Blogueo desde Cuba

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Cualquiera pensaría que cada bitácora en Cuba es una gota en el mar, una lágrima en la selva de la Red. 

Por Yasel Toledo Garnache*

Pudiera ser, pero miles de ellas, millones… significarían el nacimiento de un océano. Hace poco un profe me dijo lo que ya sé: “Muchos blogs son casi inexistentes, casi ni los leen, ¿qué significan siete mil visitas en un año?”

Escribo, porque quiero expresar lo que siento. No importa si es un rasguño en la pared o un chillido casi imperceptible. No importa si mis compañeros de la Universidad no pueden visitar MiraJoven, a pesar de las gestiones de la Rectora para que el sitio abra en la Casa de Altos Estudios. No importa que me desangre a través del correo electrónico para alimentarlo. No importa que todavía no tenga su extensión en Facebook ni Twitter. No importa que la mayoría de los posts sean huérfanos de fotos. No importa que solo acceda a Internet mediante favores. Por suerte, hay amigos.

Teclear mis ideas es hobby y necesidad. No renunciaré a eso. Las obligaciones en la Universidad, las dificultades tecnológicas…, no me vencerán. Amo demasiado a la blogosfera, a la posibilidad de expresarme en un espacio íntimo-colectivo.

Sigo pensando que puedo escribir de lo que sea, pero de forma más responsable, consecuente con los momentos actuales del país. A veces, creo que también escribo para joder a quienes se vistieron de revisionistas. Blogueo porque me da la gana, y no pararé. Como dijera Alfredo Guevara, me siento periodista –y bloguero- porque defiendo una causa, Cuba.

Vivo en una nación con un enemigo demasiado fuerte. Cualquier suceso puede tergiversarse. Le pueden cambiar la intensidad del color a la mejor de las pinturas.

Mi voz ganará fuerza poco a poco. Se los aseguro. Merezco cualquier calificativo, menos cobarde y derrotado, mi abuelo no me lo perdonaría. Blogueo porque me siento afortunado de vivir en este archipiélago, el mismo de Martí, Mella, Fidel…

[related-articles]La verdad, mi verdad, y la de otros enfrentarán siempre a quienes se empeñan en mentir y manipular hechos, en devaluar a la revolución con reflejos en un espejo con aumento, que vira realidades al revés. Tenemos lunares. Es verdad. ¿Quién no? Empero la luz es mayor.

*Publicado originalmente en el blog La Joven Cuba.

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