Protestar es un derecho, no un delito

Periodistas y manifestantes critican el rosario de agresiones a quienes registran una manifestación, sean periodistas o ciudadanos comunes. En las marchas y protestas, los policías fotografían y filman a todo el que traiga una cámara, en especial, a quienes tienen ubicados como reporteros de medios independientes.

En una entrevista con RNW, un joven que pide el anonimato relata: “Me acerqué con mi celular a filmar como la policía agarró a un chavo que venía caminando por la calle. Entre varios granaderos, de pronto, le empezaron a dar macanazos, le subieron la playera para cubrirle la cabeza y luego se lo llevaron a una calle donde no había manifestantes, solo policías y le dieron una paliza.

“El chavo gritaba su nombre por si lo desaparecían. Suplicaba que ya no le pegaran, decía que él no había hecho nada pero le tundieron con más fuerza. Yo lo vi todo y lo filmé con mi celular.

“Cuando los granaderos se dieron cuenta de que los había grabado, entonces me agarraron a mí. Me dieron una madriza. Esto sucedió durante el desalojo de maestros el 13 de septiembre del 2013”, concluyó el jovencito.

 

El periodista José Jimenez relató a la organización Aricle 19, dedicada a la protección de periodistas y la libertad de expresión, cómo los granaderos agredieron a una familia y a periodistas.

“Al ver que varios colegas corrían al estacionamiento de La Fragua, me acerqué y los granaderos me dejaron pasar. Allí, saque mi cámara para documentar. Durante el enfrentamiento que se dió entre granaderos, manifestantes y periodistas, los policías me gritaron que me iban a matar y que nadie volvería a saber de mí. Después los granaderos me patearon y con el tanque de un gas extintor, me pegaron en la cabeza “, declaró Jiménez sobre las agresiones a los manifestantes el 2 de octubre de 2013.

Francisco Sandoval, periodista y oficial adjunto en protección de Article 19, relata que en las protestas hay dos tipos de coberturas: la de la prensa comercial y los medios alternativos. Los primeros tienen una tendencia a estigmatizar como vándalos o anarquistas a quienes protestan, como ocurrió en marcha del 2 de octubre.

“Nuestra organización documentó 46 agresiones físicas a periodistas, pero nadie mencionó a los 46 comunicadores lesionados, ni siquiera sus propios medios. Los medios alternativos sí dieron una buena cobertura”, explicó.

Omar Torres, jefe de la agencia France-Presse en México, lo aclaró en una frase: “Los granaderos no atacan si no tienen la orden. El 2 de octubre del 2013 sí la tuvieron.”

Sin protesta no hay democracia

“Sin protestas no hay democracia” fue titulado un ciclo de conferencias durante el 8 y 9 de agosto organizado por Article 19, cuya intención fue crear un espacio para el debate el intercambio de ideas entre distintos actores involucrados en el uso de espacios públicos.

Article 19 ha documentado y cuantificado el galopante incremento de la violencia no sólo contra quien se manifiesta pacíficamente, sino contra todo aquél que documenta la protesta, ya sea periodista o ciudadano común.

Iván Báez, oficial del Programa de Seguridad y Protección de la Article 19, confirmó que en México se ha dado un brutal incremento respecto a la represión de las protestas. El joven abogado ahonda:

“(…)Y digo brutal porque hay muchas personas lesionadas, agredidas, especialmente en el Distrito Federal, donde se encuentran todos los poderes y donde se toman las decisiones que afectan a todo el territorio nacional”, dijo Báez.

“Se manda un mensaje muy preocupante, inhibitorio, para el ejercicio de derechos (…)
Es muy lamentable que en México haya un incremento de agresiones a quienes documentan y registran los actos de protesta y difusión del descontento social con las nuevas políticas, en especial, a partir del primero de diciembre del 2012.”, concluye Iván Báez.

 

La protesta, un derecho humano fundamental

Catalina Botero, Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos, dijo a RNW que al que protesta se le ve como “un enemigo, un terrorista, un vándalo, un subversivo, sin embargo, la protesta es un derecho consagrado por la Carta Universal de los Derechos Humanos”.

“El Estado tiene la obligación de proteger los derechos humanos de todos los ciudadanos incluso de aquellos que lo critican. No pueden aumentarles el riesgo, no los pueden estigmatizar. El Estado puede responder, mostrando pruebas, que no es correcto o cierto lo que los manifestantes afirman en un debate inteligente, sosegado y respetuoso de los derechos humanos a la luz de la opinión pública para que ésta decida a quién le cree”, argumentó.

Respecto a la importancia de la protesta para la democracia, Botero destacó que la protesta es una manera de expresarse para manifestar el acuerdo o desacuerdo sobre ciertas políticas, por tanto, se trata de una forma de participar de la vida política.

“En muchos lugares la protesta es el único mecanismo que tiene la gente para poderse expresarse, porque todos los demás mecanismos están cerrados o no son accesibles (…) Una democracia depende de que todos podamos entender los problemas que nos atañen a todos para tomar decisiones comunes.   

Diversos jueces nacionales han protegido el derecho a la protesta a través de sus propias constituciones y la reconocen como derecho a la libertad de expresión porque protestar es una manera de expresarse. La protesta es un derecho humano fundamental”, concluyó Botero.

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