Juanita y Alfredo llevan 16 años de casados y los últimos cinco años de su matrimonio los han vivido pidiendo limosnas en la avenida Galiano, una de las principales arterias de La Habana.

Juanita es la encargada de comprar, con el dinero conseguido, la comida, los cigarros y la bebida que logra darles fuerzas para poder soportar el frío de la madrugada y la dureza del piso.

Alfredo es un hombre enfermo del corazón y ha sido hospitalizado en varias ocasiones, pero vuelve siempre a la calle junto a Juanita. Ellos han sido abandonados por sus familias y desatendidos por las autoridades provinciales.

La historia de Juanita y Alfredo es singular por el amor que siente el uno por el otro, pero desde que empezaron los cambios de la política socioeconómica en Cuba cada vez es más frecuente encontrar historias de mendigos en las calles de La Habana.