Cálculos biliares

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Los cálculos se componen la mayoría de colesterol y otros, de sales de calcio. El colesterol se encuentra presente en la bilis en grandes cantidades y en estado líquido. Cuando la concentración de colesterol en la bilis es demasiado alta, entonces deja de diluirse y queda retenida en la vesícula biliar. La mayoría de los cálculos biliares se forman dentro de la vesícula biliar y cuando se trasladan a los conductos biliares puede producir infecciones graves, incluso mortales, de los conductos mismos, del páncreas o del hígado. Al igual que ocurre con los cálculos renales, los biliares obstruyen los conductos, favoreciendo así el asentamiento de las bacterias. Las bacterias se propagan a la sangre y pueden causar infecciones en cualquiera de los órganos del cuerpo.

SÍNTOMAS
Al principio, los cálculos biliares no producen ninguna molestia, sobretodo los de tamaño pequeño que quedan alojados en la vesícula. Pueden pasar a los conductos biliares, y desde allí, al intestino delgado sin ningún problema. Cuando los cálculos obstruyen  un conducto biliar se experimenta dolor, que puede ser agudo o intermitente, y que suele sentirse en la parte superior derecha del abdomen. Al dolor, suelen acompañarle náuseas y vómitos.

DIAGNÓSTICO
El mejor método para detectar la presencia de cálculos en la vesícula biliar es la ecografía. También pueden utilizarse otras pruebas como el análisis de sangre, rayos X con sustancias de contraste y tomografías computarizadas que proporcionan más información para obtener un diagnóstico más seguro.  

TRATAMIENTO
Cuando los cálculos son tan pequeños que no producen molestias,  no se precisa tratamiento. Las personas que sufren dolores intermitentes deben evitar las grasas para prevenir esos dolores. Cuando los cálculos que se encuentran en la vesícula biliar son causa de ataques de dolor que se repiten, el tratamiento más aconsejado es la extirpación de la vesícula. Desde hace unos 10 años, esta operación se ha simplificado enormemente gracias a la cirugía laparascópica. Consiste en la extracción de la vesícula a través de unos tubitos  que se introducen por unas pequeñas incisiones de algunos milímetros en el abdomen. La ventaja de este método es que se reducen las molestias postoperatorias, la estancia en el hospital y se acelera la recuperación del paciente. Otros métodos de eliminar los cálculos, dependiendo de su tamaño, es la utilización de las ondas sonoras de choque (litotripsia) para fragmentar los cálculos que luego son expulsados al exterior a través del intestino.

Cuando los cálculos se han desplazado a los conductos biliares, pueden producir más problemas, incluso graves, por lo que el único tratamiento es la extirpación quirúrgica abdominal.

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