Llegar a la casa de Francis es descubrir que existen muchas posibilidades para un joven con limitaciones físicas, tantas como él mismo y su familia sean capaces de soñar. Nació ciego, pero no se detuvo.

Cuando uno se adentra por los pasillos de su hogar, donde vive con sus familiares más cercanos, se encuentra a Francis haciendo ejercicios en el patio, jugando con su perro, vocalizando, componiendo o simplemente ensayando algunas de sus melodías. Al dialogar con él, comienza a contarnos con orgullo cómo fue venciendo los obstáculos que la vida le impuso.

“Desde los 4 años comencé a estudiar en una escuela para niños con déficit visual. Estar becado, lejos de mi familia me hizo armarme de una coraza que me permitió defenderme siempre en las peores circunstancias”.

Tengo miedo de que mi música no llegue a ninguna parte
Su pueblo natal San José de las Lajas, es testigo de su sacrificio. Practicó defensa personal y llegó a ser bueno en el deporte. Aprender el sistema Braille desde bien pequeño le ayudó a tener mucha independencia y soltura.

Se dice que para un ciego el bastón es inseparable, pero en su caso sus mejores compañías son la guitarra o su piano. Se formó en canto y armonía, él recuerda con orgullo aquellos años de estudio y sus numerosas aventuras en los pasillos del ISA.

“Hice muy buenos amigos allí. Yo improvisaba una rumba en cualquier cajón y los demás estudiantes me seguían la conga. Todavía algunos ex compañeros de aula me llaman y me dicen que extrañan aquel ambiente. La vida de estudiante universitario es la mejor etapa de mi vida”.

Sin embargo, ahora que ya se graduó, que cumplió su sueño de ser músico, siente angustia. “Tengo miedo de que mi música no llegue a ninguna parte”.

“Para cualquier músico lo más importante es el éxito de su carrera, y hoy mis actuaciones se limitan a participar en algunas actividades o eventos del pueblo, a los que me invitan”.

Se pasa el día componiendo y no encuentra las vías para canalizar sus necesidades expresivas. Siente que ahora ha perdido un poco el rumbo, pero no ceja en su empeño.

Francis siente cada día más la necesidad de escuchar los aplausos. Encontrar una agrupación que lo acoja hoy con sus limitaciones es difícil. Se siente preparado, pero le falta poder enrumbar su carrera hacia el éxito.

“A mí me gustaría llegar a ser como aquellos cantantes que yo escuchaba en la radio cuando era niño”.

Su voz profunda y lírica le acompaña para cantarle al amor, el desamor y otros temas que tienen que ver con su propia vida. “Yo me he enamorado perdidamente… Sin el amor, la vida no tendría ningún sentido” afirma. Sin embargo Francis está solo. Pocas veces ha tenido pareja y por eso tal vez siente tanta necesidad de su familia más cercana.

“Mi mamá es mi fiel compañía. Pero a veces siento miedo de no tenerla cerca”.

“Le temo a la muerte, a la soledad. Tengo miedo a no llegar a ser un cantante reconocido. La gente a veces se imagina que los impedidos físicos no podemos llegar a donde queremos y nos imponen muchos obstáculos, pero tenemos muchas potencialidades y no se nos pueden cortar las alas”.