Atrás quedaron al parecer los tiempos de las primeras jornadas cubanas contra la homofobia en que su difusión pública a través de los medios de comunicación de la Isla era muy restringida o limitada a menciones muy puntuales.

Este parece ser uno de los principales impactos durante esta sexta edición de tales campañas educativas alrededor del Día Internacional de Lucha contra la Homofobia y la Transfobia en la nación caribeña.

Lo que inició en el 2008 como la celebración exclusiva del 17 de mayo, día en que la Organización Mundial de la Salud retiró la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales en los manuales médicos, ya abarca en Cuba prácticamente todo el mes de mayo, con una creciente repercusión entre la ciudadanía.

El salto cualitativo de este año ya es apreciable no solo en la extensión y cantidad de las actividades en La Habana y Ciego de Ávila como provincias sedes de los principales acontecimientos, además de en otros muchos territorios del país, sino en el despliegue informativo que estos ya tuvieron en la prensa nacional.

Con anterioridad una de las críticas e insatisfacciones más frecuentes entre organizadores y activistas por los derechos sexuales, era que a pesar de la calidad, oportunidad o lo masivas que pudieran resultar las diferentes iniciativas, su reflejo mediático hacia dentro de las fronteras era menor que hacia el exterior.

Estas restricciones que pudieron tener como causa tanto los prejuicios y desconocimientos aún presentes en el abordaje de la sexualidad en todas sus variantes, como las reacciones adversas iniciales que produjo en parte de la población la promoción de aquella primera jornada hace seis años atrás, comienzan a ceder ante la voluntad política del Estado y el Partido Comunista de Cuba para enfrentar la discriminación por orientación sexual e identidad de género y reflejar en los medios a la sociedad cubana en toda su diversidad.

Pero la VI Jornada que todavía no termina —resta, por ejemplo, el primer Festival Deportivo contra la Homofobia el sábado 25 de mayo—, ya conquistó espacios hasta ahora inéditos o de un alcance mucho más amplio en la comunicación social, tanto a través de los periódicos impresos y digitales, como de la radio y la televisión.

Entre los hitos a tener en cuenta están desde una entrevista a página completa en el oficial diario Granma, del Partido Comunista de Cuba, a Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual, institución que lidera el comité organizador de estas jornadas; hasta la transmisión diferida el domingo último de la Gala contra la Homofobia por uno de los canales educativos de la televisión estatal, lo cual permitió que millones de telespectadores pudieran ver por primera vez en la pantalla chica la actuación de algunos de los principales artistas del transformismo junto con otras relevantes figuras de la música.

Para nada resultan despreciables las coberturas informativas que ofrecieron otras publicaciones nacionales como Juventud Rebelde o el semanario Trabajadores, o emisoras como Radio Rebelde y Radio Progreso, con entrevistas y comentarios de fondo sobre la significación de esta labor educativa contra la homofobia.

Destaque especial merece la posibilidad que surgió este año con la transmisión en señal abierta para toda Cuba de Telesur, canal que además de ofrecer cobertura noticiosa a la Jornada, dedicó al asunto dos de sus programas estelares, un Cruce de Palabras con Mariela Castro, y una mesa redonda internacional.
Los medios provinciales y municipales no se quedaron atrás, en particular en los territorios que más peso tuvieron en el programa de actividades, como la capital, Ciego de Ávila y el municipio de Morón, con la importante aparición no solamente de especialistas y organizadores de la Jornada, sino también de activistas y personas de la comunidad LGBT, cuyas opiniones e historias de vida comienzan a tener mayor espacio en el debate público sobre el tema, aunque para muchos de sus integrantes todavía esta intervención resulta insuficiente.

No obstante, actos verdaderamente “irreverentes” en materia de visibilidad acontecieron en estas semanas, como fue la presencia de activistas con banderas del arcoíris y carteles alegóricos a los derechos sexuales en un importante juego de béisbol —deporte nacional que simboliza el estereotipo de virilidad masculina en la Isla—, hecho que comentó la televisión nacional en transmisión en vivo y en directo desde el estadio de Ciego de Ávila.

Estos resultados son solo pequeños pasos dentro de una estrategia educativa permanente hacia la población cubana, que procura mediante el diálogo y la participación activa comenzar a superar gradualmente los sentimientos homofóbicos y transfóbicos todavía enraizados en nuestra cultura, para que puedan prosperar sin mayores resistencias los futuros cambios legislativos que garanticen para lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros los mismos derechos que tienen las personas heterosexuales.

Hará falta todavía mucha persistencia, y una gran constancia en la búsqueda de una representación natural y sistemática de la diversidad sexual que nos caracteriza como seres humanos, no solo en los medios de comunicación, sino en todos los espacios públicos y mecanismos de democracia ciudadana. Esto habrá que lograrlo, además, no solo durante el mes de mayo, aunque definitivamente ya es muy buen síntoma que cada año las Jornadas Cubanas contra la Homofobia salgan con mayor fuerza del closet.

*Este texto fue publicado originalmente en el Blog Paquito el de Cuba