Bultos en el cuello

Category: 

Cuando una persona se palpa "algo"  en el cuello siempre piensa en que la causa puede ser una patología maligna; sin embargo, en la mayoría de los casos, se corresponden a patología inflamatoria o malformativa, que, a pesar de tener que ser tratada mediante cirugía en ocasiones, no suele representar un peligro para la vida del paciente.

Si se detecta un bulto en el cuello del que previamente no se había dado cuenta, debe consultar con un otorrinolaringólogo. Este especialista seguramente le interrogue respecto a patología reciente en el área de la boca o la faringe (extracciones dentales, etc), presencia de ronquera y dificultad para la respiración o la deglución. También es importante saber si es usted fumador. Influye en el proceso diagnóstico la edad (en los niños no es infrecuente la presencia de ganglios en el cuello, sobre todo relacionados con procesos de amigdalitis o adenoiditis) y el tiempo de evolución de la patología.

Una vez finalizado el interrogatorio, se pasa a hacer una exploración clínica que siempre incluirá la palpación del cuello y el estudio de las áreas cercanas, que puede incluir una fibroscopia (la introducción de un fino cable de luz  por la nariz para ver en pantalla las áreas ocultas de faringe y laringe). Se suele completar el proceso con la petición de un análisis de sangre y un estudio de imagen de la masa, que habitualmente comienza con una ecografía (en la mayoría de los casos es suficiente) y puede incluir un escáner cervical o una resonancia magnética, sin que quiera decir que el hacer estos últimos estudios esté en relación con la gravedad de la enfermedad. En muchos casos el diagnóstico de seguridad se realiza mediante una punción de la masa con una aguja fina, y el estudio del material obtenido (no se asuste si le proponen este método, no es doloroso y puede ser muy importante para el diagnóstico).

En la mayoría de los casos el diagnóstico es claro y no son precisos tantos estudios. Se suele iniciar un tratamiento antibiótico y antiinflamatorio y revisar al paciente en unos quince días.

Las causas más frecuentes son: estructuras normales del paciente, que este se toca casualmente por primera vez (algún cartílago laríngeo, el hueso hioides, glándulas salivales, etc). También, si están en la parte lateral del cuello, pueden ser ganglios o quistes branquiales (alteraciones embriológicas de poca gravedad); en la parte media del cuello suelen ser quistes dermoides, quistes tiroglosos o crecimientos de la glándula tiroides (bocios). En cualquier caso, no debe asustarse de entrada; el otorrinolaringólogo se puede encargar de todo el proceso diagnóstico y del tratamiento subsiguiente, sea –como es la mayor parte de las veces- mediante la instauración de una medicación, o sea mediante una cirugía que, casi siempre será realizada por el mismo especialista.

*Francisco J. García-Purriños
Doctor en Medicina por la Universidad de Salamanca
Especialista en Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial

Print HTML logo

Autor