Encienden las luces y el público no puede contener los aplausos. Pequeñas bailarinas agitan el escenario mientras la pasarela abre paso entre la gente. Comienza el show. El espectáculo regresa al Cabaret Centro Cuba en Placetas. ¡Quién lo diría!

Después de tantos años Yeney Carpio, una fotógrafa del pueblo, conquista la atención de sus coterráneos con una función sin precedentes. La noche del  25 de abril la joven protagoniza la mayor artimaña publicitaria de su negocio y devuelve el entusiasmo a la gente.

Show en Placetas. Foto cortesía de la entrevistada.

“Quería hacer algo que promocionara el trabajo de mi casa estudio, D´Carpio. Algo auténtico, novedoso. Reuní a todo el equipo y coincidimos en hacer un evento con modelaje, baile, juegos de participación. Mostrar todo lo que tenemos y crear en los espectadores el deseo de usar nuestros trajes, nuestros disfraces en un bello retrato”.

La fotografía social en Cuba conquista espacios insospechados. Algunos padres pagan cantidades exóticas porque la quinceañera de la familia lleve los bucles más altos, el vestido más pomposo y el  mejor álbum. Vuelven las fotos de bautizo, de comunión, y están de moda los “miniquince”, sesión fotográfica para las niñas de 5 años.

Yeney encontró la mejor forma de vender toda esa parafernalia. Conoce de sobra las necesidades de sus seguidores y sabe que algún  lugar de la memoria colectiva reposa el espíritu carnavalesco. Juega las dos cartas a su favor.

“Abrí mi estudio de fotografía en 2011, tenía 29 años. Hago lo que me gusta y de eso vivo. Mucha gente, como yo, inicia negocios sin conocimiento de marketing. Vas lento, paso a paso. Subestimas el valor del anuncio. En siete años conquisté una clientela y una popularidad respetables. Decidí que era el momento de ir por más público. Surgió entonces la idea de organizar el evento publicitario. Nunca imaginé la trascendencia del hecho.”

En menos de un mes la fotógrafa tenía todo listo. Tres mil pesos en moneda nacional pagaron la función: “No cobré entradas. Recuperé la inversión con una rifa. Los invitados podían comprar tiques para jarras con fotos, retratos ampliados y otros productos de nuestra oferta. Fue un negocio redondo.”

Un pueblo ávido de cultura y de entretenimiento cubrió las plazas del olvidado cabaret. “Pusimos un anuncio en la radio local y pegamos poster por todos lados. Enseguida recibimos llamadas de clientes que querían participar. Hicimos un casting de niños, jovencitas, parejas de novios. La idea era representar todos los públicos. La maquillista hizo de coreógrafa, la recepcionista montó las pasarelas.  Una compañía de danza infantil llegó hasta nosotros para apuntarse en la presentación.”

Show en Placetas. Foto cortesía de la entrevistada.

La noche D´Carpio sorprendió a los propios gestores. “No estaba preparada para tanta gente. Fue un acontecimiento. Aplaudían sin parar. Grababan con sus celulares. Los niños y las quinceañeras modelaron desinhibidos. Comprobé que la gente no fue a ganar fotos gratis. Di en el clavo”.

Al día siguiente no se hablaba de otra cosa: “Yeney dejó la pista caliente, asegura una cliente. Hace años que Placetas no veía una gala tan bonita, tan divertida. Por eso tuvo tanta acogida.”

Pocos días después la competencia apareció en la escena. El estudio fotográfico “El Palacio” convocó a un festín similar. El centro nocturno “Los Paragüitas” repleto vio desfilar a jovencitas con plumas, coronas y trajes de aro. El público eligió su princesa. Otra vez  los flashes, la música, la diversión.

“Fue maravilloso para nuestro estudio y para los placeteños. Aunque centramos la atención en  las quinceañeras, queremos preparar nuevas funciones para  los niños y las bodas. Todavía me sorprende la reacción de la gente. Apenas podíamos caminar dentro del local. Los próximos serán en espacios abiertos, para eso contamos con la ayuda de las autoridades locales que han mostrado mucho interés en estos espectáculos”,  asegura Yunaika García copropietaria de “El Palacio”.

Ahora cada mes promete una vigilia divertida: “Por suerte los fotógrafos incluyeron en sus agendas las galas culturales. Ojalá cada negocio desde su ámbito haga algo por el entretenimiento popular. Es triste en verdad la apatía,” señala Ana González, quien participó en ambos espectáculos.

Show en Placetas. Foto cortesía de la entrevistada.

Los eventos organizados por los fotógrafos privados del pueblo trascienden las líneas de lo publicitario: “Pura complacencia, saber que lo que beneficia tu negocio hace bien a los demás”, asegura  Yeney.

La fotógrafa no pierde tiempo, tiene mucho que hacer. No pregunta cuándo Placetas redujo la vida cultural al humo negro de las fundiciones. Ni por qué al teatro principal lo convirtieron en farmacia;  o quién  dejó caer en pedazos la Casa de Cultura y la Biblioteca Municipal.  Saca bien sus cuentas. Aprovecha el terreno que dejaron otros, mientras prepara la próxima función.