Anabel Hernández y Los Señores del Narco

La periodista mexicana Anabel Hernández acaba de publicar el libro Los señores del narco, en la editorial Grijalbo, en el que expone las complicidades de diversos funcionarios locales, estatales y federales con el crimen organizado.

El libro es una investigación que le llevó a la periodista más de cinco años, y lo más importante es la documentación; es decir, cada frase, cada afirmación, está acompañada de documentos que la autora incluyó en el texto, para no dejar lugar a duda alguna.

El tema central de las casi 600 páginas, es la convivencia y complicidad de las élites políticas del país con el crimen organizado, en especial con los grandes narcotraficantes. Pero no solo eso. Anabel nos habla del cómo, durante muchas décadas, el gobierno convivió con todos los cárteles, pero desde el sexenio de Vicente Fox, se inclinó por uno solo: el cártel de Sinaloa.

Hernández lo pone en estos términos: “El gobierno era polígamo con las mafias y de pronto se volvió monógamo con la confederación de Sinaloa”

La fuga del Chapo Guzmán costó 20 millones de dólares
Son muchas las revelaciones impresas en Los Señores del Narco y una de las más polémicas fue la supuesta fuga de Joaquín Guzmán Loaera, alias el Chapo Guzmán, de la prisión de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco.

No fue la inteligencia del Chapo la que lo sacó de prisión sino una negociación y 20 millones de dólares. Pero no se trató exclusivamente de una caso de corrupción como los que tenemos todos los días en México, sino parte de una estrategia mayor, donde el gobierno panista de Vicente Fox y después el de Felipe Calderón pactarían con el cártel de Sinaloa una cierta paz y gobernabilidad a cambio de quitar del camino a los competidores y enemigos del Chapo.

¿La guerra contra el narcotráfico declarada por el presidente Calderón, entonces qué es? Preguntó esta reportera.

“Una farsa, una enorme campaña publicitaria. La guerra contra el narcotráfico no es pareja; sólo se ha combatido y encarcelado a la competencia del cartel de Sinaloa. El equipo de Felipe Calderón sabe exactamente cuáles son los funcionarios coludidos con el crimen organizado, sabe quién lava dinero, sabe qué empresarios, qué personas participan en este jugosísimo negocio y no hace nada. Sabe que en el aeropuerto de la Ciudad de México hay un hangar a donde llegan aviones cargados de cocaína, que las policías son el brazo armado del Chapo. Todo lo tengo documentado. No son invenciones de Anabel Hernández.”

Pactar con el narco al más alto nivel
El 28 de noviembre pasado, la revista Proceso publicó fragmentos del libro de Anabel Hernández; éstas provocaron las más airadas protestas y reacciones.

Una de las revelaciones más duras fue que en el año 2008, la Presidencia de la República estableció contacto con el Chapo Guzmán, para poner paz entre los diversos carteles en guerra.
Los encargados de la encomienda, es decir, de preparar la comunicación con el Chapo, fueron el entonces Secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, y un general del ejército que había estado preso 7 años por sus presuntos vínculos con Amado Carrillo, el capo de la droga apodado El Señor de los Cielos.

El general, cuyo nombre no aparece en Proceso pero sí en el libro, había estado muy activo en la guerra sucia de los años setenta en México.

Además de las protestas oficiales, se organizó una venganza.
El miércoles 1 de diciembre, el principal noticiero de Televisa anunció como su nota principal, que la revista Proceso recibía dinero del narco. Sergio Villarreal Barragán alias El Grande, jefe de sicarios del cártel de los Beltrán Leyva, capturado en septiembre y convertido en testigo protegido, dijo ante las cámaras en una supuesta declaración ministerial, que el reportero Ricardo Ravelo le había pedido 50 mil dólares para no mencionarlo en sus reportajes.

La declaración del matón de dos metros de alto y más de cien kilos de peso fue hecha el 4 de noviembre, pero, los reportajes y las fotos a las que hizo referencia el asesino, no se publicarían hasta el 17 de noviembre. Pequeño detalle que dejó en evidencia a la televisora.
Proceso, en su número del 5 de diciembre da una lista detallada de todos los artículos en los que El Grande ha sido más que mencionado, lo que demuestra que no se guardó silencio sobre su persona.

Amenazas de muerte
Mientras Proceso era víctima de una campaña de calumnias por los noticieros y periodistas de alquiler, Anabel recibió amenazas de muerte.

Del 3 al 5 de diciembre se llevó a cabo en Guadalajara, Jalisco, en el marco de la Feria Internacional del Libro, el VI Encuentro Internacional de Periodistas en Tiempos Violentos.
Anabel Hernández era una de las ponentes el sábado 4 de diciembre. El enorme auditorio tenía lleno total y todos esperábamos con emoción la ponencia de Anabel, pues ella, habla claramente, da nombres con apellidos, nunca se anda por las ramas ni dobles sentidos o ambigüedades; por el contrario, cada frase suya es como un torpedo.

Al poco de iniciar la conferencia, se nos anunció que por razones de seguridad Anabel no asistiría. Periodistas en tiempos violentos fue un nombre muy atinado para el encuentro.
 

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