Desenfreno, cuenta la historia de un joven, de una generación que no logra ver la luz al final del camino.

Desenfreno en La Habana. Foto: Luisa Fernanda López

Javier Alonso es un joven de provincia que llega a La Habana para estudiar periodismo. A partir de ahí, comienza una lucha interna que confronta sus sueños con sus propios miedos y preocupaciones y con una realidad que le muestra que para triunfar en la vida hace falta algo más que talento. Personaje con el que el creador y director de Desenfreno, Lázaro Gonzáles González tiene muchos puntos en común. “Es una historia que muestra todas las inconformidades de una generación que no tiene muy claro, cuáles son sus perspectivas. Preocupaciones existenciales de los nacidos en los años 90, un periodo que fue bastante difícil para los cubanos”. Y como el propio protagonista expresa: “nos enseñaron a gritar en silencio, a decir que todo está bien y décadas después uno se da cuenta de que las cosas están mal, que son una mierda las verdades establecidas, que no todo el mundo puede seguir el mismo camino”.

Desenfreno en La Habana. Foto: Luisa Fernanda López

Con o sin bloqueo, ¡se hace!“No es una película en la que haya gritos ni sangre”, dice su novel realizador, quien prefirió “construir el dramatismo desde la incertidumbre y el miedo”. A sus escasos 22 años, Lázaro González González no sabe si se dedicará de lleno a la cinematografía. Lo que quiere este pinareño es contar las historias que le rondan la cabeza, historias que “tengan que ver con las preocupaciones de la gente de mi edad. Historias que sirvan para cambiar la sociedad que estoy viviendo”.

Desenfreno es un sueño que poco a poco se va haciendo realidad. Comenzó con la idea de llevar al cine, un cuento escrito por su director. A la idea se le han ido sumando profesionales, en su mayoría mujeres, que creen en el proyecto y que están decididos a sacarlo adelante. La cinta está en pleno proceso de pre- producción y aún no cuenta con el dinero suficiente para comenzar los rodajes.

Desenfreno en La Habana. Foto: Luisa Fernanda López

El equipo intentó, en un primer momento, conseguir los recursos a través del Crowdfunding, la llamada financiación de multitudes que está permitiendo que por medio de la red, se financien proyectos independientes y alternativos. Sin embrago, dice Lázaro González, “nos topamos de frente con los efectos del bloqueo a la isla. La primera página que nos aceptó, luego nos dijo que no podía apoyarnos porque como consecuencia del embargo, no iban a poder enviarnos el dinero”. Un obstáculo que no desanima al equipo de Desenfreno quienes están convencidos que llevarán a la pantalla grande, éste grito por la liberación sexual, ideológica y emocional de una generación que a veces no logra ver la luz al final del camino.