La Cebra Danza Gay: voz LGTB

La Cebra Danza Gay es una de las agrupaciones independientes de danza más exitosas de México, que ha dado eco con sus coreografías a la vida, cultura y las problemáticas sociales que enfrenta la comunidad LGBT en el país a lo largo de 18 años. Sin embargo, no todo fue miel sobre hojuelas en los inicios, por lo que la tenacidad y persistencia del maestro José Rivera Moya, fundador de la compañía, fue primordial para lograr que su proyecto artístico fuera aceptado y tomado con seriedad en momentos en que la sociedad mexicana aún no era muy abierta en cuanto a la homosexualidad.

La idea de crear una compañía de danza conformada únicamente por hombres surgió desde que el maestro Rivera Moya siendo muy joven sintiera la necesidad de sacar todo lo que tenía en su interior y expresar muchas cosas que fueron acalladas por su orientación sexual cuando crecía en la ciudad de San Luis Potosí, una ciudad que él califica como “muy represora, de doble moral y muy católica”.

“Además, desde muy pequeño tuve problemas de discriminación, lo que generó en mi mucha rabia y la necesidad de querer hablar de todo eso que me había pasado en la infancia”, le cuenta Rivera a El Toque de RNW.

En 1987 llegó a la Ciudad de México e ingresó al Ballet Independiente del maestro Raúl Flores Canelo, donde asegura que encontró un espacio de libertad en el cual podía expresarse, además de que había muchos compañeros gay en la compañía y se sintió muy acobijado. Cuando le contó al maestro Flores Canelo sus intenciones de crear una compañía de danza con temática gay, su respuesta inmediata fue negativa, le dijo que estaba loco y que eso no se podía hacer. Sin embargo, su insistencia lo llevó a  presentar en 1990 su primera propuesta con temática gay, la cual fue rechazada por el Ballet Independiente porque  resultó ser una obra muy fuerte, además de que no correspondía con la estética de la compañía.

“La siguiente obra que hice, también de temática gay, le gustó mucho a Raúl (Flores Canelo) porque tenía tintes orientales, como de samuráis, y lo incluyó en el repertorio. Eso me reconfortó y me acrecentó esa ilusión y esperanza de hacer mi compañía de varones” añade Rivera Moya.

Una vez fundada La Cebra Danza Gay en 1996, cuenta el maestro José Rivera Moya, hubo varias personas del medio de la danza que le dijeron que se estaba auto marginando al hacer una compañía de puros hombres y con temática gay y que se estaba etiquetando. Incluso funcionarios del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) le alertaron que por ser una temática que no era bien vista por la sociedad iba ser difícil que alguna institución les abriera las puertas. A pesar de ello, en ese mismo año ganó el Premio Nacional de Danza, organizado por el INBA y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), que le permitió abrirse puertas. A pesar de ello, aún hubo varias instituciones que se negaban hacerlo.

El nombre de la compañía surge a raíz de la fascinación del bailarín, con 29 años de trayectoria, con la cebra. Desde niño le resultaba un animal de “fantasía y muy exótico”, y vio que iba muy acorde con el discurso que querían plantear, “lo femenino y masculino, lo blanco y lo negro”.

La morbosidad un punto a favor

“Vivimos en una sociedad muy morbosa, e ir a reírse de los jotos cuando hacen show travesti es muy dado en México”, afirma el maestro Rivera Moya, y reconoce que pese a que no le gusta esa actitud lo utilizó a su favor anunciando su espectáculo como danza gay, por lo que la gente acudía a verlos por curiosidad y por morbo.

“Mucha gente se encontró con la sorpresa de que era un trabajo de mucha calidad, muy bien presentado y que no era para que la gente se riera, sino que tocábamos temas muy fuertes, como la discriminación, crímenes de odio por homofobia, el SIDA, la soledad y la violencia que se generaba en el Colegio Militar hacia los homosexuales”, y añade que la gente se sorprendió de lo que estaban presentando y se fue haciendo  un verdadero público que entendía el mensaje que querían dar.

La Cebra Danza Gay, no ha estado conformado únicamente por bailarines homosexuales sino que también han pasado muchos heterosexuales, que según su fundador, comulgan con la estética y el discurso de la compañía. El repertorio de la compañía cuenta con distintos programas tales como “Yo no soy Pancho Villa ni me gusta el fútbol”, “Ave María Purísima (De prostitución y lentejuelas)”, y “Negra noche blanca”, ésta última autobiográfica y que se presentó en la Ciudad de México el domingo 23 de junio en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris” en el marco de la celebración de los 18 años de compañía.

Escuche la entrevista completa de José Rivera Moya para El Toque:

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