Adrián Rodríguez cuenta que al graduarse como instructor de arte en su provincia de Holguín no tenía muchas posibilidades de convertirse en músico profesional. Por esa razón no dudó en emigrar a La Habana donde, sin embargo, tampoco le ha sido posible alcanzar su meta.

Este músico bohemio no se desanima. Al contrario, ha encontrado en el malecón habanero, además de un escenario siempre abierto, una vía para conseguir su objetivo… y algunos ingresos.