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Venezuela: censura a medios de comunicación

El Observatorio de la Violencia en Venezuela (OVV) alerta sobre la censura impuesta a los medios de comunicación en el país sudamericano.

Por Pablo Gámez

No es nada glorioso ser la capital más violenta de América Latina, pero según el Observatorio de la Violencia en Venezuela (OVV), este país sudamericano se lleva la corona de ramos.
“Es la realidad”, explica Roberto Briceño, presidente de esta ONG, quien eleva su voz contra el Gobierno del presidente Hugo Chávez y la justicia venezolana, ante el fallo que prohíbe a los medios de comunicación publicar o reproducir imágenes violentas.

Este veredicto de la justicia venezolana es la respuesta a una trama compleja: el viernes pasado, el diario El Nacional publicó una fotografía a gran tamaño de una sala de la morgue de Caracas donde se apiñaba un grupo de cadáveres, una imagen cruda que tres días más tarde fue reproducida por el periódico Tal Cual, también muy crítico del presidente Hugo Chávez.
   
La administración Chávez calificó la publicación de "pornográfica". En palabras del Presidente, “hay un manejo politiquero y pornográfico del tema de la violencia y la criminalidad en Venezuela". A ello, Chávez agrega que el " tema de la violencia, del crimen, se ha convertido en un factor anti- revolucionario de peso".

Efectivamente, tan antirrevolucionario se ha convertido que la violencia “amenaza” con ser un arma de doble filo si se contextualiza en el marco de las elecciones legislativas de septiembre próximo.

El 26 de ese mes los venezolanos decidirán el equilibrio de fuerzas en la Asamblea Nacional, hasta ahora en manos, literalmente, de la revolución bolivariana que encabeza y dirige el presidente Hugo Chávez.

“No es casual que la justicia decrete la prohibición de la difusión de imágenes y fotografías violentas por espacio de un mes, coincidiendo con las elecciones legislativas,” explica Briceño.“ El fallo es una censura previa que se establece a los medios de comunicación,” añade, “en el caso de un periódico como El Nacional se le prohíbe difundir informaciones acerca de violencia de homicidios, inseguridad en general, es decir, que no se pueden reportar ningún tipo de evento, asesinato o robo violento que ocurra en el país”.

La Defensoría del Pueblo y el Consejo de Derechos del Niño no están de acuerdo con el análisis de Briceño. "Uno no puede sino conmoverse cuando piensa en las consecuencias que puede tener la infancia por estar expuesta a estas imágenes e informaciones de los medios de comunicación", declara la presidenta de este Consejo, Litsbell Díaz.
 
Acatando el fallo, El Nacional publicó espacios en blanco en las páginas destinadas a las notas de sucesos con la leyenda "censurado".

Entretanto, un tribunal venezolano ha logrado restringir a dos diarios la prohibición de publicar durante un mes imágenes de contenido violento. Queda revocada "la prohibición a todos los medios impresos del país de  publicar imágenes violentas, sangrientas o grotescas".

Pero la medida se mantiene para los diarios El Nacional y Tal Cual,  muy críticos del Gobierno de Hugo Chávez, hasta que se resuelvan las demandas  por publicar en sus portadas una polémica fotografía que muestra cadáveres  apilados en la morgue de Caracas.

 
Pablo Gámez: ¿Se justifica la prohibición en Venezuela durante un mes de la divulgación de imágenes violentas?

Roberto Briceño: De ninguna manera se justifica la censura de publicar fotos, imágenes de violencia en el país. No contribuye para nada a mejorar las condiciones de inseguridad que tiene el país. De alguna manera, la foto logró conmover al país; es una foto fuerte pero logra colocar el problema, no solamente por el estado de los cadáveres en la morgue, sino por todas las condiciones que llevan a esos cadáveres a estar allí. La situación de inseguridad, violencia, de homicidios en el país hace que las morgues se encuentren llenas de cuerpos, lo que nunca antes había pasado.

Pablo Gámez: Es, desde su punto de vista, ¿censura a los medios?

Roberto Briceño: Sin lugar a dudas. Es una censura previa que se establece a los medios de comunicación. En el caso de un periódico como El Nacional se le prohíbe difundir informaciones acerca de violencia de homicidios, inseguridad en general, es decir, que no se pueden reportar ningún tipo de evento, asesinato o de robo violento que ocurra en el país.

Pablo Gámez: ¿Toma Ud. distancia de los argumentos de la Defensoría del Pueblo de Venezuela cuando éste afirma que la prohibición de difundir imágenes en los medios responde a la protección de los derechos de la infancia y juventud en su país?

Roberto Briceño: Al actuar en nombre de los niños, lo hace de una manera que es incomprensible para los venezolanos, porque esa misma defensoría no se ha expresado para defender a los cientos de niños que son asesinados cada año. Y la decisión de prohibir una foto es como decir “no van a entonces a ver los niños y adolescentes las zonas del país donde se cometan los más de 16 mil homicidios que anualmente se cometen; o que no vayan a enterarse de las quince millones de armas que circulan en Venezuela. Los niños ven la violencia en las calles y vecindarios. Y lo único que se le ocurre a la Defensoría es prohibir que se publiquen fotos.

Pablo Gámez: ¿Los medios venezolanas informan realmente o tergiversan el tema de la violencia en Venezuela?

Roberto Briceño: Los medios venezolanos tienen grandes dificultades en informar acerca de la situación de violencia, porque desde el año 2005, el Gobierno prohibió dar informaciones sobre violencia e inseguridad. Desde ese año no hay datos entregados oficialmente. La sala de prensa donde siempre se entregaban los informes sobre violencia y delitos fue cerrada. Hay muchas dificultades, pero claro que están presentando la realidad. En 1998, cuando el actual Presidente estaba en campaña electoral, se cometieren en el país 4550 homicidios. En el 2009 se cometieron 16.047 homicidios; un crecimiento único en América Latina, pues cuadriplica el número de homicidios en un periodo de diez años, en un mismo período en el cual Brasil logró disminuir los homicidios, al igual que el Estado de Río de Janeiro, y también Sao Paulo. Colombia disminuyó los homicidios, y ese año tuvo la tasa más baja en más de dos décadas; Río de Janeiro tuvo el índice más bajo en diez años y Venezuela el más alto de su historia, y duplicó la tasa de homicidios de Colombia.

Pablo Gámez: Se lo formulo de forma directa: ¿Aumenta la violencia en Venezuela durante la década en el poder del presidente Hugo Chávez?

Roberto Briceño: Durante la década del presidente Hugo Chávez, los homicidios en Venezuela se han cuadruplicado. No hay duda alguna que hay un crecimiento exponencial. Cuando uno observa la curva de homicidios en Venezuela, hay un incremento notable a partir de 1999. Y es destacar que en los cinco años anteriores al Gobierno de Hugo Chávez, me refiero a la administración de Rafael Caldera, los homicidios se mantuvieron estables en el país. En 1994 tuvimos 4730; en 1998, durante el último año de Caldera, se registraron 4550. En el primer año de Chávez llegamos casi a 5964 homicidios. En el año 2003, con cifras publicadas oficialmente, ya estábamos en once mil. Para 2009 estamos en más de 16 mil, un incremento sostenido para el cual no ha existido respuesta. Se puede contar con los dedos la cantidad de veces que el Presidente se ha referido al tema en las cadenas nacionales, mientras que la inseguridad es el problema que más ocupa a los venezolanos.

Pablo Gámez: Ante la ausencia respectivamente de respuestas por parte del Gobierno del presidente Chávez, ¿cuáles son las respuestas que Ud. daría para explicar este sistematizado aumento de homicidios y violencia?

Roberto Briceño: El Gobierno tiende a explicar la violencia como el resultado de la pobreza y el capitalismo. Al mismo tiempo, el alega que ha disminuido la pobreza y está luchando contra el capitalismo en Venezuela. La explicación que se puede tener alrededor de la pobreza no tiene sustento. Para nosotros, la explicación tiene que ver con la crisis institucional. El Gobierno decidió no actuar, no reprimir, no emprender acción contra el delito; ha desarmado a las policías de cuatro Estados, pero no ha tenido una campaña importante para desarmar a los delincuentes. El Gobierno se ha dedicado sistemáticamente a elogiar la muerte, la guerra y el quiebre de la norma y la ley, donde deja de regir la vida, la sociedad, y todo esto justificado bajo una idea que se está en una revolución. Estos factores son claros desde el punto de vista sociológico y criminológico, como el origen de la situación de violencia y casi anarquía que tenemos en estos momentos en Venezuela. El elemento clave es una crisis institucional que afecta al sistema policial, de administración de justicia, como consecuencia de lo cual se ha establecido la impunidad. En 1998, por cada cien homicidios cometidos había 111 detenciones, es decir, había más detenciones que homicidios. En los años 2007, 2008 y 2009, según cifras oficiales, por cada 100 homicidios que se comenten en el país, se detiene a nueve personas. Esta diferencia, en la cual en el 91 por ciento de los homicidios ni siquiera hay una detención, muestra lo que es la situación dramática de impunidad que se vive. Ésta ha sido la base del crecimiento de la violencia y los homicidios en Venezuela.

Pablo Gámez: ¿Casi anarquía?

Roberto Briceño: Sí. La situación es de una suerte de anomia, esa carencia de importancia y relevancia de la ley. El Gobierno no ofrece protección, y el ciudadano siente que tiene que armarse por su propia cuenta para defenderse: compra un arma, busca generar algún grupo para poder defenderse a sí mismo. Al no sentir que hay justicia, la toma en sus propias manos. Empiezan a darse los linchamientos y ajusticiamientos en los cuales la policía detiene a los delincuentes, luego no sucede nada, los mismos policías son muchas veces asesinados, haciendo entonces que la policía asuma la justicia en sus propias manos, creándose una situación muy dramática y singular como la que vemos en Venezuela. Llegamos a tener una tasa de homicidios de 75 por cada cien mil habitantes, es decir, estamos ante una crisis social dramática. Hay una diferencia importante entre la situación de violencia en Centroamérica y la venezolana. En América Central hay un incremento del homicidio por carencia de Estado; en Venezuela lo que ha ocurrido es la destrucción del Estado por parte del Gobierno.

Pablo Gámez: Ud. se refiere a una “crisis dramática” y a una “violencia rebasada”. ¿Juegan los medios de comunicación algún papel en esta realidad?

Roberto Briceño: La violencia en Venezuela no es el resultado de los medios de comunicación, sino de una situación de anomia, de una crisis institucional que ha provocado el propio Gobierno con su omisión, inacción, los mensajes equivocados que ha dado al país. Y lo que los medios han hecho es reflejar una situación, el drama de las familias, el drama de las madres que ven cómo asesinan a sus hijos, de tantos huérfanos que hay en el país.

Pablo Gámez: ¿Es corregible esta situación que se aproxima a ser una aberración del proyecto socialista y bolivariano del presidente Hugo Chávez?

Roberto Briceño: Es una paradoja que un Gobierno que alega que trabaja y defiende a los pobres no le ofrezca la misma seguridad a la población. La mayoría de las víctimas de la violencia y los homicidios son los pobres, la gente más humilde de este país que no tiene protección por parte del Gobierno, de la policía y que no pueden darse una protección privada(...) Es posible revertir la tendencia (...) en un corto tiempo, pero requiere de una política distinta, de una voluntad política que se exprese en un mensaje claro al país, en el cual se defienda la institucionalidad (...)

Pablo Gámez: ¿Cuán determinante es el tema de la violencia en su país si la contextualizamos frente a las elecciones legislativas del 26 de septiembre?

Roberto Briceño: Es muy difícil saber cuál es el impacto que esto pueda tener en el voto efectivo. La inseguridad es, en todas las encuestas, el principal problema de los venezolanos, y llega a duplicar las menciones sobre desempleo y problemas económicos. Más del 80 por ciento de la población considera que el principal problema del país es la inseguridad y la violencia. La suma de problemas del país genera una nueva situación política en Venezuela y un nuevo panorama político, en el cual muchos partidarios del Gobierno han tomado distancia; es algo que podría reflejarse en la Asamblea Nacional. Ni siquiera hemos visto en los últimos años que la Asamblea Nacional discuta este problema como un fenómeno importante en Venezuela.

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