Isnay Rodríguez es Dj Jigüe, aunque realmente el segundo no se descubre así de fácil en el primero. La noche en que lo vi frente a la mezcladora, advertí su verdadera pasión. En el escenario se siente cómodo, como si la altura y las luces lo impulsaran a mostrar su verdadero ser. Desde allí invita al público a moverse con el sonido de esa música urbana que lo atrajo en su natal Santiago de Cuba y le hizo comprender que él y la Ingeniería Industrial no habían sido hechos el uno para la otra.

El sueño de tener su propio proyecto, donde crear a su estilo, nació y fue madurando desde los años en que rapeaba y era promotor de la escena musical underground en la provincia oriental. Ese período ligado a la Asociación Hermanos Saíz y luego su experiencia en la Agencia Cubana de Rap, fueron determinantes en su formación y a la vez le demostraron que debía llevar adelante su propia idea.

Foto: Ana Lidia García

“La gente necesita expresarse de manera diferente y trabajar en instituciones tiene ventajas, pero también te lleva a seguir determinadas líneas que quizás no son las que te interesan; eso muchas veces limita la creación”, me confiesa Isnay sin alterarse, mientras pienso en los riesgos que también supone el mercado y me pregunto si aún alejados de instituciones no tendrán que plegarse a tendencias y estilos.

Sus comentarios explican el surgimiento de Guámpara Music en 2015, única productora independiente de música urbana en Cuba, enfocada en los ritmos que se cuecen en la tierra del fuego.

Como coordinador de esta iniciativa, resultado del esfuerzo y entusiasmo de un grupo de amigos, explica que además de sentir compromiso con la escena rapera santiaguera en la que creció, piensa que a lo largo de la historia de la música cubana los artistas de esa región han sido desfavorecidos en cuanto a visibilidad: “es importante reconocer que somos diversos y que la diversidad nos enriquece. El rap de la capital está más influenciado por el norteamericano, mientras el santiaguero mira más al Caribe”.

Duo Golpe Seko en concierto Guampara / Foto Ained Martínez

Aunque desde su surgimiento los de Guámpara han logrado insertarse en eventos prestigiosos del país no poseen todavia un amparo legal que les abra las puertas a mecanismos expeditos de comercialización o presentación en lugares que exigen legalidad documentada.

A casi un año del comienzo, sigue Dj Jigüe, muchas de las gestiones para desarrollarse las han realizado con la ayuda de amistades, “personas que comprenden el proyecto, ven que está organizado, bien centrado en lo que quiere”, y colaboran. Ahora bien, “nos preocupa que va a llegar un momento en el que nos va a resultar muy difícil seguir avanzando, como en el ámbito de las comercializaciones”.

Del estudio con cartones de huevo que han armado en su casa y en el cual tienen lo básico: “una computadora, micrófonos, tarjeta de sonido…”, han surgido varias propuestas discográficas. De los ingresos personales de los integrantes del equipo han tomado el dinero para invertir en los instrumentos. Amigos que han viajado al extranjero les han traído CDs vírgenes, micrófonos, líneas de micrófonos…“Así lo hemos ido armando todo”, me explica en lo que prepara el próximo concierto.

Ahora mismo a Isnay o Dj Jigüe no le importa dormir apenas 4 horas por día, sabe que lo que hace es importante no solo para promocionar la obra de los artistas de Guámpara sino también para decontruir la imagen de marginalidad que rodea la música que le gusta y por la cual trabaja. Para él es trascendental que se entienda que el rap de Cuba tiene muchas potencialidades, que hay jóvenes muy talentosos a quienes urge reconocer y que las discográficas pueden ayudar a visibilizarlos. Por eso sostiene esta “guámpara”, su machete, para abrir caminos y “poner la música urbana de Cuba al nivel que debe estar”.