Una parada de ómnibus impide que el acceso a ´Las Terrazas´ pase desapercibido ante tanta autopista. Pareciera como si a ese pueblo lo hubieran guardado intencionadamente lejos del mundo. Decenas de armónicas casas recostadas a las montañas, todas de color blanco y techos anaranjados, envueltos en un verde limpio, dan la impresión de haber llegado a un lugar fuera del tiempo. Allí, Yerandy Graverán ha optado por el ecoturismo.

“Cuando era niño -recuerda Yerandy- mis amigos de Pinar del Rio o La Habana me molestaban diciéndome que yo era un mambí o un rebelde, porque vivía en las lomas. No estaban equivocados. ´Las Terrazas´ es una comunidad ubicada en la Sierra del Rosario, que en 1994 convirtieron en Complejo Turístico”.

Aprovechando las bondades naturales de la Sierra, en Las Terrazas se ha fomentado el turismo ecológico, en un modelo de gestión que busca sensibilizar a los viajeros y habitantes en la preservación y apreciación del medio natural y cultural.

“Empecé a trabajar con 18 años en una cafetería flotante sobre un lago en la entrada del pueblo. No fue nada extraordinario, casi todos los pobladores de aquí, desde muy jóvenes, nos dedicamos al servicio turístico”, afirma.

Yerandy. Foto: Iván del Toro

El complejo (bajo administración estatal) ha diseñado un sistema de rotación para todos los trabajadores (que son la comunidad) cada año y medio. Según Yerandy la idea persigue que todos puedan pasar por todas las unidades turísticas del pueblo, aprovechar las ganancias que les provea el paso por las más rentables y practicar varios tipos de actividad: gastronomía, senderismo, animación…

Las Terrazas es uno de los modelos más sustentables de turismo alternativo en Cuba. Una de sus premisas consiste en la familiarización de los visitantes con la cultura autóctona. “Por esta razón alojamos a los turistas en nuestros propios hogares, con nuestras familias”, explica Yerandy.

“Con ellos aquí compartimos actividades culturales y recreativas, entre ellas la visita a la casa del reconocido cantante Polo Montañez. Contamos además con talleres de artes plásticas, muñecas, artesanías, textiles y otras manualidades; así como ofertas gastronómicas típicas de la cocina cubana”.

No obstante el aparente éxito de este modelo, la realidad indica que un grupo importante de jóvenes del lugar, pasado un tiempo, decide emigrar hacia el turismo tradicional, priorizando los ingresos económicos ante los beneficios del ecoturismo, lo que frecuentemente significa también, emigrar de Las Terrazas.

El turismo ecológico es más que visitar lugares bellos.

“Esta modalidad, aunque no genere tantas ganancias como la tradicional, ayuda a la participación local, le da oportunidades a la población rural, y eso pudiera generar el desarrollo sostenible de nuestra comunidad”, insiste.

Las Terrazas. Foto: Iván del Toro

A lo mejor, la formación universitaria en estudios Socioculturales de Yerandy, que adquirió viajando todos los sábados alternos a la Universidad de Pinar del Río (casi 100 km), mientras trabajaba en el paladar vegetariano “El Romero”; o su investigación de licenciatura, relacionada con la gestión de restaurantes comunitarios, influyen en su forma de ver este fenómeno.

Lo cierto es que Yerandy resolvió quedarse en la lomas y bajar solo de visita, mientras otros emigran. Decisiones como la suya, en cambio, han posibilitado que en las Terrazas la mayor parte de las ganancias se utilicen en el mejoramiento de las condiciones medioambientales y de la comunidad. “Nosotros, desde 1995, no recibimos presupuesto estatal de ningún tipo y disfrutamos de un equitativo nivel de vida”, asegura.

Lleguemos hasta allí para ver.