Frida, "los Fridos" y el muralismo

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El domingo 6 de julio se cumplieron 107 años del nacimiento de la pintora Frida Kahlo y una semana después, el 13 de julio, 60 años de su muerte.

Durante décadas, la obra de esta gran pintora mexicana fue conocida sólo por un selecto grupo de artistas. Su esposo, Diego Rivera, era famoso en el mundo, pero ella no. Fue hasta los años ochenta del siglo pasado que el mundo “descubrió” a Kahlo.

Dos de los seres más queridos de la pintora aún viven y son artistas excepcionales: Arturo García Bustos y Rina Lazo. Ellos fueron sus alumnos pero, sobre todo, íntimos amigos a pesar de la diferencia de edad. Era tal la confianza, que ellos incluso llevaban a empeñar los anillos de su maestra cuando se quedaba sin dinero.

La pobreza económica era una compañera constante, a diferencia de lo que se piensa. Rina fue alumna y asistente de Diego Rivera y Arturo García Bustos, de Frida Kahlo. Rivera envió a Rina a terminar un proyecto al que Frida envió a Arturo. Así se conocieron, se enamoraron y se casaron. 

Cuando Arturo García Bustos tenía dos años de edad perdió a su mamá. Frida Kahlo siempre quiso tener un hijo, pero no pudo. Cuando el tranvía en que viajaba chocó y se volteó, ella quedó ensartada en un tubo de metal.

La maternidad para ella fue el dolor de lo amado y lo perdido. Tal vez por eso, Arturo y Frida tuvieron una química y una cercanía fuera de lo común. “Bustitos” era el apodo del morenito flaquito de 17 años que se inscribió en la escuela de pintura La Esmeralda, donde poco después llegaría Frida a dar clases.

La Esmeralda, semillero de artistas

Algo maravilloso que tuvo La Esmeralda, es que aceptaban a cualquiera que quisiera aprender dibujo, pintura o escultura, sin importar que no hubiera estudiado nada antes. Era una escuela gratuita, popular y semillero de los grandes artistas mexicanos, según cuenta Rina Lazo con una amplia y cálida sonrisa.

“Yo soy de Guatemala, la tierra de la eterna primavera y la eterna fregadera, por todas las dictaduras militares. Llegué a México con una beca de la escuela de Bellas Artes. En ese entonces México era el centro del arte mundial. Antes lo había sido Francia con todos los ismos, el impresionismo, el cubismo, etcétera”, explica Lazo.

“Desde los años veinte con Rivera, Orozco, Siqueiros arrancó el muralismo que le dio a México una fuerza artística tan grande que para 1946, año en que gané la beca, México era el lugar al que todo artista debía llegar, ya era el centro del arte mundial".

"Vinieron los norteamericanos, los europeos al Taller de la Gráfica Popular, el muralismo atrajo a Pablo O´Higgins, Jean Charlote y muchos más. Surgió un mundo artístico de la Revolución Mexicana. A los tres meses de inscrita, añade Lazo, mi maestro de técnicas de la pintura Andrés Sánchez Flores, me seleccionó para ayudarle a Diego Rivera a pintar el mural del hotel del Prado”.

Los Países Bajos también rinden homenaje a la pintora mexicana. La Embajada de México en La Haya, expone hasta finales de julio  “Complicidades: Diego y Frida”, una colección de 31 fotografías con pasajes de la vida de Frida Kahlo y la historia de México. Además, la galería “Go Gallery” de Amsterdam reúne a 60 artistas como tributo a Frida, hasta el 31 de agosto.

La Casa Azul

La enorme casona de Coyoacán, desde la infancia de Frida Kahlo, estuvo pintada de  azul cobalto. Cuando la salud de la maestra empeoró, ya no pudo trasladarse allí por lo que siguió impartiendo clases en la Casa Azul, el hoy Museo Frida Kahlo. Ahí se exhiben muchos de sus autorretratos  cargados de penas y pesares. No eran cuadros comerciales, eran el vivo retrato del sufrimiento de la maestra que solo con inyecciones de morfina podía tolerar el dolor. 

Arturo García Bustos rememora: “Muy cerca de la casa de la maestra había una pulquería y nos dijo que fuéramos a decorarla. En ese entonces las panaderías, las carnicerías, tenían murales. Esa fue mi primera experiencia con el muralismo. Pinté a María Félix sentada en una nube y al pueblo caminando de manos.”

“Después -continúa García Bustos- la maestra Kahlo nos encomendó otro mural, más importante, más formal. En la Casa de las Madres Solteras había atención para mujeres muy pobres, había una guardería y lavaderos, así que, mientras las señoras lavaban, los niños estaban atendidos. Desde entonces tengo la convicción de que la pintura mural es la que sale al encuentro con la vida”.

¿Qué pasa con el muralismo actualmente?, le pregunto a “los Fridos”. Bustitos no esconde su pesimismo: 

“No sólo es el muralismo, sino todo el arte el que está cambiando y se está metalizando. Nosotros queríamos llevar el arte al pueblo, proponer cosas, plasmar la historia de México en los muros. Buena parte de los pintores sólo se preocupan por vender caros sus cuadros", responde Bustitos.

"Ya no hay nada de presupuesto para hacer murales. Aunque nuestra querida maestra Kahlo no hizo murales, nos impulsó siempre a realizarlos”, dice. Rina toma la palabra y agrega: “Cuando nosotros éramos jóvenes nos reuníamos a platicar de arte, de política, de los temas que tocaríamos en nuestros murales, de los materiales"

"Hoy los artistas se reúnen para presumir en cuánto han vendido una obra de caballete. Eso es un absurdo porque no lleva al arte a superarse, no a ser más grandioso y bello, todo lo contrario, se ha empequeñecido. Para colmo se están perdiendo las técnicas. Nada de esto es casual. Los grandes movimientos artísticos corresponden a grandes épocas y grandes culturas.”, puntualiza Rina.

El Fresco

Rina Lazo domina la técnica de hacer murales con la técnica llamada El Fresco y nos explica:“Es la técnica que aprendí con Diego Rivera. Juan O´Gorman tuvo el cuidado de apuntar paso por paso cómo se prepara un muro para pintar al Fresco. Es muy importante recordar que la técnica de El Fresco se había perdido. Había algunos libros en Europa donde se mencionaba, pero no había práctica, nadie pintaba así”.

“Por eso, fue que Diego Rivera pintó en encáustica su primer mural en México, hasta que un día su ayudante, Xavier Guerrero, que sería también un gran pintor, le contó que su padre, que era un pintor de pulquerías, conocía la técnica de El Fresco.", dice Lazo.

"Guerrero -explica- le contó a Rivera que su padre manejaba la técnica y la práctica que venía de los artistas prehispánicos. Rivera aprendió y rescató esa técnica con la que los artistas populares desde tiempos prehispánicos pintaban las casas. No se perdió a pesar de la Colonia". 

"El segundo mural que pintó Diego Rivera ya fue al Fresco-continúa Lazo-. Es una técnica maravillosa donde uno mezcla los pigmentos solo con agua y esa es la razón por la que no se amarillan y se ennegrecen. Mientras la pared siga en pie, la pintura está como el primer día", continúa Lazo.

“El maestro Rivera quedó tan encantado que pintó todos sus murales en Fresco. En el mural que hizo en Detroit, allí pintó a su técnico el maestro que era Andrés Sánchez Flores, un químico que le ayudó en la preparación de todas sus obras. Él fue mi maestro y él fue el que me escogió para que fuera ayudante de Diego Rivera”, dice Lazo.

“Siqueiros y Rivera estuvieron enfrascados en una polémica, pues Siqueiros le reclamaba que no hacía cosas nuevas, ni con técnicas ni materiales nuevos, sólo repitiendo lo que se hacía desde tiempos prehispánicos”, concluye.

García Bustos tiene la certeza de que la técnica de El Fresco hay que enseñársela a los pintores jóvenes para que no se pierda: “La pintura mural no debe morir. Es arte que no está a la venta. Ningún coleccionista lo puede comprar y llevárselo. Nadie se lo puede robar. La virtud de El Fresco es que dura lo que dure la pared. Hay frescos en perfecto estado en las iglesias y catedrales de Europa que datan del Siglo XII, hay frescos en Teotihuacan”.

Rina nos revela los pasos para preparar un muro para al Fresco.“Hay que enseñarle a un albañil cómo preparar un muro. La cal viva debe prepararse con agua. La cal se queda mezclada por meses o años humedeciendo hasta que queda como mantequilla. A esa mezcla se le agrega alguna arcilla como el granito de mármol que usaba el maestro Rivera, y debe estar muy bien lavada previamente”.

“La mezcla húmeda se unta exclusivamente en la superficie que vamos a  pintar en ese momento. Debemos aprovechar que la mezcla está húmeda, así todo lo plasmemos con los pinceles será absorbida por la mezcla y la pintura quedará, digámoslo así, bajo la mezcla. Es como tatuar una pared”., resume.

“Con el pincel pasado por agua, la pintura en polvo se adhiere por capilaridad al muro. El pigmento penetra y cuando se seca queda como un cristal. Si un fresco está bien hecho, uno puede limpiarlo con una manguera y no le pasa nada. Platicado es muy sencillo, pero la práctica es complicada”, puntualiza.

Arturo García Bustos tiene un nuevo proyecto literalmente en puerta: el garaje de su casa. Junto a la puerta están los andamios donde Bustitos sube cada día a pintar la historia de la Conquista. La casona donde viven “los Fridos” está cargada de historia porque fue propiedad de Jerónimo de Aguilar, el hombre fuerte de Hernán Cortés, éste le regaló a su general La Casa Roja con todo y la Malinche.

En mayo del 2014 el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) publicó el libro, Arturo García Bustos, en el espacio mágico del muralismo mexicano, que plasma diez murales pintados por Bustitos y comentados por 13 destacados intelectuales.

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Marta Duran de Huerta, periodista y socióloga mexicana

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