Pasado el momento de impacto inicial del huracán Irma: el silencio, el llanto, la desesperación; toca ponerse en pie y empezar de nuevo. ¿Qué hacer para sobrevivir los primeros días?, ¿cómo levantar otra vez la casa o el techo?, ¿cómo sacar adelante un país?

Irma fue un duro golpe, para los desastres naturales nadie está completamente preparado. La ayuda de personas, organizaciones, países –tan necesaria- comenzó a llegar con urgencia. La solidaridad sobrevive.

Huracán Irma en Cuba

Donaciones a Cuba después del huracán Irma. Infografía del autor

Las cargas de ayuda humanitaria despachadas por los países, aunque no se ha publicado con exactitud la cantidad, contienen botellas de agua, alimentos, medicinas, generadores eléctricos, kits de higienización, materiales de construcción, casas de campaña, generadores eléctricos, equipos de purificación de agua, ropa, calzado, colchones, sábanas, toallas, entre otros.

Huracán Irma en Cuba

Donaciones de organizaciones y empresas a Cuba. Infografía del autor

Asimismo, diversas organizaciones del mundo han enviado dinero y abierto cuentas para donaciones a la isla.

Hasta el momento hemos calculado se ha recaudado para devolver a la normalidad la infraestructura del país más de 4 millones 580 mil dólares, 276 mil euros, 25 mil libras esterlinas, 100 mil coronas y 3112,3 toneladas de ayuda humanitaria en sentido general.

Además, se esperan otras donaciones que han sido anunciada y llegarán al país en los próximos días.

Sin embargo, ante estas muestras de solidaridad, saltan una duda, ¿qué se ha hecho con estas donaciones y cómo han sido distribuidas?, ¿quiénes tienen orden de prioridad?, ¿cómo se reparten?, ¿dónde se ha comenzado a distribuir esta ayuda?

Ante situaciones de crisis la desesperación aparece, la confianza no es suficiente. No basta con saber que nos ayudan y que el Estado lo reparte; para los afectados, los donantes y la ciudadanía en general contar con mecanismos de distribución más transparentes es igual de importante.