La organización no gubernamental holandesa Instituto Humanista para la Cooperación en su Totalidad (HIVOS) apoya en Cuba varios proyectos sociales y productivos que buscan generar “capacidades propias” en los actores beneficiados.

Una de las iniciativas aporta 215 mil euros (cofinanciados con la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo, COSUDE) para la construcción de una miniplanta de beneficio y envase de miel ecológica  y un centro de capacitación de apicultores, en una pequeña cooperativa de la central provincia de Cienfuegos.

La ejecución del proyecto abre oportunidades para incrementar los ingresos de una veintena de mujeres y jóvenes en ese territorio. El hecho de  conseguir pagos de 2000 pesos (unos 100 USD) cada mes y más 40 mil pesos (2000 USD) al cierre del año, es una realidad infrecuente entre los cubanos.

“Por tradición hemos sido escuela para apicultores de toda Cuba, pero no teníamos capacidades para alojar a los aprendices y técnicos. Ahora ya tenemos todos los materiales para un aula con la más moderna tecnología y un alojamiento con seis capacidades”. Así lo afirma Niorges Pérez, administrador de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Apícola, de Rodas; seleccionada por su experiencia para recibir el apoyo.

El estudio de mercado demostró que es muy alta la demanda de minidosis de miel orgánica entre los hoteles del país. Además concluye el estudio que no existen referentes de que una sola entidad en el archipiélago realice completa la cadena de valor, desde la crianza de las abejas hasta la venta. Por eso esperan recuperar lo invertido en pocos años, pues la tonelada de miel sin trazas de fertilizantes puede cotizarse hasta en 6000 USD, mientras la convencional cuesta hasta 4000.

“Esto no es un negocio para los financistas. Te donan el dinero para que montes tu negocio y te quedes con las ganancias”, dice Pérez con el asombro y la satisfacción de quien no había conocido las lógicas de la ayuda al desarrollo desde el “primer mundo”.

Más allá de la miel

“La participación de HIVOS en los proyectos es variada, pero siempre tienen como horizonte la generación de capacidades en las organizaciones con las cuales trabaja”, comenta desde Costa Rica, Pablo Álvarez, encargado en HIVOS de la relación con Cuba.

Carpinteria asociada al proyecto. Foto. José Jasán Nieves

“En algunos casos es básicamente analizar la pertinencia del proyecto  a la realidad del país y su concordancia con los objetivos de HIVOS; en estos casos (canalizamos) recursos a las organizaciones de sociedad civil para que puedan implementar sus objetivos, mientras se monitorea el uso adecuado de los recursos financieros y el cumplimiento de objetivos y resultados”, explica.

El apoyo a la miniplanta y la producción de miel en Rodas integra un proyecto mucho mayor (nombrado Apoyo a una Agricultura Sostenible en Cuba) que busca “fortalecer las cadenas de valor apícola, de hortalizas y frutales, desde la producción primaria hasta la comercialización”. Así lo declaró a la Agencia de Información Nacional (AIN), de Cuba, Juan Pérez Lamas, director por la parte insular de la ejecución del proyecto.

 

Sembrado de abejas reina. Foto José Jasán Nieves

“La colaboración en Cuba se ha visto favorecida por el valioso capital humano presente en el país y la coordinación entre las organizaciones de sociedad civil y del gobierno para implementar los proyectos”, asegura por su parte el coordinador Álvarez.

“No obstante se presentan también dificultades, principalmente debido a relativa poca experiencia de organizaciones con la cooperación, al complejo sistema de aprobación de los proyectos por parte de las autoridades del país y dificultades para la realización de compras de bienes y servicios. Todo esto provoca atrasos en el arranque mientras en otros casos resulta casi imposible realizar las inversiones”, revela.

Esas “dificultades” también las sufren los “colmeneros” de  Rodas, pues hace más de dos meses esperan por conseguir la cubierta de zinc para las naves en construcción, solo tras lo cual podrán continuar hacia otras fases de las obras. Pero no encuentran el techo en ninguna tienda.

Por encima de entuertos burocráticos y las demoras, el proyecto agroecológico es una realidad en marcha. Campesinos de siete provincias del país se pueden beneficiar con una parte de los 450 a 500 mil euros anuales propios y otros miles de Alemania y Suiza, que encauza HIVOS también para emprendimientos en energías renovables.

Tampoco han podido comprar un camión, aunque tienen el dinero, porque el presupuesto estatal no incluyó este año la adquisición de esos vehículos en número suficiente como para venderles a todos los interesados del país; y ese tipo de venta solo la realizan entidades del gobierno.

Esta labor altruista, que según Pablo Álvarez “reconoce desigualdades de acceso a los recursos financieros y conocimientos para las poblaciones rurales”, provee islotes de sostenibilidad y oportunidades en países como Cuba. No obstante, no incide en la verdadera transformación del aparato productivo. A pesar de ello, es un tipo de ayuda al cual ningún orgullo chovinista parece renunciar.