Solo faltan cinco minutos para que comience la función. El bullicio de la platea y los palcos se percibe detrás del telón. Disfrazado como un personaje más, revisa la posición de los protagonistas en el escenario… con cariño alienta a los más pequeños a dejar fuera los nervios. Es preciso disfrutar el espectáculo como un juego.

Es en esos segundos antes de salir a escena que Dustin Polo, un joven instructor de arte, olvida todos los tragos amargos y contratiempos que debió sortear para que su proyecto cultural haya devenido en el Grupo de Teatro Musical Infantil “Abrakadabra”, conocido como “La Colmenita de Cienfuegos”.

Para Dustin ha transcurrido más de una década desde que empezó el proyecto, pero muchos no lo creen, no conocen al grupo desde hace tanto tiempo.

Jóvenes cubanos

Foto: De la autora

“De pequeño tenía aptitudes para la música y mi mamá me llevó a clases de piano. A los ocho, tras aprobar los exámenes, entré en la Escuela de Arte de la ciudad en el nivel básico de ese instrumento, pero más adelante la abandoné por desencanto. Era muy niño y esta especialidad requería de mucho sacrificio.”

“Cuando estaba en noveno grado, por vez primera llegaron a la escuela las plazas de Instructores de Arte, una iniciativa de Fidel Castro. Sabía que me dedicaría a dar clases, pero fue la vía inmediata para volver a mi sueño de estudiar música. En 2008 me gradué, trabajé en una Secundaria Básica y desde entonces comprendí que me apasionaba el trabajo con niños”.

Tras una visita de la compañía infantil “La Colmenita” a Cienfuegos, comenzó la historia de “Abrakadabra” en esta ciudad.  A Dustin Polo, por sus excelentes resultados como instructor de arte de la Brigada “José Martí”, le ofrecieron la posibilidad de viajar a las montañas junto a Juan Carlos Cremata y su afamada agrupación con el fin de conocer la experiencia artística por dentro.

“Fue una oportunidad maravillosa porque Cienfuegos estaba carente de proyectos infantiles tan abarcadores. Con el incentivo de la Unión de Jóvenes Comunistas, los cuatro instructores de arte que viajamos a las montañas creamos el grupo “Abrakadabra”. Comenzamos inicialmente con 80 niños y nos reuníamos en el Parque Martí, porque no teníamos ni donde ensayar”.

“La clave del éxito en esta labor es la incondicionalidad de los padres, pues de las instituciones el apoyo siempre ha sido solo moral. Somos autofinanciados y nunca hemos cobrado por nuestras presentaciones. Antes recibía mi salario por la Casa de la Cultura, pero era muy bajo. Hoy pertenezco a la Empresa de la Música porque mi remuneración económica la obtengo del grupo “Son del Sur”, donde toco el piano. El asunto es que mi labor en “Abrakadabra” es mi pasión, mi misión en la vida. Con un trabajo alimento el alma, y con el otro el cuerpo”.

“Hoy contamos con apoyo de la dirección provincial de Cultura y el gobierno de Cienfuegos, tras más de una década e infinitas demostraciones de nuestro talento. En cierta época hasta pedíamos que asistieran a nuestros espacios para que nos conocieran. Así logramos evidenciar que tenemos un trabajo consolidado no solo en lo artístico, sino también en la creación de valores en los niños”.

Hoy Dustin se enorgullece de contar con el grupo de aficionados que en más oportunidades se ha presentado en un teatro principal del país. En 2016 actuaron cuatro veces en el Tomás Terry, meta difícil incluso para profesionales. También ofrecieron las habituales puestas en escena de verano en teatros habaneros.

“Realizaré esta faena hasta que tenga fuerzas. Yo crezco físicamente, pero mentalmente no, quiero ser un niño para siempre, en mi grupo me siento como uno más. Pienso que no es necesario espigar tan rápido ni quemar etapas, hay que ser niño hasta el momento que la vida lo permite”.

Teatro cubano

Foto: Cortesía del entrevistado