dj con la música es algo todavía novedoso en Cuba, y que una obra mía diera apertura al pasado FIVAC fue algo grandioso, por eso te digo, me pasó unas 12 horas de trabajo y no me quejo, al contrario, disfruto mucho del espacio. Aquí uno crece”.

El CEDINM tiene alianzas con escuelas cercanas, con Artex, con Cultura y con la dirección de Artes Plásticas, pero Santana considera que le falta expansión por la ciudad, que las instituciones los usen más.

“Podemos dar servicios diversos: alquiler de tecnología y de espacio para eventos, fiestas electrónicas, conciertos, grabación y edición de materiales audiovisuales, vídeos para instituciones, clases de baile… Además, está nuestro cine en 3D, el único en Camagüey y una de las más grandes salas del país”, explica Jorge Luis Santana, director del CEDINM.

Foto: del autor

A pesar de ser estatal, el CEDINM no cuenta con todo el apoyo del Estado. “En sentido general hemos sido ayudados, pero uno nunca tiene conforme a todo el mundo. Sabemos que a algunas personas el modelo no les gusta, porque disputa lo que pudieran hacer ellos”, confiesa Santana. El problema parece ser que como este centro, con una gestión más “flexible” , ofrece en el mismo espacio proyección de filmes, clases de danza, conciertos, alquiler de espacios y recorridos turísticos; podría estar disputando el monopolio de otras organizaciones estatales.

Diana Rosa narra experiencias que corroboran la falta de apego que desde la dirección municipal Cultura hay con el centro. “Nos apoyaron con un local céntrico, pero falta el contacto estrecho con nosotros, para eso está la institución para aconsejar, y uno saber si está haciendo bien las cosas. Recuerdo con pena que en la pasada Feria del Libro el ministro de Cultura visitó Fotograma, un local justo frente a nosotros, mientras celebrábamos el FIVAC con participantes de más de 20 países, y no llegó ni a saludar”.

Diana Pérez, la productora, evalúa otra perspectiva: “La realidad nos dice que mientras Santana hacía varias exposiciones anuales, tenía premios locales, cada año recibía reconocimientos por el Día de la Cultura, le daban distinciones y en cuanto él empezó a hacer una obra social, y abandonó prácticamente su proyecto individual, no ha recibido un reconocimiento, ni una felicitación, ni siquiera es invitado a una gala por el Día de la Cultura. Si no se estimula el modelo, ¿cómo puede servir de ejemplo para otros artistas que pueden hacer más por sus ciudades?”

En el verano el CEDINM estrenó su primera exhibición de tecnología. “Nunca pensé que tendríamos tanto éxito. Un día recibimos 240 niños del Palacio de los Pioneros, el asombro de sus rostros es una imagen imborrable”, afirma Teresa.

“Tratamos de mostrar un modelo de gestión responsable”, insiste el principal gestor de esta idea. “Queremos mostrar que esta institución estatal, porque no es privada, puede ser competitiva; que sin irnos del país podemos ponerle esas energías que la gente sale a mostrar afuera, y hacer algo digno, y no en La Habana, sino aquí en el interior, en Camagüey. Y lo hacemos, sobre todo, por el público.”