Alex es graduado de Termoenergética, pero nunca ha ejercido esa profesión. Su vida se ha ligado más hacia las letras, y más que letras a la narración oral. A pesar de su corta edad, Alex lleva muchos años defendiendo la décima campesina, y en los últimos tiempos se inclina más por el neorrepentismo cubano.

Junto a Diego y a Fausto, Alex dirige el proyecto La Resistencia, surgido hace poco menos de dos años. Este grupo apuesta por un arte revolucionario, pues además de la música, en el mismo escenario conviven la improvisación, la narración oral, el baile y el teatro.

Alex, director del Proyecto La Resistencia. Foto: Tomada del perfil de Facebook del entrevistado

Su peña habitual es en La Lucecita, en las periferias del municipio Playa, en La Habana. El público que los visita está consciente de lo que verá en cada presentación.

“Lo que me gusta es mezclar la improvisación poética con otras manifestaciones artísticas, -explica el joven orador-  porque de eso va el neorrepentismo; la diferencia no radica en cantarla o no, sino en la banda musical que la acompañe, porque ya el laúd y el tres no tocan el punto guajiro, sino que ahora lo que se escucha son acordes de violines, chelo, guitarra, y el cajón flamenco; instrumentos que nada tienen que ver con los tradicionales. La idea es trastocar el oído a lo que convencionalmente está adaptado a escuchar, por eso incluimos el repentismo hablado, poco usado en lo guateques campesinos”.

Las nuevas formas de hacer arte puede causar ruido en el público, sin embargo La Resistencia ha logrado ganarse a sus propios seguidores.

“Hay muchas formas de hacer la décima cubana, pero solo se había hecho popular el punto guajiro, explicó Alex. Las cátedras de repentismo de la décima improvisada en Cuba han comenzado a enseñar la décima performática, ligada al neorrepentismo”.

Alex proviene de una familia de improvisadores, así que la décima es parte su ADN, como él mismo lo definió.

“El término neorrepentismo no me es ajeno, como tampoco lo es la improvisación. Crecí escuchando décimas cubanas. Mi padre, Alexis Díaz Pimienta, es uno de los mejores exponente de este género.”

Y como no ser buen improvisador si tienes al maestro de todos en casa.

“Alexis Díaz Pimienta fue el creador del término neorrepentismo, pero también he puesto lo mío; ahora estoy trabajando en controversias monólogos, en las que un mismo poeta hace los dos personajes”, dijo el joven de apenas 21 años de edad.

La improvisación lleva trabajo, mucho estudio de ejercicios y técnicas. Es más fácil aprenderla de niño, por eso este talentoso narrador lo hace tan bien.

Proyecto La Resistencia en la Casa de la Bombilla Verde. Foto: Tomada de la página de Facebook del proyecto

“Las palabras no se aprenden, ningún improvisador tiene como meta aprender una equis cantidad de palabras por día, simplemente incorporas a tu vocabulario nuevos términos producto de la misma lectura”, aclaró.

-¿Y que lee un improvisador?

“Yo leo de todo, poesía, ensayo, no puedes elegir solo lo que te gusta, porque cuando estás en escena no sabes sobre qué tienes que improvisar. El público te da palabras y personajes, después hay que unirlos todos en una misma décima. Hay palabras tristes que no tienen rimas, por eso no haces nada con aprenderlas de memoria, sino aprender a jugar con las palabras”.

Cantar décimas puede ser una vía para ganarse la vida. En Cuba hay muchas figuras reconocidas como el Jilguero que vivió de sus décimas. Pero para un joven que está comenzando, ¿pudiera ser el factor económico determinante?

“Gano algo de dinero, no lo que debería, pero por ahora no me preocupa, ya escogí este camino, es lo que realmente me gusta hacer, quiero que la juventud conozca más la tradición poética nuestra, que no solo es Palmas y Cañas. El neorrepentismo rompe completamente con los presupuestos anteriores sin dejar de ser tradicional, yo no he dejado de hacer décima tradicional, solo trato de enriquecerla”.

“Y no me interesa como la gente me ve, simplemente quiero mostrar mi talento. Yo no soy como mi padre, creo que nunca voy a ser como él, mi padre es un genio. Yo solo hago algo de su obra pero desde mi óptica. Él también está seguro de que él es él y yo soy yo”.