No hay lugar idílico para la comunidad LGBTTTI

Category: 

A pesar de los avances en los últimos años en cuanto a los derechos de la comunidad lésbico, gay, bisexual, transexual, travesti, transgénero e intersexual (LGBTTTI) en la Ciudad de México, la homofobia y los crímenes de odio aún persisten.

México ocupa el segundo lugar en crímenes de odio por homofobia a nivel mundial, sólo por debajo de Brasil, siendo la Ciudad de México la primera entidad del país con el mayor registro de homicidios, 164, seguida por el Estado de México (78); Nuevo León (64); Michoacán y Jalisco 54, según datos difundidos el año pasado por el Instituto Oikos Centro Integral, organización dedicada a fomentar una sexualidad más sana como parte del desarrollo integral de las personas.

En este sentido, Jacqueline L’Hoist, presidenta del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED), señala a El Toque de RNW, que el dato no es tan exacto, pero asegura que “comparado en números brutos, pues sí, porque en la Ciudad de México dormimos todos los días 8 millones de persona y transitan todos los días 20 millones de personas, eso hace que el índice proporcional con otros estados sea alto”, y añade que en la capital del país sí se reconoce el crimen por homofobia a diferencia de otros estados, que aún no lo tienen tipificado y que sigue siendo vistos como un homicidio más.

Por su parte, Juan Carlos Hernández Meijueiro, director del Instituto Oikos, asegura que hay “una violencia cultural detrás de los crímenes de odio por homofobia que está legitimado por toda una educación cultural”.

Asimismo, señala que también está institucionalizado, a tal punto, que si un transexual o transgénero quiere trabajar se enfrenta con el requisito de acudir “acorde a su género biológico”. 

La Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México realizada en junio del 2013 por la COPRED, revela que la comunidad LGBTTTI es el segundo grupo minoritario que sufre mayor discriminación en la ciudad. Las causas que detonan este tipo de actos en los centros laborales, las instituciones educativas o el transporte público, se deben a cómo visten o se expresan.

Esta discriminación choca con la legislación capitalina. En el 2009 se institucionalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo y hace poco, el jefe de gobierno (alcalde) Miguel Ángel Mancera envió una iniciativa que propone que el cambio de identidad de género ya no se maneje a través de un juicio, sino por medio de un trámite administrativo en el que únicamente se solicitará el cambio en la acta de nacimiento.

Daniela Esmeralda Vásquez Matías, vicepresidenta de Almas Cautivas A.C, una ONG atribuye el alto índice de homofobia y crímenes de odio al retraso de las “normas culturales” con las “normas legales”.

“La cultura es el detonante que explica todo este odio hacia las personas trans, travesti, a los hombres gays y todos aquellos que transgreden las normas de género y de comportamiento normalmente establecidas y entendidas como aceptables”, señala la vicepresidenta de Almas Cautivas A.C a El Toque de RNW.

Con el fin de atender adecuadamente las denuncias de agresiones, la Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría de la Ciudad de México, pusieron en marcha hace más de un año el “Protocolo de Actuación para la Atención a las Personas de la Comunidad LGBTTTI.

Jacqueline L’Hoist, presidenta de la COPRED, explica que el protocolo busca identificar cada una de las características de la diversidad sexual, “entendiendo que cada característica es totalmente diferente a la manera de ser atendidos”.

Por otro lado, esta normativa no se traduce en un acceso a la justicia diferente al resto de la ciudadanía, pero sí, agrega L´Hoist, “con la claridad que a quien se tiene de frente es una persona de preferencia u orientación sexual diferente a la heterosexual, y la manera de abordarla y atenderla tiene que ser respetando estás preferencias que tienen sin hacer menoscabo de su dignidad”.

Además, asegura que una vez que el ministerio público determina el delito por odio, inmediatamente continúa el proceso y la persecución por crimen de odio con la agravante de homicidio.

Ante esto, Juan Carlos Hernández Meijueiro, director del Instituto Oikos, considera que el protocolo parte de buenas intenciones, pero afirma que aún falta mucho por avanzar en torno al trato de las víctimas, así como a los familiares y amigos, pues asegura que quedan totalmente desamparados, empezando por el trato de las policías.

Un ejemplo es el caso del activista y educador sexual, Édgar Sosa Mayemberg, que desapareció el 24 de febrero del 2014 en las inmediaciones del Estado de México y la Ciudad de México. Su cuerpo fue hallado el 28 de marzo  en la cercanía del mercado El Salado en la delegación Iztapalapa en la Ciudad de México, con señas de tortura y con traumatismo craneoencefálico.

Cuenta Hernández Meijueiro, que los familiares, amigos y compañeros se movilizaron e hicieron lo necesario para dar con su paradero, por sugerencia del Ministerio Público, ya que les dijeron que si no lo hacían difícilmente ellos podrían hacer algo.  

Los adolescentes transexuales, travestis y transgéneros son los más vulnerables de ser blanco de crímenes de odio, considera el director del Instituto Oikos, por lo que cree que deberían de recibir mayor atención por parte de las autoridades.

En este sentido, Daniela Esmeralda Vázquez, vicepresidenta de la ONG Almas Cautivas A.C, considera que no es acertado visualizar sólo los asesinatos como un índice de violencia, debido que la violencia que sufren las personas transexuales y transgéneros no siempre deriva en homicidio, porque viven a diario la violencia verbal, física y el acoso sexual en la calle y en el transporte público.

Print HTML logo

Autor

Comentarios

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.