Cuba y los surfistas del asfalto

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En los parques de algunas ciudades cubanas prolifera la tribu urbana integrada por los llamados “surfistas del asfalto”.

Jorge Luis Baños - IPS

En la intersección de las calles 25 y G, en el corazón de esta capital, un grupo de jóvenes se reúne a ratos para volar con sus patinetas sobre las rampas del parque. Este colectivo, junto a otros menos visibles, conforman la creciente comunidad de los skaters en Cuba.

Esta tribu urbana se distingue por el skateboarding, una práctica cultural y deportiva exportada por los Estados Unidos entre los años 60 y 70 del siglo pasado y que hoy es internacional. En la isla caribeña, desborda ya los límites de La Habana y ha sido asimilada por la publicidad y los medios de comunicación locales, según un estudio de la socióloga Yenly Laya.

A nivel global, la imagen de los skaters ha cambiado al ser captada por la publicidad y, según comprobó la investigadora del Centro de Investigación para la Cultura “Juan Marinello”, este fenómeno también sucede en la isla del Caribe.

Laya, quien llevó a cabo las principales indagaciones para este diagnóstico, afirmó que “a pesar de que aún son recriminados, mal vistos y a veces perseguidos por las autoridades públicas, los skaters pasan a ser protagonistas de mensajes publicitarios y programas de los medios de comunicación”.

Esta especialista se refirió concretamente al nuevo slogan “Soy pura adrenalina” (que hace referencia a la serie televisiva Adrenalina 360 sobre este deporte de máximo riesgo) y el identificador -un joven en patineta- de la marca nacional de bebidas TuKola.

Asimismo, recordó que la televisión local tomó al mundo del skateboarding como motivo para la realización de Adrenalina 360, un dramatizado de aventuras emitido entre 2011 y 2012, en el horario vespertino.

Como otras tendencias alrededor de las cuales se articulan las llamadas culturas urbanas (música hip hop o rock y la cultura rastafari, etc.), el skating en Cuba es aún considerada una práctica marginal y las personas que se reúnen en torno a ella no consiguen aceptación fácilmente entre un segmento importante de la población.

Según la investigadora, las y los adolescentes se acercan al skateboarding como “una vía para la autorrealización personal, la diferenciación individual, la búsqueda de sus intereses y canalización de necesidades latentes”.

Por ello, aunque en Cuba no existe contacto institucional directo con los grandes consorcios que promocionan este deporte extremo, los jóvenes encuentran las vías para ponerse en contacto con las últimas tendencias en cuanto a vestimenta, campeonatos, líderes, trucos, accesorios y videos.

Al tanto de esto, el estatal Instituto Nacional de Deporte y Recreación comenzó a apoyar la realización de deportes extremos en varias provincias, a través de campeonatos, exhibiciones e intercambios con grupos internacionales.

Así, la representación en Cuba de la marca de bebidas Redbull incentiva la práctica local de estas modalidades desde 2004. La compañía austriaca promovió la creación de rampas para skaters en el Parque Almendares y en 2010 patrocinó una competencia de chivichanas (patineta rústica con cuatro ruedas típica de Cuba) en la zona de Cojímar.

Sin embargo, observadores identifican que ha disminuido el estímulo institucional a los juegos de alto riesgo desde hace unos cinco años. Por su parte, los skaters, portando gruesas sudaderas y zapatillas de la marca Vans, continúan buscando alternativas para hacerse sentir en las calles.

*Artículo publicado originalmente por la agencia IPS Inter Press Service

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