Suenan sirenas de policía y de ambulancias en una tarde en Barcelona… Del otro lado del mundo, una joven cubana camina como de costumbre por las calles de Holguín en busca de la WiFi.

En Europa, se oyen gritos de desconcierto y de dolor, un dolor que más que físico es del alma, la repetición de una escena lamentable que no tiene explicación sencilla. Al nororiente de Cuba conectarse a la WiFi no es tarea fácil. El sol está fuerte, y para alguien que lleva “hijab” (velo islámico) en un parque lleno de gente, la cosa se complica.

-¿Oye, niña tú no tienes calor con el trapito ese?

-Oye arabiana, y los camellos ¿qué? ¿se te murieron de hambre?

-Ojjjjjjjjjjjj mira esooooooo, talibana cubana ¡ay mi madre! ¡Lo que uno tiene que ver!

-¡Que volaaaa Bin Laden!

– Oye, Jamá Jamé Jamón, ¿tú eres de Musulmania o del Estado Islámico?

Tranquila, tranquila, tres o cuatro ofensas más y ya. A fuerza de repetición constante uno se acostumbra. Me aíslo y respiro profundo. Usuario y contraseña…Y gracias a Dios, a Allah, al fin, en línea con el mundo por 37 pesos la hora.

En mis redes, Barcelona sangra… Un presunto terrorista magrebí y sus secuaces, matan y hieren. El extremismo y el odio han vuelto a cobrar vidas humanas y la ignorancia sigue haciendo de las suyas allá y acá, porque en Cuba una musulmana criolla, indignada y atónita ante la noticia, también sufre las consecuencias de otro desdichado incidente que, durante semanas, sabe, le complicará la existencia.

Ha ocurrido otro acto de terrorismo mal llamado “islámico”, aunque nada tiene que ver con los principios y preceptos reales de la religión musulmana. Una realidad cotidiana que sin analizar las causas políticas, económicas y culturales que la fomenta, se alimenta como parásito de prejuicios religiosos, étnicos y raciales anclados en el tiempo y potenciados por la islamofobia, el odio y el desconocimiento de musulmanes y no musulmanes por igual.

-¡Dios mío, lo que me espera!

De vuelta al barrio se acrecientan las críticas.

-Oye mija otro de los de tu banda hizo de las suyas, ¡ahora en España! Tu gente no se cansa. ¡Qué Allah ni Allah, ustedes lo que son es tremendos fanáticos y criminales terroristas!.

Y este es el más ligero de los comentarios…

Ser musulmana en Cuba siempre ha sido difícil y lo sé desde hace 10 años: el velo es difícil, el Ramadán es difícil, la interacción diaria con una sociedad culturalmente tan diferente a las prescripciones religiosas de tu fe es mucho más que difícil. Pero tratar de explicar que el terrorismo no tiene raza, ni religión, ni nacionalidad, en un país donde el Islam es vagamente una minoría, donde la gente conoce, ha visto o ha leído muy poco sobre sus verdaderos pilares y donde, la noticia ¨del coche bomba¨ o del ¨atentado del fundamentalismo islámico¨, como en otros países, es sección fija en los noticieros y diarios, es toda una odisea.

Cómo explicar a la gente que el Islam condena este tipo de actos bárbaros y cómo lograr que te crean que en el mismo Corán, libro sagrado de los musulmanes, aparece explícitamente prohibido sembrar terror y corrupción en la tierra:

“Aquel que mate a un solo ser humano (…) es como si matase la humanidad entera (…) y aquel que salve a un solo ser humano es como si salvase la humanidad toda” Corán (5:32)

Cómo hacer entender que los terroristas mal llamados “musulmanes” de Al Qaeda, de Boko Haram, de Jabhat al Nousra, del Estado Islámico y de tantas otras redes y organizaciones extremistas, que invocan el nombre de Dios al cometer atentados y que pretenden erigirse como los principales valedores del Islam, contradicen abiertamente los textos sagrados en su propio beneficio.

Su táctica es sencilla, manipular con sometimiento, amenazas y dinero a mentes inferiores a ellos. Copian y pegan textos del Corán sin interpretarlos y se lo dan a jóvenes con problemas sociales, pobreza, complejos, sin sólida formación religiosa, alimentando en ellos el odio y la venganza. Tal como en su tiempo lo hizo el nazi-fascismo estos lo hacen, pero ahora no se trata de una superioridad racial, sino religiosa.

Así se consiguen los conejillos de indias en DAESH, un triste grupo homogéneo de jóvenes carente de referentes intelectuales y bibliográficos para su ideología.

Pero cómo explicar todo esto, en Cuba, sin parecer apologética y tediosa. Sólo mencionaré con evidencias lo que el Islam enseña y no para convencer, sino para dejar abierta la posibilidad de un juicio más justo.

El Corán exhorta a los musulmanes a nunca empezar un conflicto y persuade a invitar al enemigo hacia la paz antes que a la batalla. Cuando no queda otra opción más que la guerra, entonces, prohíbe matar mujeres, niños, ancianos, enfermos y personas dedicadas a cualquier religión, es decir: padres, monjes y monjas, rabinos…  Impide destruir las poblaciones, incita a proteger las iglesias, monasterios y otros oratorios y a no cortar jardines ni cosechas; y veda, estrictamente el mutilar a prisioneros, rehenes o enemigos de guerra o a emplear la fuerza en los asuntos religiosos. Dejaré que sea el Corán quien lo diga.

“Y no dejes que la enemistad de un pueblo que os ha impedido acceder a la Mezquita Sagrada, os incite a tratarlos con injusticia. Al contrario, ayudaos mutuamente en las cosas buenas de la vida…” Corán (5:3)

“Combatid en el camino de Dios a quienes os combaten, pero no seáis vosotros los primeros. Dios no ama a los agresores”. (Corán 2:186/190);

Se da permiso para combatir solamente a los que han sido combatidos, porque han sido perjudicados”. Corán (22:40)

No ha de existir coacción en la religión.” Corán (2:257)

“Para vosotros vuestra religión y para mí, mi religión.” Corán (109:7)

Entonces si a la luz de estos versículos coránicos, sembrar terror y asesinar es pecado, siendo este uno de los peores, ¿por qué a diario suceden atrocidades como las de Barcelona? Una pregunta demasiado compleja como para ser explicada en un solo artículo.

Mientras reflexiono, España llora a sus víctimas, cinco cubanos entre ellos, y una joven musulmana criolla sintiéndose, nuevamente, como una de las tantas víctimas de la feroz araña del prejuicio y la ignorancia, condena “desde el Islam” y desde Cuba cualquier violencia.

Mira también: ¿Cómo se vive el Ramadán en Cuba?