6:15 de la mañana. Lisset se despierta todos los días casi religiosamente. Ya no necesita de esos relojes de alarma que usaban en la casa cuando era niña. Con un tono de celular cuidadosamente elegido ahora le basta.

A esa hora junto a Lisset se despiertan casi todos los que viven en su casa. Y no es la única porque, como promedio, un joven cubano entre 15 y 30 años convive con 4 personas más bajo su mismo techo. Casi todos padres, hermanos o parejas.

Lisset trabaja. Pertenece a ese 52% de jóvenes que ya lo hace. Todos prácticamente en el sector estatal. Unos pocos aún, el 19%, trabaja de manera independiente o por cuenta propia, bien como titular de negocio o trabajador contratado.

Lisset trabaja como relacionista pública en un departamento de Cultura de la ciudad. Por lo general -y sin que medie una cuestión de género intencionalmente- las mujeres se dedican a las áreas de cultura y educación; mientras que los hombres a la agricultura y el comercio y la gastronomía. En el departamento de cultura, Lisset atiende a los músicos, específicamente. Todos los días, de lunes a viernes. En una oficina, desde las 8:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde. Al igual que la mayoría de l@s muchach@s, tiene un régimen de horario cerrado.

¿Es este el día a día de un joven cubano? ¿Cuáles son sus horarios? ¿Cuáles sus rutinas?

Desde hace casi 40 años, el Centro de Investigaciones Sociales (CIS), de La Habana, estudia los hábitos de vida y consumo de medios de la población cubana, tanto en zonas urbanas como rurales. Usan la encuesta como instrumento metodológico y preguntan a a personas de todo el país a qué hora acostumbran a despertarse y dormir, con quiénes viven, en qué trabajan, en cuáles sectores, qué hacen en sus horarios libres, qué medios de comunicación suelen utilizar y para qué.

Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí

Este estudio donde encontramos a Lisset, específicamente, se aplicó en abril de 2014 en los municipios cabeceras de todas las provincias del país y en los 15 municipios de La Habana. Aquí los jóvenes conforman una muestra del 24 %. Para ser más exactos, 291 individuos de un total de 1200 cubanos residentes en la Isla.

Y aunque a simple vista pudiera parecer un número insignificante, o no representativo, hay que tener en cuenta que la cifra se corresponde con el mayor problema demográfico de Cuba en estos tiempos: el envejecimiento poblacional.

Que hayan transcurrido dos años de su aplicación tampoco lo demerita, pues en Cuba se realizan más o menos cada cinco años, para medir los cambios de comportamiento en esas franjas de tiempo.

Sobre las 6 de la tarde Lisset llega a su casa. Como aún no tiene hijos puede dedicarse más tranquilamente a otras actividades: juega con su teléfono móvil (un 60 % de l@s muchach@s cubanos ya tiene uno con su línea activada), o pasa el tiempo en la computadora (según los datos de la encuesta, casi tres de cada diez jóvenes tiene una).

Sentada en la PC Lisset pasa como promedio cerca de 3 horas con 15 minutos diarios. Por lo general, los jóvenes utilizan la computadora para estudiar o trabajar (cerca de un 88% en total) pero también para jugar, ver películas, series y novelas o escuchar música.

Solo el 15 % de ellos utiliza la computadora para revisar su correo electrónico, el 3 % para conectarse a sitios cubanos y el 10 % a Internet; ya sea desde los hogares como desde los centros de trabajo. Las conexiones a través de las redes públicas WiFi de ETECSA no se contemplan en el estudio, pues en el momento de su aplicación aún no estaba implementado el servicio.

Lisset termina su día viendo algún programa de televisión. Alguna novela o documental, depende de lo que prefiera esa noche. Alrededor de las  10 ya está de vuelta en la cama.

7 horas después, está lista para comenzar su día, otra vez.