Un número considerable de cubanos depende, para llevar el pan a la mesa, del turismo y, aun cuando las autoridades del país aseguran que hasta el pasado mes de noviembre Cuba había recibido 4 257 754 visitantes internacionales, 19,7% más que en igual periodo en el 2016, la percepción popular de quienes trabajan en el sector no coincide con los números oficiales.

Es martes tres de enero del 2018 y un crucero abarca el cuadro visual de la Bahía de La Habana. Muy cerca, en La Cervecera, Olaidys recoge vasos vacíos. Le pregunto cómo ha visto la temporada, ya que trabaja en un sitio donde llega gran parte del turismo de crucero para “refrescar”. Ella solo tiene tiempo para decir que “ha estado baja, no todo el año, pero los últimos meses no han sido como otros tiempos”.

“Hoy, por ejemplo, —dice en la entrada de La Cervecera el recepcionista Yamil Durán Monterrey— no hay muchos turistas porque ellos, por lo general, cuando salen de la feria de San José vienen acá.

En cambio, el proyecto Alas de Mariposa se beneficia con el cierre de los antiguos Almacenes San José, número uno en el top de ferias de souvenir en La Habana.

“Hoy vendemos más porque San José está cerrada por los feriados; pero ahora es que se están viendo turistas. ¡Septiembre, octubre y noviembre fueron muy malos!”, apunta Ivet Duarte, una de las vendedoras en este la sede del proyecto sociocultural y medioambiental comunitario donde se ofertan antigüedades, libros, cuadros y todo tipo de souvenir hecho a mano.

En uno de los últimos stands, Rafael Abreu ofrece libros. El joven que pronto se licenciará en Derecho recuerda informaciones oficiales sobre el incremento en un 98% de la actividad de cruceros en el primer semestre, con la operación de 5 nuevas compañías dentro de las que se encuentran Norwegian Cruise Line y Carnival Cruise Lines, ambas de Estados Unidos.

Pero Rafael asegura que el hecho de que vengan cruceros no es beneficioso; al menos no para él.

Tampoco ve beneficios en el supuesto aumento del turismo estadounidense como se reportó en julio, cuando se informó el alza del turismo europeo, en especial de rusos, debido a la incidencia de más operaciones aéreas, como la introducción del nuevo vuelo desde Turquía con Turkish Airlines; el cambio de los aviones regulares de Air Europa por naves de mayor tamaño; y el aumento de frecuencias de la aerolínea Air France, según el ministro de Turismo.

“Pero ellos [los americanos], que son quienes más vienen en los cruceros, casi no conocen nuestra cultura. Además, el turismo está muy pobre y tras Irma la temporada alta no entró como se esperaba para estos negocios. No sé en el caso de la gastronomía, las casas de renta y el transporte”, dice Rafael.

Alexei González, un bicitaxero con 12 años de experiencia, sí sabe y tiene respuesta para Rafael: “No, qué va. Yo veo la temporada más floja que otras veces. Ahora es que más o menos se está restableciendo”.

—¿Cuántos turistas recoges como promedio al día?

—¿Al día? Llevamos días pésimos, los hay en que recojo uno; otros días ninguno.

Sin embargo, Juan Carlos Linares, taxista, considera que desde hace tres o cuatro días, hay bastante turismo. “Después de Irma aquí no había turistas, pero en los últimos días se ven más; aunque no cojan taxi, se ven”.

El bicitaxero René Limonta es un poco más efusivo: “Están a chorro, estoy recogiendo un promedio de 6 turistas por día, casi siempre en parejas. Pero monto más cubanos”, reconoce.

Limonta dice que entre los destinos más frecuentes están restaurantes privados y bares como El Chanchullero y La Bodeguita del Medio.

En contraste, los museos parecen ser de los sitios menos visitados por turistas internacionales. Para ellos, espacios como la Casa Natal de José Martí en La Habana, están sepultados.

Últimamente, sostiene una de las guías turísticas de la instalación “es como si el museo no existiera”.  Ella lo atribuye a la distancia que lo separa del Centro Histórico y también a la paradójica “baja” de la “temporada alta”. “Algunos turistas pasan por aquí, miran, pero no entran. Se hacen fotos por fuera y ya”.

“Los cubanos han venido más. ¡Extranjeros muy pocos! Hoy, por ejemplo, solo tres y esta es la temporada alta. ¡Date cuenta de que a veces no entra ni uno!”, dice.

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El diario Granma expuso el 20 de diciembre  último que la alta cifra de turistas llegados al país se produjo en “un escenario para nada escaso de contrariedades”.

“A las afectaciones que tras el paso del huracán Irma se registraron en instalaciones hoteleras y en otros servicios asociados al ramo —decía la nota—, también se sumó que Canadá –el principal mercado de nuestro país, en cuanto a arribos— no llegó a cumplir los índices estimados de ingresos, sobre todo por problemas asociados al debilitamiento de la tasa de cambio de la moneda canadiense en el mercado internacional”.

Aun así, “tal y como informó Manuel Marrero Cruz, ministro del Turismo, en el debate parlamentario de la Comisión de Atención a los Servicios, que se haya alcanzado el número de 17 230 650 turistas días internacionales (el número de noches que las personas pasan en los establecimientos de alojamiento. Es la suma día a día de las plazas que han sido ocupadas por los turistas durante un período determinado), para un 81,5% del cumplimiento del plan, es también reflejo de estrategias que se implementaron este 2017 como la recuperación de la modalidad de circuitos y los grupos de eventos, las nuevas operaciones aéreas en la temporada alta y la incidencia de la actividad de cruceros. Esta última modalidad, por ejemplo, reportó más de 397 500 visitantes”.

Como parte de las deficiencias, el propio ministro, precisó que el sector no está recibiendo el equipamiento que se requiere para la renta de autos, situación que debería mejorar este año próximo “cuando comiencen a entrar los 9 000 autos previstos en el plan”.

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Javier Rodríguez, guía principal y City Manager de Strawberry Tours en La Habana es otro de los cubanos que trabajan directamente con el turismo y tienen su versión de los hechos en la “temporada alta”.

Él y sus compañeros, recuerdan que después de Irma no había nadie: “Obispo estaba pelao, fue impresionante porque siempre en esa fecha de septiembre-octubre está lleno, solo las agencias bien consolidadas tenían trabajo. Los demás, nada, las casas de renta estaban vacías”.

Por eso él cree que la historia no está bien contada, porque una cosa es decir que hubo, en total, más turistas que el año anterior; pero si se mide mes por mes —está convencido— la cuenta no da, hubo tremendo desbalance después del huracán Irma, cuando se suponía que comenzara la temporada alta.

Aunque dice sentirse seguro con el Tour Revolución que comenzó en estas fechas. Obtuvieron un récord de más de 100 turistas en 12 días.

“Si no fuera por los guías, nos habríamos quedado en el Capitolio”, bromea Angie Fallas, de Costa Rica, quien vino en pareja a pasar el fin de año a la Isla. La noche del 30 de diciembre ambos hicieron el free Tour Havana Nightlife a cargo de la compañía británica Strawberry Tours.

Pero por lo general —observa el guía— ha mermado el turismo de mochila, que es el que hace este tipo de recorrido por bares y museos, y no se queda en hoteles. En cuanto a los estadounidenses —valora— ha habido cambios drásticos después de Irma y de las nuevas restricciones de la administración Trump. Los guías que trabajaban con ellos, “se quedaron sin pincha”.

Del turismo también se deriva el crecimiento del PIB cubano, estimado en el 2017 en 1,6 %. De acuerdo con el diario Juventud Rebelde, como sectores que inducirán el alza del PIB, estimado en 2% para 2018, destacan la construcción con 12%; el comercio en 6,7%; y el turismo en 4,2%.

Habría que ver cómo ese crecimiento se distribuye entre las familias que comen gracias a los más de 22 mil hospedajes particulares, cerca de dos mil restaurantes paladares y 19 cooperativas no agropecuarias, que favorecen la diversificación de las ofertas del país, de acuerdo con cifras aportadas por el Ministerio del Turismo.

Habría que preguntarse cómo llegará el dinero generado por el turismo, en forma de pan y otros productos básicos, a bicitaxeros, artesanos, taxistas, gastronómicos; pero, sobre todo, a cada cubano.