Orgullo gay en Ámsterdam: Otra cosa

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Formar parte de una manifestación por los derechos gay "sin que las hienas" te ataquen, es una cosa inusual para Antón y Daniel, dos activistas que participan en el desfile del Orgullo Gay de Ámsterdam 2014.

Por Anna Karina Rosales

El mexicano Antón Castellanos Usigli y el venezolano Daniel Arzola son dos de los ocho invitados por RNW a participar en una de las marchas más famosas del orgullo gay del mundo. Estar a bordo de uno de los multicolores botes del famoso desfile por los canales de la capital holandesa, Ámsterdam, resulta para ellos más que simbólico: se vuelve un aliciente en su muchas veces complicada búsqueda de visibilizar los derechos homosexuales.

 

“Me encanta, sobre todo, ver el apoyo oficial a todo lo relacionado al orgullo gay” comenta el bloguero Antón. “En muy poquitas ciudades del mundo se puede ver este tipo de apoyo tan grande del gobierno y de organizaciones. Si bien, sé que todavía los holandeses tienen problemas y se enfrentan también a la homofobia, se percibe aquí un ambiente muy ´padre´ con un respaldo oficial , directo y fuerte”.

Daniel es la primera vez que tiene contacto con la realidad de la comunidad LGBT holandesa: “Nunca había estado acá. Pero Holanda me parece una muestra pequeña de lo que puede ser el futuro en el mundo”.

El iniciador de la campaña ‘No soy tu chiste´ recuerda que ha pasado mucho tiempo desde que se abolió la esclavitud y desde que se logró derecho en materia de igualdad para mujeres.

Antón y Daniel, activistas invitados por RNW
“A pesar de ello aún se siguen encontrando racismos y desigualdades y pienso que lo mismo va a pasar con la homofobia, que se abrirán puertas pero continuarán algunos prejuicios, porque el prejuicio es un monstruo que sabe sobrevivir en la historia. De ahí la importancia de contar con un apoyo oficial. Holanda es la viva prueba de eso y espero que esta pizca de futuro se expanda”.

Cuidándose de “las hienas”

Daniel y Antón comprueban que el activismo en Holanda no es el mismo que el que se realiza en países como Venezuela o México: ni en todos los momentos ni en todos los lugares puede uno manifestarse abiertamente.

“Yo nunca en Venezuela he podido andar en la calle de la mano con un chico, porque eso pondría en riesgo nuestra integridad física y psicológica. Quizás el sitio más abierto sea Caracas, pero tampoco es tan abierto porque allá no puedes andar de las manos con tu pareja”, comenta Daniel.

“En México, a propósito de esto de andar de la mano, yo también lo he experimentado con mi novio en el pasado” complementa Antón. “Yo vivía en una de las colonias más cosmopolitas del Distrito federal (Polanco)".

"Justo ahí, donde hay restaurantes, bares y gente diversa, nos llegó a pasar un par de veces que la gente nos gritara ´¡maricones!´ y desde el coche (porque pasaban con el taxista o con alguien manejando y te gritaban a la distancia). Por eso pienso que hay mucho por hacer, estamos cortos, a pesar de las leyes progresistas, para que las calles sean un lugar seguro para la gente de la diversidad”, explica.

Daniel sonríe, asiente mientras escucha lo que le pasó a Antón y agrega. 

“Es que los homofóbicos son como hienas. No atacan individualmente y necesitan  estar en grupo para sentirse seguros. La gente prejuiciosa es así. Nadie te va a gritar algo si está solo. Necesitan estar en grupo o estar en un auto, hay una cierta cobardía en ello y así son las hienas”.

Más que fiesta , protesta

Para Daniel, la sensación que le da la celebración del Orgullo gay en Holanda es muy diferente a lo que siente en su país. “En Venezuela se suele celebrar con mucho sol y el Orgullo Gay implica diversidad en todo sentido: es muy diverso en cuanto a clases sociales y apariencias. Puede confundirse muchas veces con fiesta, para cada quien significa lo suyo, pero para mí la fiesta del orgullo gay allá no es fiesta, es protesta”.

Para Antón la lucha no se limita a las marchas. “Desde que el DF se ha vuelto muy progresista en términos legales y de avances educativos, el Orgullo Gay se puede manifestar de varias maneras, desde un desfile, escribir algo al respecto en un blog o promover espacio de discusión en escuelas etc. Esas también son maneras de luchar por los derechos de la diversidad sexual”.

Sobre cuánto falta para que estos avances se logren en todos los países, Daniel concluye con una reflexión: “No hace falta estar listo ni para ser libre ni para ser igual. Podría ser mañana, pasado o dentro de 10 años. Simplemente tiene que haber un despertar humano y darse uno cuenta de que los derechos humanos no son caridad, sino que son un derecho. Eso es lo que hace falta y ojalá se pueda pronto”.

¿Quieres saber más sobre la participación de los activistas en la Marcha del Orgullo Gay de Holanda 2014? visita la campaña (en inglés) #standbyme
 

Lea más temas en el especial de RNW con motivo del Día del Orgullo Gay en Holanda

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