Neofolklore: nuevos sonidos venezolanos

Un movimiento musical, una tendencia cultural, una renovación de estilo, una jugada comercial, un ajuste a la ley de comunicación, un disparate. Todo es válido para el Neofolklore, un género amado y odiado. Donde su nacimiento es un enigma. Teniendo en cuenta que la gran disputa continúa: ¿Es o no música venezolana? ¿realmente enaltece nuestra identidad cultural?

El enigma del nacimiento

Se escucha un pasaje con elementos de hip hop, un tamunangue con scratch, alguna tonada con trompetas de ska, o un remix de Aldemaro Romero; suena un neofolklore venezolano en alguna radio o como en esto caso en El Toque de RNW.

Quizás sus primeras apariciones -las más claras- las encontramos quince años atrás, con el nacimiento de agrupaciones como “Bacalao Men”. 

Algunos críticos apuntan a que es un producto o una consecuencia más de la globalización. Es decir, que nace a partir del proceso de globalización, cuando entran a Venezuela una cantidad importante de estilos poco conocidos –para la época- de otros países, por supuesto a través del gigantesco mercado de la música. De ahí se comienzan a mezclar estos ritmos con los ritmos tradicionales, y nace un bebé armónico llamado Neofolklore. 

Su aparición más flameante llega a partir de la puesta en marcha de la “Ley resorte (Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión)” que impuso a las radios venezolanas a tener una cantidad determinada de música tradicional o folklórica en sus parrillas de programación. A partir de este enunciado, radios dedicadas a un estilo musical para nada tradicional, en conjunto con productores musicales, dieron forma –al menos comercial- a lo que hoy en día entendemos por Neofolklore. 

Huascar Barradas, flautista venezolano, quien se autodenomina exponente de este “género”, no deja escapar esa premisa comercial, pero replantea la idea afirmando que “hay una gran calidad de intérpretes en este movimiento musical, por ello –el neofolklore- no debe apoyarse por compromiso u obligación sino porque es de gran nivel artístico y tiene personalidad propia”.

Remixes, versiones, fusiones

Otra de las disputas que marcan las discusiones, son los remixes. Hay que reconocer que una buena parte –por no decir la mayoría- de las producciones musicales de Neofolklore son básicamente remixes de piezas musicales tradicionales. De hecho, de ahí nacen compilados completos como el “Tributo Electrónico – Simon Díaz Remixes”.

 

Partiendo de un concepto más teórico y para intentar formular una opinión propia en cada lector, técnicamente un remix es una copia de una producción musical que agrega otros componentes sin cambiar su estructura básica, mientras una versión es capaz de reformular dichas estructuras cambiando métrica, tonalidad, instrumentación u otro de los elementos presentes en un tema musical.   

Aunque este punto también pende de un hilo, dependiendo de la perspectiva de cada conocedor, algunos remixes no son considerados tal, más bien asoman un término conocido como “versionado”. En tal sentido, lo que conocemos como un remix de Caballo Viejo de Simón Díaz en Tecnho, es definido como Caballo Viejo versionada para Tecnho. Cada quien se acomoda al termino que más le conviene, pero lo importante, es que la música es la misma.

Infinitas veces, los músicos venezolanos han desconocido el término del “neofolklore”, pues según su criterio artístico no es más que una fusión y el sustantivo utilizado, un eufemismo comercial.

Para los productores ejecutivos de la industria es totalmente válido que se denomine de esa manera porque ayuda al mercado radial. Es una disyuntiva propia de un concepto que está en formación, probablemente con el paso de los años, el concepto y sus características estén mejor definidas, de momento no.

En mi opinión, lo que conocemos como Neofolklore es una evidente fusión musical que necesariamente guarda elementos tradicionales y los mezcla con otros. Pero como dije anteriormente, es un estilo en construcción que data de hace solamente 30 años aproximadamente.

Por otro lado, y algo que usualmente no es tomado en cuenta por los teóricos de la materia, es que la complejidad social afecta directamente al desarrollo musical de un país. Si se afirma que la ley resorte ha influido de forma directa en la aparición del Neofolklore, no hay que dudar de que la expectativa de los jóvenes ante nuevos sonidos, traspasa cualquier concepto.

Hay ejemplos de sobra en otros países latinos: en Argentina apareció el electrotango; en Brasil nació el Drum and Bossa; en Colombia oímos la Cumbia Electrónica; y en Venezuela se deja escuchar el Neofolklore. 

Jóvenes músicos y productores que buscan desesperadamente reinventar la música tradicional, como se han reinventado la vestimenta, las creencias y la cultura en líneas generales. Un nuevo folklore para una nueva masa. ¿Es involución o evolución? Ese es un tema mucho más álgido. Mientras, la vida y la música siguen reinventándose a cada paso.

Autor

Pablo Hernández. Periodista venezolano.

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