Debajo del frondoso árbol frente al Cine Jiba, en el Parque Calixto García, de Gibara, la llamada Villa Blanca de Cuba, Domingo exhibirá —durante Festival Internacional de Cine de Gibara— alguna de sus cintas con su proyector de 16 milímetros.

En Gibara, y en su natal poblado de Velasco, todos lo conocen como “el hombre del proyector”. William Domingo Leyva Serrano nació en 1949 y posiblemente sea el único en la Isla que se empeña en no dejar morir este añejo formato cinematográfico.

Entre sus cintas dispone de títulos como Lucía y Manuela, de Humberto Solás; El hombre de Maisinicú, La vietnamita, El joven combatiente, además de otras mexicanas, de Estados Unidos, Japón, de la entonces Checoslovaquia y algunos documentales y cortos de ficción.

Recuerda que desde muy pequeño se iba con su hermano para la casa del velasqueño José Francisco Negreira, hombre de negocios dueño de un estudio de fotografía y un equipo de cine móvil. Ahí empezó su pasión por el cine.

Negreira tenía un carrito preparado para trasladar el equipo y con 10 años Domingo se encargaba de armar todo para proyectar la película escogida. Ahora trabaja como proyeccionista de cine móvil en la Empresa Provincial de Cine, de la que es fundador.

“Soy el único en la provincia que tiene esta plaza, lo que gano son 249 pesos al mes, pero haciendo esto soy feliz”, dice con orgullo.

En 1965 el gobierno socialista intervino el proyector de Negreira pero decidió dejarlo a él como proyeccionista. “El trabajo que yo venía haciendo desde antes del triunfo de la Revolución más eso, contó para ser considerado como fundador del ICAIC, lo cual es un orgullo para mí”.

El proyector de 16 mm con que trabaja Domingo llegó a Holguín a finales de los años 70, y desde entonces está en sus manos. “Me lo encargaron y aquí usted puede verlo, está prácticamente como el primer día, esto lo cuido y lo quiero como a mis hijos”.

Domingo proyectando películas. Foto: Carlos Rafael

Domingo proyectando películas. Foto: Del autor

Como parte de su trabajo recorre barrios gibareños exhibiendo su pequeño stock de películas, “también hago proyecciones en poblados aledaños a Gibara y participo en los principales eventos culturales en la ciudad de Holguín: la Feria Internacional del Libro, las Romerías de Mayo, el Festival del Audiovisual Por Primera Vez y la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. Claro, para mí los imprescindibles son los que suceden en Gibara, la Semana de la Cultura y el propio festival de Cine”.

Domingo llegó a Gibara en 1973 cuando nació su primer hijo. “Aquí fundé la Federación de Cineclubes y tengo un Círculo de Interés para que los niños aprendan y se interesen por el mundo del cine. Los llevo a la televisión, al cine, y el mayor orgullo mío es que algunos de esos muchachos han ingresado en la Facultad de Medios Audiovisuales en el ISA y tenemos graduados de periodismo también”.

De proyeccionista muchas veces ha pasado a ser protagonista de algún que otro audiovisual. “Me han entrevistado en incontables ocasiones. Con mi proyector de fabricación checa he viajado el mundo en fotos y videos, y digo ¨mi proyector¨ porque en una de las más recientes reuniones de la Federación Nacional de Cineclubes, el presidente del ICAIC, Roberto Smith, me dijo que eso era mío y que cuando ya no pueda continuar trabajándolo por ley de la vida, entonces que lo exhiba en el museo de Gibara o en mi casa, y así lo haré”.

Pero para Domingo, las cosas han sido sencillas. “En no pocas ocasiones he tenido que enfrentarme a los burócratas, a los que una vez quisieron mandar el equipo para materias primas como chatarra, eso lo pude evitar, sin embargo desecharon cantidad de películas en 16 mm que hoy el público pudiera disfrutar.

“Me han propuesto que me jubile y me convierta en trabajador por cuenta propia pero no lo voy a hacer. Una vez llegaron a decirme que tenía que cobrar por la exhibición de las películas, me negué rotundamente, dije que en los cines cobraran ellos pero que la magia del cine móvil no se iba a empañar por un peso”.

“El Festival de Cine le devolvió la vida a esta ciudad”, dice. “Este lugar estaba prácticamente detenido en el tiempo. Hay que hablar de una Gibara antes y otra muy diferente después que llegó Solás con el Cine Pobre. El Festival ha pasado por momentos difíciles, incluso se valoró la posibilidad de llevárselo para otra provincia, pero es nuestro, de los gibareños. Con Jorge Perugorría “el Pichi” al frente, ha vuelto a coger una fuerza increíble. El año pasado fue como en aquellas primeras ediciones que organizó Solás, y el que casi llega sabemos que será memorable por lo que se ha dicho”.

Como cada año, Domingo llegará con su proyector, lo armará frente al Cine Jiba, al caer la tarde iniciará la exhibición de alguna de sus películas y rodeado de espectadores este humilde velasqueño, en la era digital ultra HD y en tiempos de la tercera y la cuarta dimensión, seguirá empeñado en no dejar que muera el cine en 16 milímetros.