Radios comunitarias, voces apagadas

Las emisoras comunitarias dan voz a los que no la tienen y son portavoces de los oprimidos pero, muchas veces, por su activismo social y su crítica al Estado, se ven orilladas a transmitir de manera ilegal ante los obstáculos impuestos por las autoridades para otorgarles una licencia.

Tan sólo La Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) reúne más de 4.000 radios comunitarias en todo el mundo. En México, se estima que existen aproximadamente 2.000, pero se desconoce el número exacto: no hay un registro oficial debido a que, al carecer de una licencia, operan en condición de semiclandestinidad.

La representación en México de la AMARC ha manifestado su rechazo contra las recién aprobadas Leyes Secundarias en materia de Telecomunicación y Radiodifusión, ya que aseguran que, “una vez más, discriminan a las radios comunitarias” del país al negarles “la posibilidad de ejercer su quehacer radiofónico en condiciones de equidad”.

Además de que violan “el principio de certeza jurídica” al impedir un procedimiento equitativo para poder acceder a las frecuencias de radio. Asimismo, señala que violan los derechos de los pueblos y comunidades indígenas al “sojuzgarlos veladamente a la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas”.

MARC sostiene que estas leyes discriminan a los medios sociales, forzándolos a permanecer en frecuencias ubicadas al final del cuadrante, además de que se les prohíbe el acceso a recursos económicos para su sostenimiento.

Comunicación contra el poder

Una de estas radios comunitarias es Regeneración Radio, anteriormente llamada Radio Pacheco, que nace a raíz de la huelga en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1999, con el objetivo de informar sobre la situación del conflicto ante la falta de información difundida en los distintos medios de comunicación.

Años después, cambió a su actual nombre en honor al periódico independiente “Regeneración”, que se editaba en época de la revolución mexicana, cuyo fundador fue el periodista, escritor, político y anarquista, Ricardo Flores Magón. La emisora se encuentra ubicada en la explanada del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) plantel Vallejo, perteneciente a la UNAM.

El objetivo actual de la emisora está englobado en su lema: “Comunicación contra el poder”, la cual busca “revindicar todas las voces que no se dan a conocer en los medios de comunicación masivos”, y además que “es una fuente alternativa de información donde se puede expresar con toda libertad”, explica Erick Altamirano, integrante de Regeneración Radio a El Toque de RNW.

La radio está conformada con los fundadores que tienen alrededor de 30 años, pero en su mayoría son jóvenes universitarios, estudiantes que cursan el bachillerato, y que son miembros activos de la comunidad estudiantil de la UNAM, cuenta Magali Pelayo, otra integrante de la emisora.

Los contenidos de Regeneración Radio están a cargo de ellos, pero también se apoyan de otras radios comunitarias y de colaboradores. La programación varía desde programación musical, de investigación y científica.

Magali explica que cualquiera puede enviar un proyecto del tema que sea, y lo único que hace la radio es “fomentar esa comunicación y difusión que muchas veces otros espacios no te pueden brindar”.

Los retos de ser radio pirata

Con poco más de una década de vida, la emisora ha tenido que sortear varios retos desde sus inicios, esto debido a su condición de radio pirata. 

Retos que pasan por la interrupción o bloqueo de la señal por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte; autoridades universitarias que han fomentado que la comunidad estudiantil no los apoyen al decirles que la emisora es aliada del gobierno; hasta intentos por parte de miembros de la comunidad estudiantil de cerrar la emisora destruyéndoles la cabina.

Sin embargo, subraya Magali, al estar la emisora dentro de las instalaciones de la UNAM, se encuentran resguardados por la autonomía de ésta, por lo que ninguna autoridad federal puede ingresar e intentar clausurarla y confiscarles los equipos. “Eso sí sería grave y todo el mundo se quejaría”, añade.

El resguardo que brinda la universidad es el único apoyo que reciben, además de que desde hace ya un tiempo las autoridades universitarias no han intentado cerrarles la cabina ni acallarlos, afirma Erick. Añade que la radio se autofinancia, por lo que no requieren que la universidad los apoye económicamente, porque “entre todos pagamos los equipos, el Internet y el teléfono”.

Ante la pregunta de si la UNAM le incomoda resguardar a una radio que opera de forma ilegal, Magali responde que “a final de cuentas somos activistas y como estudiantes tenemos derecho de alzar la voz  y decir lo que no nos gusta”; y añade que tienen bases sólidas, objetivos y medios para cumplirlos, por lo que continuarán.

Regeneración Radio también transmite por Internet, sin embargo, para la emisora es importante tener presencia en la frecuencia 105.3 FM, algo que les permite llegar a más personas. “Por eso es que recientemente hemos aumentado la potencia de la señal, para que se escuche en toda la ciudad”, explica Erick Altamirano, integrante de Regeneración Radio.

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Gabriel Infante, periodista mexicano. 

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