Justicia para Mariana Lima Buendía

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Al tiempo que Ciudad Juárez se convirtió en referente mundial de los feminicidios en la década de los 90, en el Estado de México se registraron 10 veces más casos de mujeres asesinadas. Esta entidad, que acoge al 13,5% de la población del país, ha aportado la cuarta parte de las muertas, según datos proporcionados por Humberto Padgett, en su libro, “Las muertas del Estado: Feminicidios durante la administración mexiquense de Enrique Peña Nieto”.

Por Gabriel Infante

Mariana Lima Buendía, joven de 29 años y estudiante de Derecho, es una de la miles de mujeres asesinadas en los últimos años en el Estado de México. A casi 4 años de su asesinato, cometido presuntamente a manos de su esposo y policía judicial del municipio de Chimalhuacán, Julio César Hernández Ballinas, la familia asegura que aún no se ha hecho justicia.

Irinea Buendía Cortez, madre de Mariana, la describe como a una persona con un corazón muy noble, que “siempre quería ayudar a la gente pobre”, una joven muy alegre a la que le gustaba bailar, dibujar y pintar, cuenta a El Toque de RNW.

La mañana del 29 de junio del 2010 Irinea recibió una llamada telefónica de su yerno, Julio  César Hernández, en la que le comunicaba que Mariana se había ahorcado. Sin demora, se trasladó a la casa de su hija, llegó a las 8:10 am y se sorprendió de la ausencia de autoridades policiales. No se detuvo hasta entrar en el dormitorio.

Buendía Cortez cuenta, en primera persona: “Encuentro el cuerpo de mi hija acostada en la cama, golpeada y se veía que la habían bañado, que las plantas de los pies y las palmas de las manos estaba arrugadas, como cuando permanecen mucho tiempo en el agua”. Tenía los labios completamente hinchados, espuma en la punta de la lengua y en el cuello se veían únicamente dos rasguños, uno de cada lado.

Diez minutos después llegó Julio César Hernández Ballinas, acompañado del agente del Ministerio Público y la médica forense. El agente preguntó quién había bajado el cuerpo, ante lo que Hernández Ballinas respondió que había sido él  y en respuesta, recibió una reprimenda verbal: “¡Usted es policía judicial, esto le corresponde al Ministerio Público y a los peritos!”.

“¡Qué quería, que la dejará allí!” respondió molesto y agregó que había tomado dos fotografías con su teléfono celular. Según la señora Buendía Cortez, en esas imagenes se veía el cuerpo de Mariana sentada sobre un escritorio derribado, pero asegura que no habían indicios de que hubiera permanecido en esa postura entre las 8 y 10 horas desde que ocurrió el deceso, según el informe de la médica forense.

Las irregularidades y contradicciones 

Por orden del Ministerio Público la policía judicial se presentó en el domicilio sin agentes judiciales porque se determinó que no se trataba de un hecho violento. “Cómo pudieron determinar esto antes de que llegaran al lugar de los hechos”, se pregunta Irina.

“Se llevan el cuerpo de mi hija diez minutos después, no acordonan el lugar, no resguardan absolutamente nada, no embalan nada y no le hacen el raspado de uñas al cuerpo de mi hija”, señala.

Según ella, el dictamen que presentó el servicio médico forense no es contundente porque carece de rigor científico y está basado en opiniones sin fundamento, tanto de la médica forense como de los peritos: “Ni siquiera logra determinar en qué circunstancias murió mi hija”, señala la madre de Mariana, y añade el hecho de que los peritos no estuvieron presentes durante la inspección ocular ni le dieron importancia al hecho de que Hernández Ballinas movió el cadáver o que la médica forense no quiso reconocer que el cuerpo estaba golpeado.

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Julio César Hernández asegura que encontró tres cartas de suicidio escritas por Mariana, pero solo aparecieron dos que entregó él mismo, el 5 de julio del 2010, diez días después del entierro de su hija. Según el hombre, había visto otra carta en la cama de la víctima, pero que desapareció.

“El Ministerio Público manejó las cosas de tal modo que se evidenció la manera tan sucia y corrupta con que protegieron a Julio César Hernández Ballinas por pertenecer a la policía judicial”, señala la Irinea Buendía Cortez.

Antecedentes de violencia doméstica 

“Hernández Ballinas trataba de forma grosera a Mariana”, cuenta su madre. Asegura que en dos ocasiones le dijo, una vez por teléfono y otra personalmente, que iba a matar a su hija y que la metería en la cisterna y se jactaba de que nadie le iba hacer nada porque era policía judicial.

De acuerdo con la agencia mexicana Cimacnoticias el caso fue asumido por la Suprema Corte de Justicia el miércoles 4 de septiembre de 2013, al tomar en cuenta la falta de investigación con la debida diligencia, así como la no aplicación de los protocolos de investigación con perspectiva de género y la impunidad con la que se resolvió el homicidio.

 

 

 

 

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Gabriel Infante, periodista mexicano. 

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