En la esquina de San Rafael y Consulado —el “Meeting Point” donde comienza el recorrido—, los turistas pueden encontrar cada mañana, con pullover y sombrilla blanca donde se lee Free Walking Tour Havana, a Jaime, Frank y otros jóvenes para atravesar el Parque Central, Obispo, la Plaza de Armas, hasta terminar en la lanchita de Regla. Conocen junto a ellos La Habana.

Jaime sería el primero en introducir en Cuba una tendencia ya internacional: ofrecer un recorrido turístico sin cobrarle nada, directamente, al usuario. Para empezar, Jaime tenía como armas solo sus estudios en Historia del Arte y la experiencia previa como guía freelance.

Todo comenzó porque una pareja de austriacos le comentaron el parecido de su estilo con el free tour europeo. Cuando investigó, a Jaime le pareció una “magnífica” idea porque “habían logrado concretar un modelo de negocios que se podía adaptar, perfectamente, al contexto cubano. Era un medio de vida serio, constante y que si se llevaba bien podía tener éxito”.

El free tour al que se sumó —junto a su amigo Frank— es un estilo que crece en popularidad. La web www.freetour.com promueve más de 50 destinos con tours a nivel mundial, pero el de Cuba aún no está incluido. Por eso los turistas contactan a los chicos del Free Walking Tour Havana por su página de Facebook, o a través de amigos que ya recibieron el servicio.

Foto: cortesía del entrevistado

“Los recorridos son “gratuitos” porque, a diferencia de los servicios de los proveedores de viajes regulares, no existe un precio fijo para realizar un recorrido, ni una tarifa fija para pagar, independientemente de la experiencia del viaje en sí. En cambio, el visitante es libre de dar propina a su guía como mejor le parezca después del recorrido, explican en la famosa web.

Entender el funcionamiento del Free Tour “(…) cambió mi forma de trabajo: miré al turista de una manera diferente, en vez de cliente como persona, como un amigo”, dice Jaime. Frank incluso se ve como embajador, porque dice que “un embajador actúa como representante de su país y esa es la visión que tengo acerca de ser un guía turístico. Es la persona encargada de introducir al visitante extranjero a los códigos de la cultura y cotidianidad local, a través de su condición de nativo. Lo entiendo como una gran responsabilidad al actuar como mediador entre culturas diversas”.

Los extranjeros le preguntan a los guías sobre Cuba, la realidad de su gente, e incluso de política. Quieren saber cómo vive un país tan idealizado como satanizado. El Che y Fidel son las personalidades más llamativas para los visitantes. El recorrido, aún bajo el tórrido clima cubano, es a pie. Tiene hora de comienzo pero nunca de fin, y se adapta al ritmo de cada quien.

Foto: cortesía del entrevistado

Son diferentes de los guías tradicionales desde el concepto hasta la forma, porque en el proyecto “rompemos —en términos de teatro— la cuarta pared. Interactuamos con el público. Utilizamos la ciudad como escenario para narrar la historia de Cuba”, explica Jaime.

Hoy el proyecto cuenta entre 8 y 15 guías —entre ellos informáticos, médicos, abogados y arquitectos—quienes manejan un promedio diario de 40 personas recorriendo a pie las calles de la vieja Habana, narrando sus historias y escuchando el son cubano en Obispo. En su andar no incluyen la entrada a museos o instituciones culturales, pues para muchos turistas extranjeros resulta costoso.

El tour solo muestra esos lugares y explica su relevancia a los visitantes. Comprar productos y acceder a otros servicios queda por el turista, una diferencia notable con los guías clandestinos de La Habana, quienes suelen cobrar comisiones por introducir clientes a diferentes lugares. Este concepto marca la separación entre esta forma nueva y las tradicionales.

Esto provoca que otros guías los tilden como “no oficiales” y “competencia desleal” y que curiosos del boulevard pregunten “dónde está la trampa”. Muchos no entienden aún el concepto de free tour porque les resulta sospechoso. No ser guías oficiales los coloca en el misma posición que quienes ejercen el oficio de forma clandenstina.

Son los jóvenes como Frank y Jaime, quienes lideran en Cuba esta tendencia mundial, motivados por la independencia, y el riesgo a la vez, de no estar atados a una tarifa fija. Pudieran incluso, marcharse sin propina, algo que no suele ocurrirles. Los ingresos dependen entonces de la calidad del tour y la satisfacción del cliente.

Aunque no han inventado nada, Jaime afirma que el free tour mundial se adapta al contexto de Cuba de otra manera. “Es perfecto para el modelo de turismo cubano, para el turismo mochilero que viene a la Isla, para el concepto de Revolución y Socialismo. Creemos que nuestro proyecto es socialista.”

Pero la dificultad es que no existe en Cuba una licencia que permita ejercer como guías de turismo en el trabajo por cuenta propia, lo cual dificulta su sueño de crear un Free Tour desde Viñales hasta El Cobre.

Para hacerlo, saben, necesitan el reconocimiento y apoyo de las autoridades e instituciones para su expansión y desarrollo. Por eso, se ha acercado al Poder Popular, al Ministerio de Trabajo y la Oficina del Historiador de la Ciudad, así como la Asociación Nacional de Comunicadores Sociales. .

Independiente de las respuestas, hasta ahora todas negativas, con el Free Walking Tour Havana, doce años después, La Habana se une Berlín, Praga o Nueva York, ciudades con servicios similares para turistas que viajan con presupuesto ajustado.