Frida Kahlo, una mirada íntima

Doce cartas y una opera rescatan a la Frida Kahlo más auténtica y la alejan de la imagen mercantilista en la que se ha convertido su vida y obra. 

Por Gabriel Infante Carrillo

Las Cartas de Frida: Ópera de toilette es una producción de un solo acto basada en doce cartas inéditas escritas por Frida Kahlo, fechadas en Nueva York, París y Coyoacán (Ciudad de México), y que permanecieron en el baño de la casa de la artista por medio siglo.

El baño estaba cerrado, primero por orden de Diego Rivera y después por orden de Dolores Olmedo, y fue en 2004, cuando se abrió y se encontró unos baúles en los que se hallaron varios documentos, y entre éstos estaban las cartas, explicó a Radio Nederland, Marcela Rodríguez, escritora y compositora de la puesta en escena.

“La directora del Museo Frida Kahlo, Hilda Trujillo, muy generosa, me comentó de esas cartas y me dijo que yo podía analizarlas”, añadió Rodríguez.

Asimismo, aseguró que no se le hubiera ocurrido hacer una ópera sobre la vida del artista debido a que todo mundo ya la conoce, pero fueron las cartas la que le inspiraron a hacerla.

“Es difícil conseguir libretos para escribir una ópera, ando siempre cazando letras para cantarlas. Me gustó mucho el contenido de las cartas de Frida, pues dicen más de lo que nos imaginábamos”.

La ópera busca retratar a la “auténtica” Frida Kahlo, pues asegura una de sus directoras, que una parte de la vida del artista se quedó marginada debido a la comercialización de su obra e imagen.

“Es muy evidente que a Frida la han privatizado y la han convertido en una mercancía, y ella no era una artista comercial. Se ha desvirtuado mucho su obra y su imagen, entonces pensamos que también hay una parte de ella muy rescatable, y esa es la que tenemos los mexicanos que recuperar”, señala, Jesusa Rodríguez, una de las directoras, y añade, “se pueden robar su nombre y su obra, pero el espíritu de Frida no se lo pueden robar”.

La cantante Catalina Pereda le da voz a Frida Kahlo, y cuenta que el proceso de preparación para encarnar a la artista fue un proceso muy interesante y un gran reto.

“Lo primero que me pregunté como intérprete fue cuál sería su voz real y también su voz metafórica, entonces al leer las cartas, uno se da cuenta que es una voz rebelde, contestataria, diferente e incluso en su época era una voz que se rebelaba contra lo que estaba pasando, pero también era una voz luchadora contra todo lo que pasaba”.

A lo largo del proceso de preparación, Pereda asegura que redescubrió a Frida y que se adentró un poco en su biografía.

“Fue un gran descubrimiento leer las cartas, también me metí un poco en su biografía, y claro, uno como intérprete, siempre nos pasan cosas extrañas cuando empiezas a interpretar. Varias de las cartas, por ejemplo, las escribe en 1939, cuando ella tenía exactamente la misma edad que tengo ahora. El momento en el que pinta las dos Fridas, el cuadro en la que se corta el pelo y cuando escribe la carta a los Breton”.
Además, añade que para ella, como una joven artista que está tratando de descubrir el mundo y ver hacia dónde va, Frida ha sido una gran inspiración y ejemplo.

En cuanto a la música de la ópera escrita por Marcela Rodríguez, Catalina Pereda señala que la manera en que está escrita es muy interesante, ya que se juega con distintos registros debido que hay una mezcla de géneros.

“Es una ópera y está escrita para una voz operística, pero se juega mucho con los registros; tenemos las clásica arias de ópera más lírica, pero también hay un corrido y una canción ranchera, entonces el reto era hacer la ranchera de manera de ópera”.

La ópera se desarrolla en un ambiente que simula el baño de Frida; con una escenografía minimalista hecha de papel, lo cual representó un reto para la producción y para los actores en escena, asegura Jesusa Rodriguez.

En ese sentido, Clarissa Malheiros, otra de las directoras, señala que el trabajar con un material no reutilizable es un reto pues hay que montar el escenario, cada día, para cada función.
La ópera se presenta el 23, 24 y 25 de agosto de 2013 en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris” en la Ciudad de México. No hay que perdérsela.  

 

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