Florence Cassez, de secuestradora a botín político

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El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, anunció que el Año de México en Francia sería dedicado a Florence Cassez, la francesa que fue condenada en México a 60 años de prisión por delito de secuestro.

Ante este anuncio, el Gobierno de México decidió retirarse de todas las actividades del magno evento, y, al momento de escribir estas líneas, las relaciones culturales y diplomáticas entre México y Francia penden de un hilo.

Florence Cassez fue pareja sentimental de Israel Vallarta, jefe de una banda de secuestradores llamada Los Zodiaco, y participó activamente en los delitos.
Además, se le relaciona con al menos 10 secuestros y el homicidio de una de sus víctimas. Los integrantes de la banda fueron capturados por la hoy extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), el 9 de diciembre del 2005.

El operativo fue transmitido por televisión, tras que, sin advertirles que se trataba de una recreación de los hechos, se invitara a los camarógrafos a que acompañaran a los policías. Casi un año después, el 10 de febrero del 2006, se supo que el ahora Secretario de Seguridad Pública de México, Genaro García Luna, había sacado a los secuestradores de la cárcel para “repetir” la captura frente a las cámaras.

García Luna, quien aceptó el montaje, argumentó “presión de los medios” para filmar el operativo, lo cual es absolutamente falso. Anteriormente, el funcionario de Seguridad Pública hizo varios montajes, todos ampliamente documentados, para ganarse la simpatía de la opinión pública, pero cuando éstos quedaron al descubierto, el efecto fue adverso. En otro país, García Luna no sólo habría sido despedido sino llevado a juicio.

[related-articles]El montaje mediático de García Luna  es medular en la defensa de Cassez, pues con él, sus abogados quieren invalidar  el juicio, el veredicto y la sentencia de 60 años de prisión. Florence Cassez fue presentada al público francés como la víctima inocente que ha sido tomada como rehén por un Gobierno corrupto. La culpabilidad de la secuestradora no es tema para el Presidente de Francia, quien el martes 15 de diciembre exigió “la liberación” de su compatriota.

Por su parte, las víctimas Cristina Ríos Valladares y su hijo Cristian, de 11 años, así como Ezequiel Yadir Elizalde, señalan a Cassez como integrante de la banda que los mantuvo cautivos. Con su testimonio, el presunto secuestrador David Orozco, alias El Géminis, miembro de Los Zodiaco, hundió más a Cassez, pues la reconoció como parte de la banda, y la responsabilizó de haber planeado varios de plagios y de vigilar a los secuestrados.

La defensa confunde lo jurídico con lo político
La defensa de la francesa constata contradicciones en las declaraciones de los testigos y asegura que el testimonio de El Géminis fue arrancado con torturas.
Florence Cassez alega que sólo vivió tres meses con su novio Israel Vallarta (ya confeso) en el rancho la Chinitas en la carretera México-Cuernavaca, tres meses antes de su captura, en el 2005, adonde eran conducidas y retenidas las víctimas de los Zodiaco.

El martes 15 de febrero, el periódico mexicano El Universal publicó siete fotos tomadas entre 2004 y 2005, en las que aparecen Florence, sus padres e Israel Vallarta disfrutando de unas vacaciones en el rancho Las Chinitas. Las fotos son parte de las pruebas encontradas por la policía en el mencionado rancho.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México insistió en que a Cassez se le juzgó conforme al derecho y que “México no está dispuesto a negociar el Estado de derecho en ningún caso”.

La cancillería mexicana resaltó que la participación de la ciudadana francesa en los delitos de secuestro está plenamente demostrada por declaraciones de víctimas y testigos, así como en actuaciones judiciales. El caso Cassez es “cosa juzgada” y no puede utilizarse para desvirtuar el objetivo del Año de México en Francia, el cual, recordó la Cancillería, consiste en permitir al público francés conocer la diversidad y la riqueza del patrimonio cultural de México y su dinamismo creativo.

Sarkozy, el salvador
Desde la captura de Florence Cassez, en el 2005,  su familia se ha movilizado para conseguir su libertad. Sus padres pidieron al presidente Sarkozy que interviniera, lo cual fue la oportunidad de oro para el mandatario galo de envolverse en la bandera y ser  nuevamente, “ el salvador de los franceses en el extranjero”.

Recordemos la intervención de Sarkozy y el pago de millonarias “indemnizaciones” por las enfermeras cautivas en Libia, acusadas de haber inoculado a varios bebés con el VIH, y a los miembros de la ONG francesa el Arca de Noe, a quienes las autoridades de Chad arrestaron  bajo el cargo de tráfico de niños supuestamente huérfanos, pero que, en realidad, habían sido separados de sus padres en Darfur.

Durante su visita a México, en marzo del 2009, Sarkozy pidió al presidente Felipe Calderón la liberación de Cassez, mas el mandatario mexicano, cordial pero firmemente, se negó.

Si bien el caso de la francesa le parecía una tarea fácil, Sarkozy no sabía que los mexicanos están hastiados con el secuestro, que en este país es una industria multimillonaria. En México no sólo se secuestra a ricos, sino también a pobres, y  lo único que cambia es el monto del dinero de rescate. Por la liberación de un albañil posiblemente se pidan mil dólares, y cien millones por la de un industrial magnate. Nadie se salva. Las historias de los secuestros son las más espeluznantes de México, pues además de las mutilaciones, violaciones y torturas a las víctimas, no hay garantía de que recobren su libertad tras pagar el rescate. En muchos casos, los secuestradores cobran el rescate, incluso después de haber asesinado a la víctima.

La ira de ricos y pobres llevó a un endurecimiento de las penas a secuestradores, razón por la cual, Cases, en primera instancia, fue condenada a 96 años de cárcel.
En la revisión del caso, se le redujo la condena a 60 años.

Cuando el Presidente de Francia pidió a su homólogo mexicano que permitiera a Florence Cases purgar su condena en Francia, la respuesta fue un rotundo no, porque temía que en su país se le dejara en libertad. Posiblemente sea la primera vez que el presidente Calderón y todos los mexicanos coincidieron en algo.

De secuestradora a botín  político
Florence Cassez infligió la ley en México, en contra de mexicanos, fue juzgada y sentenciada en México. Pese a que ya se cumplieron todas las instancias, el caso judicial saltó al ámbito político. Tanto México como Francia celebrarán elecciones presidenciales el próximo año, y tanto Sarkozy como Calderón tienen su popularidad a la baja. Si Sarkozy logra “rescatar” a la secuestradora, se apuntará un gol. Si Calderón permite que Cassez regrese a Francia, enfrentará a una opinión pública mexicana furiosa que lo acusará de acatar órdenes del imperialismo galo y de sobreponer los caprichos de Sarkozy por encima de las leyes y las instituciones mexicanas. Algo que no se puede permitir.

Sarkozy ha convertido el caso en un asunto de Estado. Calderón también tiene su popularidad por el piso por las promesas incumplidas de bienestar y empleo, así como la fallida guerra contra el narcotráfico, que, en lo que va de su mandato, ha dejado más de 30 mil muertos.

Tanto a Sarkozy como a Calderón les conviene desviar la atención en el caso Cassez, pues cada uno cuenta con el apoyo de sus connacionales, es un espectáculo mediático, se ensalzan los nacionalismos y se desvían las miradas de asuntos de más importancia y fondo.
En conclusión, Cassez se convirtió en un enorme botín político.

Puerta entreabierta
Sobre el Año de México en Francia, el escritor Carlos Fuentes dijo en una entrevista telefónica: "Si cada que se presente Poniatowska, una pintura de Tamayo o una película de Gabriel Figueroa, van a decir que es en honor de Cassez, no podemos ser parte de esta charada”. Por su parte, el embajador de México en Francia, dejó la puerta abierta al declarar que “México regresará al evento con la condición de que éste no se dedique a Cassez”.

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