En su taller de papel reciclado en La Habana Vieja –el patio de su casa- Yuyú, que no es muy mediática, sabe que necesita una campaña de promoción bien fuerte, “porque las personas no tienen conciencia de la cantidad de papel que usan. 

Yuyú quiere que se le reconozca como una empresa responsable social y ecológicamente. Una empresa coherente, apunto yo. Ahora se levanta cada mañana y logra hacer ella sola hasta 50 pliegues.