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Obama, los amigos y la pelota

La pelota para los cubanos es un asunto de amigos. Crecemos jugando al béisbol, en el barrio, con la gente que recordaremos toda la vida. Una discusión sobre ese tema crea afinidades, incluso si se difiere.
Desde pequeños los niños en este país aprenden a ser seres sociales así. No importa si es con un bate y una pelota originales o con el palo de una escoba y la tapa de un pomo plástico, lo esencial es que te escojan para el equipo.

Por: Ariel Montenegro
 
Ese, al que escogen de último, es al que nadie quiere, por falta de talento o, sencillamente, por pesáo. Si no les caes bien a los demás, no importa que el terreno esté en el patio de tu casa: nadie te pedirá para su novena.
Y de más está decir que ese que exige jugar por ser el dueño del bate y la pelota está perdido. A nosotros nunca nos importaron los implementos deportivos, lo importante era la diversión y lo fraternal del juego.
Dicho todo esto, me llama poderosamente la atención el rumor de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, vaya a lanzar la primera bola en el juego entre la selección nacional cubana y los Tampa Bay Rays, que se celebrará durante su visita a La Habana.
 
La pelota para los cubanos es un asunto de amigos. Y aunque Obama pase a la historia como el mandatario estadounidense que reestableció las relaciones diplomáticas con Cuba, aún dista mucho de ser lo que aquí llamamos un amigo.
Que no se embulle la ultraderecha ni saque las antorchas la ultraizquierda: no estoy en contra de que Obama venga a Cuba. De hecho me alegra.
Creo que se le debe recibir con todos los honores dignos de su cargo, y probablemente, de él. Creo que Estados Unidos está haciendo el intento de aprender a vivir lo más sanamente posible en un mundo en que Cuba existe. Creo que de las mejores cosas que les pueden pasar a este país es la normalización de las relaciones con ese país, pero la normalización de verdad.
 
No la normalización que incluye la confesión por parte de Washington de que lo que falló fue la estrategia y no el objetivo de derrumbar al gobierno cubano. No la normalización que no garantice el levantamiento del bloqueo, ni el reconocimiento de la responsabilidad con todas las víctimas que causó durante décadas la política de tirar la piedra y esconder la mano contra mi país. No la normalización que prevé dentro del presupuesto anual de ese país el uso de millones de dólares para financiar actividades contra la economía y el orden interno.
 
La pelota para los cubanos es un asunto de amigos. Al último presidente extranjero que recuerdo jugando béisbol en Cuba es a Hugo Chávez. A ese, el gobierno cubano lo consideraba un amigo y el de Estados Unidos un enemigo. La última vez que revisé, el gobierno de Cuba y el de Estados Unidos seguían siendo los mismos.
 
En Cuba béisbol es cosa de amigos
 
¡Qué venga Obama! Es más, que venga una vez el mes y que en cada ocasión llegue con un nuevo paquete flexibilización de medidas que complican la ya de por sí muy complicada economía de mi país.
Es probable que esa primera bola sea un honor que se le está dando por anticipado, en vistas de lo que pueda pasar. Obama, al parecer, tiene talento para eso, ya le dieron un Nobel de la Paz para que acabara con las guerras que nunca acabó.
 
Tal vez, gracias a lo que él y Raúl Castro empezaron, algún día el presidente de Estados Unidos tenga el derecho de lanzar la primera bola en un partido de béisbol en Cuba, pero ese día no es hoy. La pelota para los cubanos es un asunto de amigos. Y no creo que Obama se merezca todavía ese reconocimiento. Un presidente del país que tiró la primera piedra en la hostilidad y la agresión constante contra Cuba, aún no puede ser el que tire la primera bola en un partido de su deporte nacional y uno de los más preciados símbolos de su cultura, ni siquiera porque sea el dueño del bate y la pelota.
 
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Comentarios

Francesco Monterisi 1 año 6 meses

articulo traducido en italiano http://www.cubainformazione.it/?p=14498
Raul 1 año 6 meses

Concuerdo totalmente con el articulo antes espuesto,por lo que hago mia sus palabras
Camilo 1 año 5 meses

Ya terminó el partido. Desde hace rato el picher cedió la bola al sellador.