Parte de la sociedad cubana ha generado cierto rechazo hacia la religión Abakuá. Al parecer, existe el convencimiento de que esta religión es sinónimo de personas que sólo resuelven sus conflictos a través de la violencia.

El fenómeno puede deberse a que muchos de los asentamientos de esta religión se encuentran en algunos de los llamados barrios marginales de La Habana y Matanzas, únicos territorios de Cuba y América donde se ha desarrollado esta religión.

A pesar de ese rechazo, numerosos jóvenes deciden integrarse a esta secta con el objetivo de reafirmar su hombría y valentía. No obstante, antes tienen que demostrar que son buen padre, buen hijo, buen hermano o buen amigo, uno de los requisitos fundamentales previstos en el Código Moral de la Sociedad Secreta Abakuá.

Para conocer cómo es la vida de un abakuá y su manera de pensar, El Toque se acercó al joven Yenier Estévez Chirino que vive en Pogolotti, uno de los archiconocidos barrios habaneros por su fama de marginal.

Yenir pertenece desde hace nueve años al plante Irianabon Brandi Masongo, fundado en 1853, donde sólo son aceptados hombres de piel negra y, según cuenta, es uno de los plantes que más demora en aceptar nuevos miembros.

Música Abakua, Autor: Alexey Rodríguez Mola (“El tipo este”) y Reinier Fumero Noriega (“El Adverzario”)

Tema incluido en “El Disco Negro de Obsesion”. Produccion independiente, La Habana 2011