57 años atrás, la gente en Cuba se echó a la calle. La revolución era ya un hecho en 1959 y ese día cambió el curso de un país, definitivamente. Para los jóvenes de la Cuba de 2016 el primero de enero es una fecha objeto de distintas interpretaciones. Somos la generación del después del después: pocos de nuestros padres logran recordar aquel momento nítidamente. Porque somos en realidad los nietos, no los hijos, de los que vivieron aquel primero de enero.

Los hechos, se sabe, mutan en recuerdos, imaginarios, representaciones. Estos son algunos de ellos.

Orlando Hernández, estudiante

“Es simplemente el comienzo de un nuevo año. Lo que significa son fiestas familiares, donde todos se reúnen, se sientan a la mesa, comparten… Pero más allá de eso, no sé. La connotación de fiesta política que alguna puede tener se ha perdido, al menos para mí y los que me rodean.

Orlando Hernández, estudiante. Foto de la autora.

Y es cierto que al final, el cómo estamos viviendo hoy gira en torno a esa fecha. Es como la especie de génesis de todo lo que está sucediendo ahora y cómo está sucediendo. Pero la idea se ha ido gastando, la gente dejó de creer en ello. Para muchos jóvenes el presente deja de verse como la continuación de lo que se hizo y fue como hecho histórico y político en aquel entonces, en 1959. Es un hecho, sí, pero ya no es tangible. Por tanto no hay una celebración en ese sentido.”

Arlenys Rodríguez, estomatóloga

“El primero de enero ya es algo que ha devenido en tradición y cultura. Desde que uno nace te inculcan el significado del Triunfo de la Revolución como nuestra libertad. Y eso tiene una connotación política muy fuerte. Pero fuera de ello, es un día de fiesta, de celebración familiar.

Arlenys Rodríguez, estomatóloga. Foto de la autora.

La Revolución hoy en día sigue siendo un hecho, y tiene sus influencias sobre los jóvenes. Yo misma estoy recién graduada de estomatología, una de las carreras más caras del mundo, y fue gratis. Esa es la mayor influencia que la Revolución ha tenido en mí.”

Dariel Torres, trabajador por cuenta propia

“El primero de enero es el Triunfo de la Revolución. Pero para mí es un nuevo año que espero con desenvolvimiento, con la idea de que será mejor que el año anterior. Para el país puede representar sus cambios, como mismo lo representa para nosotros los cubanos. Cada cual intenta ir hacia delante.

Dariel Torres, trabajador por cuenta propia. Foto de la autora

De verdad que gracias al Triunfo de la Revolución las escuelas y los hospitales son gratis; y eso por supuesto influye en mi vida actual. Pero no es suficiente. Mírame a mí, por ejemplo, tengo 24 años y lo único que pienso es trabajar, porque no da la cuenta. Y ahora mismo no debería estar parado aquí, porque pueden multarme, ¿pero qué voy a hacer? Yo no le hago daño a nadie, solo intento sobrevivir buscando el dinero de cada día. “

Carla Valdés, estudiante

“No tiene sentido ninguno, es una fecha que viene después del 31 de diciembre y me levanto en la casa después de haber pasado la noche anterior con mi familia. Ni siquiera es algo que me pregunte. No está cargada para mí, al menos simbólicamente. Es un día feriado y ya.

Foto de la autora

Hay otras fechas que sí uno siempre lo asocia con el hecho histórico. El 26 de julio, el 10 de octubre, ¿pero el primero de enero? Yo, y por lo menos yo que soy bastante de izquierda, no lo asocio con ningún tipo de significado.

El hecho como hecho histórico influye en mi vida actual como mismo el 10 de octubre influyó en lo que es Cuba hoy, y como mismo puede influir el día de hoy en el de mañana, porque somos un acumulado de pasado y de historia.”

Marcos García, soldado del Servicio Militar Activo

“El primero de enero es para mí el día que está antes de mi cumpleaños. Los demás tienen sus planes creo, respecto a la idea del año nuevo y todo lo que esperan. La gente está contenta, se nota el movimiento en la calle. Aunque más bien el primero todo el mundo está recogido por la fiesta de la noche anterior.

Foto de la autora

Si no hubiese pasado lo que pasó, si no hubiese triunfado la Revolución no sé cómo estuviéramos, si mejor o peor que ahora. Ya eso no tiene sentido. Lo que importa es que sucedió y que tiene que ver de alguna manera, aunque no lo sentimos así como tal, con lo que estamos viviendo ahora; sobre todo la parte de los estudios y la medicina gratis.”

Osmani Caballero, músico

“El primero de enero no significa nada para mí. Año nuevo, feliz año nuevo. Yo nací con la Revolución ya andando. No viví el tiempo fula que la gente cuenta de Machado y Batista. Viví rico, en el 93, pleno Período especial, pero viví bien. Es demasiado lejano.

Foto de la autora

Para mi novia sí significa la vida, literalmente. Su abuelo había ayudado a los barbudos en la Sierra, y la dictadura batistiana tenía retenidas a su esposa e hija, la madre de mi novia que en aquel entonces era una niña. Hasta que los rebeldes tomaron la zona, un montecito en Camagüey, a finales de diciembre de 1958.

Pero a mí no me ha sucedido nada con la Revolución. Ni me quejo ni me enorgullezco de ella. Mira, ahora es que yo vengo a tener una guitarra eléctrica de verdad, después de 17 años estudiándola. Aun así, yo vivo mi vida aquí porque ¿en qué otro país yo voy a vivir como músico? Como no lo sé, mejor me quedo.”