Lo que me cuentan sucedió hace unos años en una cancha de la Casa Amarilla, sede de los equipos inferiores del club argentino Boca Juniors. Allí se hizo la propuesta, muy poco discreta, me aclaran.

Era un partido de preparación de la selección sub-17 de Cuba, que se mostraría ante sus similares de la división xeneise. De un lado, la necesidad criolla de alcanzar un teamwork rumbo al Mundial de la Categoría en Perú, y del otro, una prestación, un favorcito que los argentinos le hacían a la Isla.

En aquel choque los dueños de la cancha mandaban con un gol tempranero, pero la reacción de los visitantes llegó tras un penalti que provocó el villaclareño Luis Villegas. El del número 7 daría un pase justo para que un compañero fusilara al portero, y colocará el 2-1 final. La sub 17 cubana derrotaba a los jóvenes bosteros. El pequeñito de Manicaragua se llevaba todas las miradas de compatriotas y contrarios.

“Voy saliendo del césped y un entrenador argentino se me acerca—dice Villegas—y me susurra que si quería quedarme ahí y jugar con ellos”. Luisito dice que ni le respondió, que se apartó ante la oferta y la idea de que a alguien se le ocurriera que él tenía interés en ello. Dio la espalda por respuesta, todo lo contrario a lo que harían el 99% de los futbolistas del mundo ante una propuesta de Boca.

Para un guajiro, que como dicen “no había conocido mundo”, el cerrar los ojos, fue la respuesta
Después le contaría a los más cercanos e incluso descubriría que desde el club antagónico de Boca, el River Plate, también le había llegado una “invitación” a otro compañero de selección.

“No fue la única vez, ya en la selección de mayores, en unos topes que tuvimos en Alemania, otro se nos acercó con una propuesta, pero para los seis jugadores de Villa Clara que estábamos en el equipo. Su intención era llevarnos hasta España, que siempre algún club de segunda tendría espacio para nosotros. Claro que nadie le hizo caso. A los atletas en general nos sucede mucho esto”.

— ¿Y qué vieron en ti, si como muchos piensan, en Cuba no se dan buenos futbolistas?

“En aquel partido contra Boca estuve tremendo, esa es la verdad. Tenía más velocidad y habilidades que cuando lo hacía con el Expreso (apelativo del equipo Villa Clara, 14 veces campeón de Cuba). Creo que eso los impresionó. Y en cuanto a que en Cuba no hay futbolistas eso es muy falso, el interés que muestran muchos conocedores internacionales en nosotros habla por sí solo”.

“Al fútbol, como a otros deportes en Cuba, le hace falta abrirse más paso en otras ligas, en otros niveles. Sin esas experiencias, nunca va a levantarse”.

Así rememoró Luis Alberto Villegas, un veinteañero que fue durante muchas temporadas delantero titular del once más importante de la Isla, el Expreso de Villa Clara.

Curioso que lo cuente, porque todos saben que este tipo de cosas sucede, pero pocos se sinceran ante un micrófono. Imagino que con los años y las exigencias financieras de la vida actual, Villegas recuerde más a menudo la oferta de Boca. Queda claro, que para cualquier aprendiz de futbolista una invitación de este club es asunto de mayores.

Pero fue en una época donde el interés de algún extranjero en tu talento deportivo era visto como una mala palabra. Para un guajiro, que como dicen “no había conocido mundo”, el cerrar los ojos, fue la respuesta. Con cierto aire de travesura contó entonces que guarda una cartera con el escudo de Boca, lo más cerca que ha estado del club argentino desde aquel susurro, que le pudo cambiar la vida.

Hoy Villegas anda en su actual Mataguá en el lomerío villaclareño, esperando que empiece el campeonato Provincial como único incentivo para su futuro futbolero, porque en la pasada campaña ni siquiera fue banco dentro de la renovación del Expreso. Todo esto pese que en diciembre de 2015 había sido llamado a la pre-selección nacional. Lo anularon. Es cierto que su rendimiento ofensivo no es el mismo que par de liguillas atrás, pero en un Campeonato donde la cantera es ínfima, su exclusión se hace notar.

En la Provincial se comerá unas cuantas patadas, porque allí vale todo, menos los materiales para cuidar de los deportistas. Es algo que no espanta a Villegas, porque ni en la Primera División aparecen.