Entrevista a René Castro, Ministro de RR.EE. de Costa Rica

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Costa Rica finaliza en el Palacio de la Paz sus alegatos en el conflicto que la enfrenta con Nicaragua.

Pregunta: ¿Por qué está confiado en que la Corte Internacional de Justicia,CIJ, dicte las medidas cautelares solicitadas por el Gobierno de Costa Rica ?

Respuesta:
Porque la CIJ exige un nivel de rigurosidad, prueba, respaldo en cada una de las tesis y las propuestas que se hacen. Costa Rica se reconoce en ese nivel de prueba ante el Poder Judicial. Después de estas primeras sesiones, vemos cómo se enmarcan las ponencias según la cultura interna de cada país. Costa Rica viene con mapas, planos, acuerdos históricos y Nicaragua viene esencialmente con afirmaciones, suposiciones y tesis nuevas: esto hace una diferencia en la CIJ. Creemos que nuestra rigurosidad va a favorecer el planteamiento de Costa Rica.

Sin embargo, hay que diferenciar que éste es un proceso largo; un proceso que va aumentando de complejidad y respaldo técnico, pero estamos preparados para ello.

Pregunta: Primera medida cautelar solicitada: el retiro de las tropas nicaragüenses de la isla Calero y la detención de las labores de dragado en el Río San Juan. ¿Peligra la paz entre ambos países si Nicaragua continúa con su presencia militar en la zona que Costa Rica reclama como suya ?

Respuesta: Si Costa Rica hubiera tenido un ejército, probablemente eso sería una zona de guerra. Pero hemos venido a defender en los foros del derecho internacional la decisión de un país que decide desarmarse hace sesenta años; decide que ese es su modo de vida, que tiene derecho a ser soberano, a tener integridad territorial y al mismo tiempo a ser desarmado.

[related-articles]Esto cuesta defenderlo en tiempos de paz, pero en tiempos de conflicto es mucho más duro y prueba la fibra de una nación. Y esto ha pasado con el pueblo costarricense. Creo que una inmensa mayoría de nuestro pueblo ha respondido bien, pero al mismo tiempo es exigente de que haya la respuesta prometida en los acuerdos fundacionales, tanto de la OEA como de la Corte Internacional de Justicia y eventualmente de la misma ONU, si fuese necesario.

Hemos apostado por una forma de ser y es parte de nuestro destino, algo que es consustancial con nuestra nacionalidad; estamos defendiéndolo a plenitud y preparados para dar esa batalla legal con la intensidad que se requiera.

Pregunta: ¿Esto explica el por qué no se ha roto la fibra por Vd. mencionada?

Respuesta:
Sí, aunque también en el país existen algunos grupos que quisieran tomar por asalto a las tropas nicaragüenses que están en esa pequeña esquina del noreste costarricense, o gente que clama porque el ejército no permanente se reinstale. Son grupos minoritarios que no logran concitar apoyo.

Pregunta: ¿Pero cuán poderosos son estos grupos?

Respuesta: No son muy poderosos. Están plenamente identificados porque se expresan libremente, hacen llamados por la prensa, organizan manifestaciones, escriben artículos, hacen reuniones, pero son grupos muy minoritarios. Incluso en las encuestas de opinión así se refleja. Son grupos que oscilan entre un cuatro y siete por ciento de la población, pero no por ello dejamos de ponerles atención.

Si no hay respuesta de la comunidad internacional, la ansiedad, la frustración, el enojo sube y eso es caldo de cultivo para los grupos extremistas. En estos momentos creemos que una mayoría va en un proceso que se ha entendido va paso a paso, que va subiendo de instancias. Primero en las regionales como la OEA, ahora en la CIJ. El costarricense tiene esa cultura de ir cumpliendo el debido proceso.

Pregunta: Segunda medida cautelar: el cese inmediato de las labores de dragado en el Río San Juan. ¿ Por qué debe la Corte considerar esto, cuando Nicaragua posee la soberanía sobre ese río, lo cual se traduce en su derecho de hacer este tipo de obras?

Respuesta: Porque Nicaragua presentó un proyecto, en el papel. Nosotros pensamos que había un planeamiento, que se iba a tratar con seriedad. Sin embargo, decidimos monitorearlo y seguirlo día a día. Unos cuantos días después de que el proyecto se inició, el papel se dejó a un lado, los estudios de impacto ambiental se ignoraron y lo que estamos atestiguando es un verdadero ecocidio, en el sentido que hay un trabajo mal ejecutado, mal dirigido, mal planeado, con poco o ningún cumplimiento de las medidas de mitigación del impacto ambiental que causó un daño considerable en 300 hectáreas costarricenses, y el daño puede ser más amplio en otras áreas del lado costarricense y del lado nicaragüense.

Del lado nicaragüense no podemos opinar. Insistimos que nos sorprende no ver a las organizaciones de la sociedad civil nicaragüense reaccionando ante este gran daño a su territorio, pero nosotros sí cumplimos con nuestra responsabilidad. Creemos que la CIJ debe darnos ese beneficio.

La parte del dragado que no nos impacta de forma directa, es la responsabilidad exclusiva de Nicaragua y ella ejercerá su soberanía. Nosotros nos preocupamos esencialmente de asegurar que el impacto del lado costarricense sea mínimo, y proteger para que no se expanda el daño en una pequeña esquina del país.

Pregunta:
En una entrevista con el agente nicaragüense Carlos Argüello, él detalla que Vd. tuvo conocimiento del plan de dragado, refiriéndose al mismo septiembre de 2010. Vd. le restó importancia. ¿Fue esto así?

Respuesta:
Hablamos de dos cosas distintas. Ellos me presentaron el plan de un dragado exclusivamente en un río de Nicaragua, un plan de limpieza con estudios de impacto ambiental y otros análisis técnicos. Eso se dejó de lado y nunca se implementó. Ellos procedieron de forma inmediata a la apertura de un canal artificial, inexistente, basado en una imaginación vívida del ex comandante Edén Pastora, pero apoyado por el gobierno de Nicaragua para intentar cambiar los límites históricos entre Costa Rica y Nicaragua, aduciendo que allí hubo un canal hace 200 años. A la fecha ya estamos en el segundo día en La Haya y no han podido demostrar un solo plano, documento, respaldo técnico que de cuenta de la existencia de ese supuesto canal que ellos están limpiando.

Nicaragua usó el subterfugio de producir documentos y lo que se llama un proyecto de papel que nunca sucedió en la práctica, e hizo una invasión, ocupación y daño al territorio costarricense. Ahora se está confirmando en las zonas aledañas del lado nicaragüense, pero con una gran acción indirecta sobre Costa Rica.

Nicaragua no ha presentado ante la CIJ un estudio de impacto ambiental, simplemente tienen permisos, como cheques en blanco, para actuar, argumentado pos facto, después de que incursionaron, permisos y supuestos planes para hacer acciones en territorio costarricense en Isla Portillos e Isla Caleros, es decir, están tratando de mezclar dos cosas que no tienen que ver nada una con la otra: la soberanía de Nicaragua y lo que han hecho en la práctica, nunca figurado en los proyectos originales.

Pregunta: ¿ De continuar escalanado esta situación, podría su país llegar al extremo de congelar relaciones diplomáticas con Nicaragua?

Respuesta: No hemos excluido ninguna decisión de las que se establecen en el derecho internacional, bilateral o multilateral. Hemos analizado y mantenemos vivos todos los escenarios. Es la única arma que Costa Rica decidió ejecutar. Nosotros tomamos la decisión de no recurrir a echar atrás medidas como la proscripción del ejército y tratar de levantarlo de nuevo, ni la intervención de países amigos en forma armada o presencia militar, sino limitarnos al uso de todos los instrumentos del derecho internacional.

Pregunta: Vd. dice que se mantienen vivos todos los escenarios, ¿pero cuál es el límite de Costa Rica?

Respuesta: El límite de Costa Rica será, después de la CIJ, ir al Consejo de Seguridad de NN.UU. Esto, si hay elementos que en La Haya no se atiendan. Me refiero al reclamo de la protección de nuestra soberanía y de la integridad territorial.

Nos ha sido evidente que tenemos que modernizar nuestra política interna de cuidado de fronteras, la acción de la policía no puede tener instrumentos de hace 30 o 40 años. Costa Rica no tiene el equipamiento necesario para hacer vigilancia aérea, movilizar sus cuerpos de policía. Es algo que tenemos que corregir. Ha sido evidente la necesidad que tenemos en estos puntos.

Vamos a tener que hacer un análisis profundo de decidir ser una democracia desarmada y pacífica, y la nueva realidad de este mundo multilateral. El ser pacifistas está en el alma costarricense, pero fuerzas externas nos están obligando a considerar posturas históricas nuestras.

Pregunta: ¿Cuál es la eficacia de los organismos internacionales? ¿Qué tan rápido responden?
¿Qué ha pasado después de que el mundo dejó de ser bipolar y la geopolítica cambió sustancialmente?

Respuesta:
Creo que Costa Rica está obligada a hacer una revisión profunda para prepararse para el futuro. Que experiencias como la que atravesamos con Nicaragua, hacen que aceleremos el proceso. Y que sea un proceso de Estado, de Nación, que involucre a todas las fueras políticas, todas las corrientes de opinión. Probablemente menos rápido por ser de esa manera, pero más para el largo plazo.

Pregunta:
Antes de seguir en esta reflexión suya, me interesa dar un paso atrás. Mencionó Vd. que una posibilidad es que su país recurra al Consejo de Seguridad de NNUU. ¿Radica aquí la estrategia de su país, en caso que la CIJ rechace las medidas cautelares por Vd. solicitidas?

Respuesta:
Tenemos confianza que la CIJ ha escuchado una argumentación coherente, consistente, con las pruebas necesarias y que las medidas cautelares se van a plantear.

El Consejo de Seguridad es una opción, en caso que no se dé el cumplimiento por parte del otro país de las medidas cautelares. Consideramos además necesario revisar lo que está sucediendo en el terreno. Hay acciones especializadas que hace el Consejo de Seguridad y que no hace la CIJ que podrían mostrarnos como conveniente recurrir a ese último escalón. El Consejo de la ONU está informado y está siguiendo los pasos que estamos dando.

Pregunta:
Se refería Vd. a los pasos que su país está aprendiendo a dar a la luz de esta difícil situación. En las últimas horas hemos escuchado el anuncio sobre la creación de una nueva policía de fronteras, el cual viene precedido del anuncio de la construcción de un sistema de defensa del territorio costarricense, que incluye helipuertos. ¿Y ahora un impuesto de guerra?

Respuesta:
La idea original es mía. Costa Rica dejó de invertir en la modernización de sus fuerzas. No tenemos un sólo helicóptero artillado y que pueda ayudar a la movilización de la policía, ni para una confrontación. Mucho menos una acción defensiva en la frontera. De ataque, cero. No hay capacidad. Nuestra capacidad de defensa es muy limitada. No tenemos el equipo necesario para comunicación, vigilancia aérea para un mar patrimonial que tiene diez veces la dimensión de nuestro territorio.

Creemos que hay que hacer una inversión seria para adecuarnos al reto de los tiempos.

Pregunta:
¿Qué llama el reto de los tiempos?

Respuesta:
El reto de los tiempos tiene dos componentes esenciales: inestabilidad de la frontera, el abuso de uno de nuestros vecinos, Nicaragua, de cruzar el río y poner sus tropas y trabajadores a realizar actividades improvisadas y de llevar a cabo viejos proyectos y sueños, incluyendo los faraónicos de un canal interoceánico.

El otro elemento es el del crimen organizado. Es un enorme reto, a partir de la lucha de México y Colombia frontal contra los cárteles. Estas mafias se desplazan hacia lugares menos complicados, y no queremos que Costa Rica sea esa tierra fértil.

Tenemos que invertir seriamente, lo que implica recursos extras sustanciales. Hicimos un estudio de lo que invierte toda América Latina, y en actividades similares se invierte entre 2 y el 4 por ciento del PIB en las fuerzas que hacen este tipo de tareas. Una gran cantidad de dinero. Es lo que nuestro país invierte en las universidades públicas. Tendremos que hacer lo mismo para actualizar nuestras fuerzas y tener equipo moderno.

Pregunta:
¿Da pie esto para decir que Costa Rica, la democracia centenaria, está obligándose a girar hacia una sutil militarización?

Respuesta:
Claro que no. Hay una diferencia considerable entre un ejército y una policía. El ejército tiene una capacidad ofensiva, de ataque. Aquí hablamos básicamente de equipos de movilización. No queremos una artillería pesada para un policía defensiva. Los ejércitos tienen una cultura militar, de secreto, de no control sobre ellos, pero nada de esto opera en una policía civilista. Lo que sí esperamos es que haya una mejoría en el cuido de las fronteras marítimas y terrestres.

Un ejemplo es Panamá, que una vez abolido su ejército, cuida su frontera con Colombia a través de un cuerpo policial especializado, moderno, equipado.

Jamás dar un paso atrás y volver a los viejos ejércitos y las botas militares, que solamente traen a la memoria su sed de política y control sobre la democracia.

Un modelo como el de la fuerza de los carabineros en Chile es interesante. Calculamos aproximadamente tres años necesarios para contar con los recursos suficientes y proceder a la creación de un cuerpo semejante.

Pregunta: El agente nicaragüense Carlos Argüello anunció la presentación en los próximos meses de una tercera demanda, esta vez de Nicaragua contra Costa Rica, por contaminación del Río San Juan. ¿Podemos concluir que las relaciones entre ambas naciones serán prácticamente determinadas en La Haya, ante la Corte Internacional de Justicia?

Respuesta:
Nicaragua es un cliente frecuente de la CIJ. Hay conflictos con otros vecinos: Honduras y Colombia. Hay un resentimiento y una alimentación de los dirigentes hacia el pueblo nicaragüense de pérdidas históricas y un uso de ese sentimiento para la política interna del país, siempre a la luz de las elecciones presidenciales o de alguna crisis. Se exacerba el patrioterismo y lo hemos visto como un tema estacional, desgraciadamente.

El instrumento de la CIJ siempre es y será mejor que una solución de cualquier otro tipo, violenta o de confrontación.

Si viene una demanda adicional, vamos a responderla. Pero Nicaragua nos ha acostumbrado a realizar anuncios por la prensa que nunca se concretan.

Me preocupa el alineamiento del ejército nicaragüense a las políticas partidista de Daniel Ortega. Incluso la draga que estaba en el Río San Juan, tenía la bandera de Nicaragua y del ejército sandinista. Es un paso atrás, porque pasa de ser un país avanzando hacia una forma de democracia cada vez más acorde con los patrones occidentales, a ser una democracia cerca de ser tutela por un partido o por ejército, o por los dos.

Lo mismo sucede con las alianzas geopolíticas, un día sí y otro no, cada vez que hablan de un proyecto faraónico.

Pregunta:
Hay una acusación de Nicaragua muy puntual: más de 100 años de contaminación del Río San Juan por actividades agrícola, ganadera y minera por parte de Costa Rica. ¿ Es responsable su país de la sedimentación del río y del cambio de cauces que esta sedimentación ha provocado a lo largo de la historia?

Respuesta:
Nicaragua ha hecho del realismo mágico parte de su política. Ha lanzado mitos como estos que Vd. menciona. Nunca los ha sustentado ni presentado los estudios.

Hay que dejar los mitos de un lado y presentar las mediciones y los documentos sobre la mesa. Que cada quien asuma la responsabilidad que compete. Costa Rica está lista para ello y aprovecho para invitar a todas las organizaciones ambientalistas del mundo, que quieran presentarse en la zona, a hacer sus propios estudios independientes, para ayudar que un humedal de importancia internacional, no sea destruido sin producir ningún beneficio económico ni social.

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