Cuba: un pastel que alcanza para todos

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Como suele ocurrir durante todo el año, Cuba no deja de ser noticia. Sin embargo, la relevancia de estos nuevos tiempos radica en el impacto económico que para los habitantes de la isla, e incluso para muchos países del mundo, están teniendo los acontecimientos que recientemente por acá se vienen desarrollando.

Por Carlos Alberto Pérez

El denominador común es la atractiva reforma económica puesta en marcha por el gobierno cubano, la cual además de pretender eliminar importaciones y hacer producir más a la economía interna, incentiva (como nunca antes lo había hecho) la inversión extranjera en la isla; ya que ésta ofrece considerables descuentos a quienes finalmente arriesguen su capital económico al futuro y desarrollo de la isla.

Las alarmas tampoco han tardado en saltar, lo que ha provocado que hasta el momento no pocos se hayan interesado en la posibilidad de invertir seriamente en nuestra economía.

En el puerto del Mariel, por ejemplo, según las autoridades estatales, ya se han recibido diferentes ofertas que ya están en trámites legales, lo que demuestra la factibilidad que muchos han encontrado en hacer negocios con Cuba, aprovechando la apertura y beneficios que ofrece mutuamente el nuevo modelo económico cubano.

Por su parte, el sector privado cada vez recibe una mayor inyección de capital extranjero; lo cual se aprecia en la remodelación y modernización de la pequeña y mediana empresa en todo el territorio nacional, creando así una economía paralela que ha impuesto una desafiante competencia a las empresas estatales, sobre todo si hablamos de variedad de ofertas y calidad de los servicios.

La repartición del pastel

Como un pastel de mil sabores Cuba flota en el mar Caribe esperando propuestas del mejor postor. Para participar no hay impedimento alguno, salvo por la legalidad de los requisitos que se deben cumplir. Por ello la respuesta ha sido inmediata y contundente, lo que ha provocado que brasileños, rusos, venezolanos, mexicanos, e incluso países de la comunidad europea que no fomentan relaciones comerciales con la isla, hayan comenzado a participar activamente en la inversión extranjera. Por si fuera poco, este proceso ya está preocupando una de las mayores potencias económicas mundiales, Estados Unidos, país que ya se ha convencido de la importancia de no quedar fuera de la repartición del jugoso pastel cubano.

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Si bien el capital brasileño está financiando directamente las obras del puerto del Mariel, o la empresa más importante de petróleo rusa firmó recientemente convenios de inversión y desarrollo con la compañía estatal Cuba Petróleo, más que empresarios interesados ya son los gobiernos de varios países los que ven esta oportunidad de negocios como una política de Estado, como por ejemplo México y Estados Unidos.

Cuba, Estados Unidos, y el futuro económico de un conflicto

En el caso de los mexicanos, el gobierno de Peña Nieto acordó duplicar el comercio bilateral con la isla, mientras que una delegación estadounidense presidida por Thomas J. Donohue, presidente de la Cámara de Comercio de EEUU, llegó a La Habana interesada por conocer de primera mano las nuevas reformas económicas de la isla.

Según su apreciación antes de regresar a Norteamérica, ya “es hora de iniciar un nuevo capítulo en las relaciones EEUU-Cuba: el momento de empezar es ahora”. Esto pone en contexto el interés de esa potencia en valorar futuros intercambios comerciales en Cuba, aunque vale destacar que ese mismo gobierno  desde hace más de cinco décadas bloquea económica y comercialmente a la isla; de ahí que esta visita y sus resultados sean históricos para las relaciones entre ambos países.

Donohue, quien durante su visita conoció personalmente los avances de la Zona de Desarrollo del Puerto del Mariel y tuvo la oportunidad de entrevistarse con varias empresas privadas, también dijo que “las reformas que hemos observado en este país (…), pueden influir positivamente en la vida de sus ciudadanos. Esperamos que continúen y alentamos a que se extiendan. Las empresas de la economía mundial valorarán esto con certeza”.

 

Su valoración parece ser el sello de una visita exitosa, o de posibles brechas que pudieran abrir el camino hacia una normalización de relaciones entre ambas naciones. Si a esto le sumamos que coyunturalmente prominentes personalidades de la élite estadounidense solicitaron mediante una carta al presidente Obama que se replanteara las relaciones con Cuba, lo que más sorprendería es que dentro de esas 44 personalidades se pueden leer nombres de importantes jefes militares retirados, varios ex subsecretarios de Estado, ex secretarios de las administraciones de Bush padre e hijo, así como de Obama, el del magnate azucarero Andrés Fanjul o el del vicepresidente del banco Credit Suisse, George Weiksner. ¿Resulta esto una coincidencia o una jugada estratégica, justo cuando sucede varios días antes de la visita de Donohue a La Habana?

Mientras tanto, el pueblo cubano mira con cautela y a su vez apoya enérgicamente los pasos de progreso del gobierno de Raúl Castro.

Poco a poco se va sintiendo un rejuvenecimiento de la economía nacional y hoy son mucho más las opciones, aunque aún nos queda pendiente aumentar el nivel adquisitivo de los trabajadores estatales, sobre todo para el sector profesional y más preparado, que contradictoriamente es el que menos ingresos tiene.

A la comunidad internacional le queda el reto de invertir o no en la provocativa economía cubana, a los americanos la incertidumbre de qué hacer con su pedazo de pastel, sobre todo cuando una absurda ley impuesta por ellos mismos les impide realizar negocios millonarios a tan solo 90 millas de distancia; y a nosotros, el pueblo cubano, una vez más nos queda esperar con la ilusión de que las conciencias y los intereses económicos hagan entrar en razón a quienes hasta hoy se han opuesto al cambio. A fin de cuentas el pastel ya está servido, y esta vez si alcanza para todos.

 

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