A Omar hay quienes lo han tildado de rebelde y de “bocón”, porque hallan en sus temas de rap un discurso crítico o “demasiado fuerte” hacia los conflictos de la sociedad cubana. Omar se autobautizó como El Analista porque dice descomponer los problemas en sus partes hasta descubrir la causa que los provoca, pero “se trata de puro arte, nada que ver con política”, insiste.

“Mis temas son un poco pesaos. Yo empecé en la música porque tenía algo decir, aunque me pudieran censurar. Soy más del rap contestatario, el rap consciente, ese es mi trabajo, el que yo he defendido desde un principio. En realidad, estudié para profesor hasta cuarto año, pero lo dejé porque tuve una chama. Lo dejé, a mí nadie me botó ni ná´ de eso, yo estaba bien en la escuela. Ya estaba cantando en aquella época, y había que buscar comida pá´ la chama”.

En uno de sus antebrazos, El Analista tiene tatuado el nombre de la productora independiente que fundara junto con su esposa Arliety: La Génesis Club. Fue concebida para apoyar el arte alternativo y promocionar a muchos artistas del mundo underground que no cuentan con espacios propios para presentarse, o con nulas posibilidades de grabar su música. Al inicio, sin apoyo institucional y haciendo uso de su presupuesto personal, crearon el primer festival de raperos de Villa Clara.

Arte underground en Cuba

Omar, fundador de Génesis Club. Foto: Cortesía del entrevistado

“Santa Clara es una ciudad muy alternativa, y si vamos a hacer algo, lo hacemos parejo para to´ el mundo, porque esos artistas que reunimos se han enfrentado a tabúes y han pasado mucho trabajo. Ahora mismo, muchas instituciones no tienen audio, ni micrófonos, ni luces… Yo trato de ofrecerles gratis lo que tengo, con la mejor calidad posible, y que se sientan cómodos, que se sientan como artistas. Nosotros simplemente pedimos el lugar para hacer las presentaciones, como si es la AHS — Asociación Hermanos Saíz — o la plataforma del Sandino, pero lo demás lo ponemos nosotros, incluyendo la promoción. Cuando producimos algo, le metemos con to´”.

La casa de Omar es visitada frecuentemente por raperos, djs, bailarines, improvisadores, grafiteros… Él la califica como un “templo del arte”. Allí confluyen gran parte de los artistas que se han formado en las calles, que no cuentan con títulos académicos, y muchos de los que no pertenecen a organizaciones ni a casas de cultura.

Arte underground en Cuba

En casa de Omar. Foto: cortesía del entrevistado

“A veces hasta montamos colchones aquí en el piso cuando se complica el hospedaje pa´ que la gente se quede, y no se puede ni caminar. Es una cosa grande, aquí to´ el mundo sabe lo que es La Génesis Club. Hacemos conciertos en muchos lugares. En Cuba hay otras productoras parecidas a esta, pero en Villa Clara esta es la única. No e s obligado estar aquí ni na´ de eso, pero esta talla es hermosa porque la gente ve el fruto, que están trabajando, y que antes no les daban espacios en otros lugares. Yo no llamé a nadie, la gente ha venido poco a poco”.

Caridad y Osvel siempre quisieron pertenecer a la Asociación Hermanos Saíz  pero les negaron la entrada porque el break dance no parece estar contemplado entre la estética promocional de la organización, y argumentaron que aún no estaban suficientemente preparados en materia coreográfica.

“No entendemos qué pide ese jurado que nos evaluó en la AHS. La verdad es que mucha gente no nos ve como profesionales—protesta el B-boy—. Antes estábamos dispersos y ahora más organizados”.

“Todavía hay personas que no nos prestan atención —agrega la B-girl, que ha tenido que soportar los prejuicios hasta de su propia familia—. Creen que el break dance no es tan importante como los bailes populares. En algunos lugares nos han tratado bastante mal, nos botaban y todo…”.

Una noche, durante un festival de música electrónica, supieron de la existencia de La Génesis Club y decidieron comenzar a bailar con ellos. En la reciente competencia de la Red Bull, en Matanzas, se llevaron el primer premio en coreografía junto a Abdel “El tanque”, que lo recibió en improvisación.

Arte underground en Cuba

Break dance. Foto: cortesía del entrevistado

“Yo estaba frustadísimo”, confiesa  Henry del Toro y gesticula al hablar como si rapeara alguno de sus temas. “Imagínate, allá donde yo vivo, en Quemado de Güines, no hay condiciones ni posibilidades de grabar ninguna canción. Siempre necesitamos algo que nos agrupara a los artistas urbanos. Gracias a esta gente he ido evolucionando. Aunque, no sé decirte si algún día podré cobrar por el rap que hago”.

Además de su productora independiente, El Analista quiere hacer funcionar, de la misma forma, un club particular en el patio de su casa para que se presenten estos artistas undergroud una vez al mes. “Pero nada que tenga que ver con cobrar la entrada ni nada de eso”, reafirma. “Es como si hiciera una fiesta en mi gao. También quisiera ampliar el estudio de grabación para ponerle más condiciones. La verdad es que pretendo tener proyectos hasta donde me dejen”.