“Tenemos muy claro que el río San Juan Pertenece a Nicaragua”. Laura Chinchilla, Presidenta de Costa Rica

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En una entrevista exclusiva con Radio Nederland, la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, dijo que, a pesar de los alegatos nicaragüenses, sí hay violación de soberanía del territorio costarricense y existen organismos internacionales que confirman la ocupación de territorio costarricense por parte de tropas nicaragüenses. Chinchilla recalca que Nicaragua ha estado trabajando intensamente en la zona disputada, para abrir un canal, redefinir la frontera por la vía de la fuerza. Y con esos trabajos está perpetrando un”ecocidio”.

[media:audio1]José Zepeda: Señora Presidenta, concluidas las audiencias ante la Corte Internacional de Justicia en la ciudad de la Haya, importan un par de aspectos. Sucintamente los alegatos nicaragüenses dicen más o menos lo siguiente: No hemos incurrido en ninguna violación de la soberanía de Costa Rica, tampoco hemos perjudicado el medio ambiente por el dragado que comenzó en octubre del año pasado, no hay campamento militar, no estamos haciendo un canal, ni se está pensando hacerlo.

L. Chinchilla: Los argumentos de Nicaragua, de verdad, parecieran formulados a partir de una realidad totalmente diferente, y totalmente en contrario a las pruebas claras y contundentes que Costa Rica ha logrado documentar ante el Tribunal Internacional de la Haya. No sólo Costa Rica lo está diciendo, es que ya ha habido una serie de organismos internacionales que tuvieron la oportunidad de visitar la zona y confirmar, en primer término, que hay una ocupación por parte de tropas nicaragüenses en territorio costarricense; y segundo, que se ha venido trabajando intensamente en esa zona para abrir un canal, redefinir la frontera, por la vía de la fuerza, y con esos trabajos se ha estado, efectivamente, cometiendo un “ecocidio”.

José Zepeda: Expertos de Nicaragua aseguran que la mayor producción de sedimentos en el río San Juan se debe a la actividad humana, y específicamente, al cambio del uso del suelo que habría hecho Costa Rica con el uso de químicos en la minería por ejemplo, o los cultivos agrícolas.

L. Chinchilla: Es que si entramos a discutir cuál es el origen de la disminución de cauces de los ríos, de la sedimentación de los mismos, vamos a encontrar un conjunto de factores, y no sería de extrañar que obviamente haya elementos ligados a los cambios de uso del suelo en Costa Rica, a la actividad volcánica de los países, también a la política de deforestación del lado de Nicaragua, pero éste es otro tema. Aquí lo que Costa Rica está discutiendo ante el Tribunal Internacional de la Haya, y lo que nos ha llevado a levantar nuestra voz con gran contundencia, es que ninguno de estos tipos de argumentos debe justificar invasiones y ocupaciones de parte de una nación hacia otra, ni entre Costa rica ni entre Nicaragua, ni entre ningunas otras naciones del mundo.

José Zepeda: Usted sabe que son muchos los nicaragüenses que creen a esta hora que lo que desea Costa Rica en realidad es quitarles el rio San Juan. ¿Cómo se convence a esa gente que eso es totalmente falso?

L. Chinchilla: Desafortunadamente nosotros tenemos recursos limitados para poder explicar a los propios nicaragüenses de qué se trata esta situación. Recursos limitados digo porque es muy difícil tener acceso a los medios de comunicación en Nicaragua y hay una tesis que el Gobierno de Nicaragua ha explotado de manera reiterada a lo largo de los años, que básicamente lo que hacen es explotar ese argumento, un argumento totalmente falaz.
En primer término, Costa Rica ha sido profundamente respetuosa de los acuerdos internacionales y tenemos muy claro que el río San Juan pertenece a Nicaragua y que lo único que tiene Costa Rica es el derecho de navegación con ciertas restricciones. También tenemos claro que Nicaragua tiene derecho a dragar ese río, eso sí, sobre la base de una serie de consideraciones, de tipo ambiental y que respeten también la margen derecha de ese río. De manera que ese no es el tema, esa no es la discusión.
Costa Rica por lo demás no tendría ninguna capacidad de tipo militar como para ponerse a disputar la soberanía de ese rio. Así que eso no es lo que está en juego, seguiremos tratando de explicarle al pueblo nicaragüense cuáles son nuestras intenciones, que no son más que proteger de manera legítima nuestra soberanía y nuestra integridad territorial.

José Zepeda: Tal vez lo que está detrás de los aspectos técnicos y jurídicos sea una percepción de hondo calado por parte de Nicaragua. Si uno pone atención a lo que han dicho los representantes de ese país en La Haya, han hablado de humillación, abuso centenario por parte de Costa Rica. En pocas palabras, como si se sintieran víctimas de una afrenta.

L. Chinchilla: ¿Pero cuál es la afrenta? La única afrenta que Costa Rica podría tener de Nicaragua, si es que ellos así lo interpretan, es que hemos hecho las cosas de manera muy diferente, pero las hemos hecho pensando fundamentalmente en el bienestar de nuestro pueblo y con ellos, déjeme decirle, hemos logrado también ofrecerles alternativas laborales al pueblo de Nicaragua que sigue experimentando un alto grado de pobreza y de desocupación. Gracias a nuestra decisión de abolir el ejército, hemos podido invertir los recursos en educación y no en Fuerzas Armadas, gracias también precisamente a nuestra profunda vocación ambiental hemos logrado tener un desarrollo mucho más exitoso que Nicaragua en áreas como el ecoturismo y en otra serie de áreas, de manera tal que no veo porque se tienen que sentir ofendidos por el hecho de que Costa Rica haya hecho las cosas diferentes. No somos un país bélico, no somos un país que andamos buscando conflictos en el exterior, y aquí somos tan sólo las víctimas de una invasión y ocupación flagrante por parte de Nicaragua.

José Zepeda: Señora Presidenta, da la impresión, mirando la situación desde el exterior, que se han creado como dos corrientes de pensamiento en su país sobre el tema de la defensa. Una corriente que dice, y cito aquí el titular de un artículo de un periódico: Ejército no, abogados sí. Es decir, la debilidad como una fortaleza en el ámbito del derecho internacional. Y la otra corriente, es del parecer que un país, por muy pacifista que sea, no puede admitir sin chistar, ser objeto de una amenaza y mucho menos de una agresión, lo que obligaría a repensar, no la creación de un ejército, pero sí la modernización de la defensa nacional.

L. Chinchilla: Yo diría que en realidad, lo que ha venido predominando en este debate es la necesidad, por un lado, de que Costa Rica siga apostando de una manera más clara, más decidida, a todo lo que es el fortalecimiento de la multilateralidad en el plano de la política internacional, porque eso nos ha quedado muy claro en esta ocasión, de que esos son los únicos instrumentos de defensa que Costa Rica tiene ante una ocupación tan flagrante como la que estamos viviendo. El pueblo de Costa Rica ha reafirmado la importancia que tienen los instrumentos internacionales, el derecho internacional y la diplomacia, como herramientas para poder defender nuestra soberanía . Pero al mismo tiempo, también ha quedado muy claro que si no establecemos una capacidad estrictamente policial sobre la base de la doctrina civilista que caracteriza a nuestras fuerzas de policía y que tengan la capacidad, por lo menos, de vigilar y de reaccionar preventivamente ante situaciones como las que hemos vivido, pero situaciones también que nos tiende a amenazar, como por ejemplo , por parte del narcotráfico, el crimen organizado internacional, va a ser muy difícil que podamos prevenir situaciones como éstas en el futuro.
Costa Rica sigue abrigando con gran convicción su vocación de amor a la paz, su vocación de identificación con la libertad y con la democracia, pero también a propósito o a raíz de esta experiencia que hemos vivido, ha hecho un alto en camino para provocar una reflexión profunda sobre la necesidad de fortalecer sus cuerpos de policía.

José Zepeda: Yo le he escuchado con mucha atención el énfasis que usted ha puesto en la necesidad de fortalecer las instituciones multilaterales, pero no se le escapa a usted que en este preciso tema, en el diferendo entre Costa Rica y Nicaragua, se ha notado, por decir lo menos, una fragilidad del Sistema Interamericano. Me refiero concretamente a la Organización de Estados Americanos, OEA.

L. Chinchilla: Sin lugar a dudas. Pero entonces Costa Rica tendría ante esa situación dos actitudes posibles, una es saber , quizá, haberle dado la espalda al Sistema Interamericano y haber denunciado. Lo que quizás para algunos, y ciertamente, frente a la impaciencia en la que viven los costarricenses, ha sido una posición que si bien nos favoreció, no logró generar ningún tipo de sanción efectiva. O más bien preguntarse cómo podemos seguir colaborando y aportando a que esos mecanismos sean más efectivos que lo que han sido hasta ahora. Y si no es el Sistema Interamericano , seguir apostando por el fortalecimiento de otras instancias en el plano internacional. Y esa es la posición por la que estamos optando. Costa Rica está plenamente convencida y muy especialmente en las circunstancias en que vive, un mundo que podríamos llamar casi “apolar”, que
la única manera que naciones como Costa Rica, es decir, naciones con una vocación pacifista, con una vocación a favor el desarrollo armonioso de las naciones, pueden sobrevivir en este mundo donde todavía algunos apuestan al uso de la fuerza, es a través del fortalecimiento de los organismos internacionales.

José Zepeda:¿Cuán decisivo puede ser el pronunciamiento, el veredicto de la Corte sobre las medidas cautelares?

L. Chinchilla: Para nosotros, como el Derecho cuenta, los costarricenses no podemos imaginar otra forma de hacer las cosas que no fuera por la vía del derecho y el respeto a las normas. El fallo del Tribunal Internacional de la Haya, es un fallo, sin lugar a dudas, de grandes e importantes consecuencias. Hemos hecho una apuesta, en definitiva, a esos instrumentos, y si el mundo de verdad, quiere mandar un mensaje, si los organismos internacionales quieren reafirmar la necesidad de que las naciones respeten el Derecho Internacional como base de la convivencia pacífica entre ellas, confiamos en que ese será el fallo, un fallo estrictamente apegado a derecho. Y que también las naciones sabrán mandar el mensaje necesario para que este fallo sea respetado a la brevedad posible.

José Zepeda: Señora Laura Chichilla, los optimistas dirían que siempre debería existir un espacio para el diálogo y la negociación, pero usted sabe que la realidad termina por imponerse y muchas veces no ha sido así. Hay intentos fuera del Sistema Interamericano, intentos de México u otras naciones, ¿cree usted que todavía queda algún lugar en donde se puedan encontrar los mandatarios de Nicaragua y Costa Rica para que puedan hablar sobre este asunto?

L. Chinchilla: Quiero recordarle que Costa Rica, antes de recurrir al Sistema Interamericano y antes de recurrir al Tribunal Internacional de La Haya apostó al diálogo. Ese ha sido nuestro principal instrumento de relación con las naciones de todo el mundo, dado que no podemos actuar por la fuerza, porque no tenemos Fuerzas Armadas. Pero mientras nosotros dialogábamos, Nicaragua iniciaba un dragado sin condiciones. Mientras nosotros dialogábamos, Nicaragua ya empezaba a depositar sedimentos en la margen derecha del Río San Juan en territorio costarricense. Mientras nosotros dialogábamos Nicaragua ocupaba territorio costarricense. Mientras nosotros dialogábamos, Nicaragua ya iniciaba los trabajos de devastación en territorio costarricense. De ahí que nosotros recurriéramos a instancias internacionales para hacer valer precisamente la palabra y el diálogo entre las naciones.

No le tenemos al diálogo, pero lo que estamos solicitando a partir de ahora es que ese diálogo sea un diálogo en condiciones de seriedad, que hayan garantías para ese diálogo, que hayan testigos de lo que ocurra en ese diálogo y que por sobretodo, sea un diálogo en el que se garantice la igualdad de las partes en la mesa de negociación. Y la principal condición para poder garantizar esa igualdad de condiciones es que en esa zona ocupada por Nicaragua no permanezca un sólo soldado más.

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