El Gabo de Cuba

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Aunque para algún adolescente apenas ocurrió la muerte de un “viejito famoso que mencionan noticieros y profesores”, la partida de Gabriel García Márquez causó un notable impacto en los jóvenes cubanos, sobre todo en un grupo numeroso de graduados universitarios que encontraron en el “Gabo” la fuente de sus primeras lecturas “serias”.

“Ocurre que después de cumplir los 14 o 15 años en Cuba (al menos hace un tiempo atrás) el único nombre de escritor internacional contemporáneo que uno escuchaba una y otra vez era el de Gabriel García Márquez. Al tipo había que leerlo si es que te interesaba leer algo”, recuerda en un artículo el joven periodista Jesús Adonis Martínez, quien en tono jocoso agrega:

“García Márquez estaba más al alcance de nuestra educación sentimental. Había muchachas bonitas que ponían las manos abiertas sobre la carátula de Del amor y otro demonios para que alguna compañera de clases le pintara las uñas”.

Otros, como el fotógrafo Kaloian Santos, saldan en su muro de Facebook las deudas de estilo y consejos que tienen con el escritor colombiano: “Por lo que he leído en sus novelas, entrevistas, reportajes, historias... no creo que Gabo quisiera descansar en paz. Estar en Paz sí, pero descansar, no creo. Y esa es una de las tantas lecciones que nos deja: ¡Una pluma inquieta!”

El activismo creciente de los conectados a la red también sugiere tributos. A manera de un “flashmob” (una convocatoria lanzada en el mundo virtual que se concreta con encuentros en la calle) Yesel Galbán Moreno, pide repetir iniciativas como Una Ronda por Teresita y la Suelta de Libros, realizadas pocos días atrás.

“Hoy, y mañana, y durante toda una semana cualquiera, las letras más leídas y socializadas en el mundo hispano deberían ser las de García Márquez... Otra ronda, esta vez de literatura, pudiera volver a girar”, sugiere.

El amigo político
Al Gabo se le recuerda mucho en Cuba no solo por su obra impresa sino también por su apoyo al modelo y su amistad con Fidel Castro, de quien fue incluso emisario de mensajes hacia el presidente de Estados Unidos, William Clinton, y quien convenció al ex mandatario de alternar el sempiterno traje militar con una combinación de pantalón y guayabera, la prenda nacional cubana.

La cercanía la hizo notar en Facebook Kyn Torres, desde la ciudad de Santa Clara: “Gabo, quien recibía en su hogar de La Habana frecuentes visitas nocturnas de Fidel, destacaba “su devoción por las palabras, su poder de seducción”. “Fatigado de conversar, descansa conversando”, escribió sobre el líder cubano”.

Las imágenes de televisión y los periódicos refuerzan el tópico del afecto común. Granma, el diario más oficial, rescató una crónica del octogenario líder dedicada a su amigo: “Lo admiro sobre todo cuando, al no existir esa palabra exacta, tranquilamente la inventa. ¡Cómo envidio esa licencia suya!”, escribió hace varios años el ex presidente.

En una obra conjunta de García Márquez y Fidel Castro ha sido recurrente la tristeza por la partida.

Durante varios días han aparecido decenas de girasoles y fotos en varios rincones de la Escuela Internacional de Cine y Televisión, de San Antonio de los Baños, como regalo al cinéfilo consagrado que puso su dinero y prestigio para fundar un centro formador con amparo del gobierno cubano.

“Aquí no ha habido ningún homenaje solemne porque al Gabo (como a otros fundadores) siempre se le trató cual un compañero más que todos los días andaba por los pasillos”, comenta desde el recinto ubicado en las afueras de La Habana la futura guionista Laura Conyedo.  

“Hemos tenido días de duelo sin música, pero seguimos filmando, porque es la mejor manera de agradecerle al amigo que tanto hizo”, asegura.

Todo el mundo tiene algo que decir
Una muestra del profundo calado obtenido por la noticia es la sobreabundancia de evocaciones que aparecen en las redes sociales, desde dentro y fuera de Cuba. En esa expresión pública se encuentra de todo, como reflexiona la editora Milena Recio:

“La verdad es que como me dijo Arturo Lopez-Levy la muerte de GGM ha restaurado el género periodístico que podríamos llamar "el muerto y yo"; en este caso "el Gabo y yo". Es un género más que arriesgado que ya se convierte en vicio. A estas alturas solo justificable en ciertos casos. GGM aparentemente fue pródigo, fácil para relacionarse y posar con todos para fotos, así que aunque me queje, sé perfectamente que nos quedan todavía "cienes y cienes" de piezas que degustar escritas en primera persona sobre él. Entonces solo deseo que prevalezca el buen tino.”

Como para responderle a Milena, otro joven periodista clamó desde la página digital ON Cuba: “Detengan las necrológicas al Gabo”, y en su petición arguyó: “Evitemos los malentendidos: del Gabo quedarán sus libros, su fundación, su dislocación definitiva de la literatura hispana. Pero me espantan las declaraciones tan interactivas, tan sociales, tan de 140 caracteres, me espanta ese invento terrible de la modernidad que son las necrológicas”.

No obstante aborrecerlas algunos, las despedidas siguieron apareciendo porque para muchos cubanos el Nobel de literatura fue un imaginador incansable que les despertó placeres y fantasías. Y con gente así hay que ser agradecidos, como trasluce la despedida de Minoska Cadalso: “Fue el Gabo, el primer hombre que me provocó un insomnio. Descansa en paz Gabriel García Márquez o mejor regresa de nuevo a tu querido Macondo con los Buendía y los Iguarán. Quizás, como en tu novela, tras la muerte de José Arcadio, hoy, llueva flores”.
 

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José Jasán Nieves. "Periodista cubano. Canalicé mi curiosidad en un oficio y una profesión que me permite invitar a mirar hacia, lo que muchas veces, no se mira."

Comentarios

  7 meses

Un genio amigo de un hombre sin alma

  4 meses

INOLVIDABLE GABO

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