Para los campesinos cubanos acceder a maquinarias y herramientas nuevas es muy difícil. Por eso han tenido que poner la inventiva y el ingenio en función de hacer maravillas para resolver los problemas que se les presentan. Ese es el caso de Lázaro Alain Vázquez, un ingeniero formado en la mecanización agrícola que armó su propia chapeadora con retazos de otras máquinas para poder controlar el pasto en su jardín. Él cree que lo que hizo es muy fácil…pero, ¿lo es en realidad? Vean ustedes mismos esta singular experiencia.