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La música mexicana pintada de negro

En el vasto territorio mexicano, uno de los tres gigantes musicales junto con Brasil y Cuba de Latinoamérica, hay tonos negros que pintan gran parte de los sonidos nacidos en lo que se conoce como la Costa Chica y que llegan hasta el muy norteño Monterrey.

Por SinEmbargo

Se trata de pinceladas gruesas, pero que no alcanzan aun así a delinear géneros en estado puro.
Si, como piensa el bahiano Carlinhos Brown, “todo viene de África”, también los sonidos de la tierra maya y azteca poseen en muchos casos una raíz de dicho continente.

Palabras como tamboriles, sones, incluso algo que se llama “La chilena” y que pervive en Oaxaca merced “a los náufragos chilenos que en el siglo XIX intentaban llegar al oro de California y que, seducidos por Oaxaca, se quedaron allí, creando un baile alegre, sensual y pícaro, que mantiene la esencia de nuestra cueca chilena”, según escribió el embajador chileno en México, el también escritor Roberto Ampuero, forman un verdadero arco iris sonoro en donde no es muy fácil separar paja del trigo, raíz de alas.

México, país donde después del mariachi el género más popular es la cumbia, donde hay zonas como Veracruz, en la que se cultiva un tipo de son que han denominado “jarocho” y donde es difícil a veces distinguir lo cubano de lo mexicano.

En la Costa Chica que nos ocupa pervive también el denominado “son de artesa”, cuyo nombre proviene “de que el baile se ejecuta sobre una artesa, es decir, un cajón de madera de una sola pieza y grandes dimensiones, que tiene labrado en sus extremos una figura animal.

Es utilizada para bailar y zapatear sobre ella en celebraciones comunitarias”, explica el musicólogo Carlos Ruiz Rodríguez en su libro Versos, música y baile de artesa de la Costa Chica. San Nicolás, Guerrero y El Ciruelo Oaxaca.

Todo esto es tema, como es lógico, de estudios sesudos por parte de musicólogos que tienen bien claro ese panorama oscuro, valga la paradoja.

[media:image1]Lo cierto es que de un tiempo a esta parte ha comenzado a hablarse mucho más de la “tercera raíz”, un concepto que aplicado a lo musical tiene una representante fiel y entusiasta en la cantante “La Morena”, Alejandra Robles, nacida en Puerto Escondido, Oaxaca.

“La tercera raíz une a México con África y ha sido olvidada. No así la raíz indígena que como es lógico tiene mucha fuerza en nuestro país”, explica Robles –reciente telonera de la africana Oumou Sangaré en el concierto que diera en el Distrito Federal-.

La cantante más internacional de México, Lila Downs, nació en Oaxaca. Alejandra Robles, también. Pero la primera es del istmo y tiene influencia de los 16 grupos étnicos de la zona, entre los que se encuentran los zapotecos y los mixtecos.

“La Morena”, en cambio, es de la Costa Chica y Guerrero, donde hay influencia maya merced a los tzoziles, que reinan a su vez en Chiapas y en donde la música negra cubana y africana, sumada a la mencionada “la chilena”, conforman “la tercera raíz”, es decir, los géneros relacionados directamente con lo afrocaribeño.

No llama así la atención que el maya Armando Manzanero haya participado en el debut discográfico de Robles, un trabajo que con el título de La morena, trae boleros como “Adoro”, la famosa tonada venezolana “Angelitos negros” y una hermosa y conocida canción de la música regional mexicana, “Pinotepa”, también grabada por Lila.

Aunque un cronista serio como pretende ser la firmante, no debe dejarse llevar por el entusiasmo excesivo, es un gesto decente hacia el lector recomendar vivamente que se procuren el disco de la Robles. Junto con Downs conforma el espejo de dos caras donde se concentra por un lado lo indio y por el otro la peculiar manera de entender la negritud de los mexicanos.

¿Hay música negra en México?
Una de las personas más capacitadas para responder a la pregunta de si existe o no música negra en México, es sin duda Ernesto Márquez, coordinador artístico del Festival Afrocaribeño, una iniciativa cultural nacida en Veracruz en 1994 y que ya ha concretado 17 ediciones.

Hay que decir en este punto que en el Estado de Veracruz hay un poblado de nombre Yanga y que fue el primero en la historia en liberarse del yugo español y proclamar la libertad de los esclavos, por lo que lo negro, lo afro, son temas sensibles para los nativos de la zona.

“Claro que existe, mezclada con nuestra propia música mestiza e india, más bien diluida diría yo entre nuestros ritmos tradicionales. Pero por supuesto que en gran parte de la música mexicana hay géneros de raíz africana”, dice Márquez.

[media:image2]“Hay que recordar la presencia en el Golfo de México del hombre negro, incluso en tiempos pre-colombinos y quienes dejaron como legado la expresión musical de los tamborileros, formada por tres tambores afro –uno mediano, uno grave y otro chico- que también se usa en la rumba cubana y que en nuestro país se mixtura con una flauta indígena”, agrega.

Precisamente, la pasada edición del Festival Afrocaribeño, que transcurrió entre el 9 y el 12 de agosto, estuvo dedicada a la tercera raíz con un orgullo local que la secretaria de turismo de Veracruz, destacó en una conferencia de prensa: “Somos el único Estado de América Latina que realiza una fiesta dedicada a la herencia africana”, dijo entonces la funcionaria Leticia Perlasca.

“Todo se inició en Yanga. A partir de ahí, lo que hoy conocemos como tercera raíz se puede detectar en muchas regiones del mundo, entre ellas México, en Guerrero, Chiapas y, por supuesto, Veracruz”, dijo en declaraciones citadas por el periódico La Jornada, al anunciar un encuentro cultural que tuvo al brasileño Carlinhos Brown como máxima figura, pero que convocó también a artistas de Puerto Rico, Cuba y Colombia, entre otros.

La iniciativa estuvo enmarcada en lo que la ONU denominó “Año Internacional de los Afrodescendientes” (en 2011), un intento de revalorizar la presencia negra en nuestro continente.

“En el caso de Oaxaca –explica Márquez- hay 16 etnias indígenas registradas, pero la etnia afro, que tiene una gran presencia en la zona, no estaba registrada, lo que implica que queda afuera de cualquier plan gubernamental de desarrollo y apoyo”.

[related-articles]“Pero la música siempre está, aunque insisto, no como género negro puro, sino subordinada a nuestros ritmos tradicionales. No hay discriminación con esos géneros. Simplemente la música está ahí y no logró alcanzar un desarrollo que le permitiera trascender su zona de origen”, precisa.

Contenido original de Sin Embargo. Twitter: SinEmbargoMX.

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