Author: lilibeth-alfonso

Ocurrió en Orlando

¿En qué instante un hombre se convierte en un asesino? ¿qué interruptor, cuál es el clic determinante para que la furia, la inestabilidad, el odio, el extremismo, empiecen de pronto a escupir fuego? Un fuego, además, que nos toca.

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La no militancia

Hace más de 15 años me negué por primera vez a ser militante de la Juventud, y no me arrepiento. A la Revolución le he dado lo que tengo, sin papeles ni intermediarios

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El mundo desde mi ventana

Vivo en una esquina. O casi. Viviría totalmente en una esquina si mi bisabuelo paterno, al triunfo de la Revolución, no hubiera donado un espacio de 4X4 metros que, desde entonces, ha sido la carnicería del barrio. Y que conste que no es un reproche.

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¿Y después de la marcha, qué?

Ayer la bandera multicolor que desde la pasada década del setenta representa al movimiento LGBT ondeó sobre las calles de Guantánamo. Es un gran paso, pero en cuestiones de inclusión y respeto a las diferencias, es necesario ir más profundo

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Generación intermedia

Llegamos a los treinta y tantos. Y se siente bien. Todavía somos jóvenes y la Organización Mundial de la Salud nos da la razón, aunque no tanto como los que andan en los veinte. Estamos, como aquel programa televisivo, justo al medio.

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¿Oportunidades privadas?

Una oportunidad a veces es más que eso. Excelente si salimos airosos aprovechándolas. Fatal si no estamos a la altura. Ante los nuevos escenarios, nuestros dirigentes no la tienen para nada fácil.

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Banda Sonora

Un video sobre niños bailando reggaetón en Cuba escandaliza las redes sociales. Aunque los de mi generación, al menos la que yo conocí, no éramos tan diferentes y aquí estamos

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Espíritu y consumo

Los tiempos cambian. Cambian las personas, las ciudades, los espacios donde crecimos. A ritmo vertiginoso. Cambian lo que creemos necesario para vivir, lo que nos parece atractivo, glorificable, cambian los símbolos, lo que nos hace reír o llorar.

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Trapos Sucios

Abuela decía que los trapos sucios se lavaban en casa. Los conflictos más profundos podían dirimirse sin salpicarnos del fango de las opiniones y miradas ajenas. Esa filosofía de resolver las cosas en casa, también se aplicó al país.

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