Llamar “irresponsable” al protagonista de esta historia pudiera parecer un atrevimiento, pero mientras transcribía sus palabras no dejaba de escuchar en mi mente, como telón de fondo de su apasionado discurso, una canción del dúo Buena Fe y el trovador Frank Delgado (“Sueños simples”) que describe algunas de las metas que persigue la juventud cubana: ‘Huir de la carga de la inopia y ser irresponsable por cuenta propia’.

Por: Lianet L. López

Lo curioso es que esos mismos versos (cargados de un deseo tremendo por mejorar sus condiciones de vida) fueron también inspiración para Pedro Alfonso Romero, joven de la ciudad de Camagüey que con solo 24 años decidió montar una hamburguesería y llamarla “Cuba Va”.

Cuatro años después, y como otro de los 147 mil jóvenes cubanos que han decidido sumarse al trabajo “por cuenta propia”, Pedro se ha convertido en propietario de uno de los restaurantes de mayor éxito en esta centro-oriental provincia cubana, a pesar de las múltiples dificultades que afronta en su ejercicio.

“Siempre me gustó este tipo de negocio, no solo por dinero, sino también para transmitir valores que considero importantes para mi ciudad y mi país como una oferta de alta calidad, un servicio que privilegie al cliente por encima de todo y un impacto positivo en mi comunidad”, comenta.

Lo dice con énfasis porque gracias a “Cuba Va” (nombre que, por cierto, recuerda una célebre canción de los años fundacionales de la Revolución socialista) Pedro se ha insertado en el mapa comercial de la urbe, a pesar de estar ubicado en un reparto residencial distante de los principales centros económicos.

Foto: Lianet L López

Como líder de un negocio de tantos detalles como la gastronomía Alfonso Romero enfrenta dilemas cotidianos como la competencia del personal, la escasez de recursos (desde materias primas hasta equipamientos para los cuales no existe en Cuba un mercado mayorista ni posibilidades de importación) y las incongruencias del sistema tributario.

“Lo más difícil es el recurso humano, que muchas veces no va acorde a tu proyecto, a tu sacrificio, y al principio fue difícil formar un equipo ajeno a las chapucerías o al desinterés por el trabajo”, recuerda.

“Otro problema es la garantía del abastecimiento, pues lamentablemente todavía no se ha logrado la comercialización mayorista o directa con proveedores estatales (algo fundamental para cualquier pequeña empresa) y eso se ha agravado en los últimos tiempos por la escasez de insumos en el mercado minorista. A mi juicio, el abastecimiento es vital y la solución la esperamos desde que el gobierno aprobó el ejercicio del trabajo no estatal en 2011. No poder comprar a precios mayoristas redunda en otros males como los altos precios de nuestras ofertas, o la desagradable pero inevitable recurrencia al mercado negro”; sigue reflexionando.

Foto: Lianet L López

Aun con escollos de por medio, Pedro valora favorablemente la relación entre el Estado y estas nuevas formas de gestión, en un país donde hasta hace apenas unos años el trabajo privado tenía un valor insignificante en el aporte económico y no era estimado en el contexto social.

“Se ha avanzado en la demanda que el sector estatal hace de bienes y servicios de los cuentapropistas. En el área de los restaurantes y casas de renta el paso más significativo ha sido la contratación con agencias de viaje, que nos ha permitido un mayor y mejor acceso al turismo”, explica.

Sin embargo, faltan todavía espacios para el intercambio entre la autoridad gubernamental y los privados en los cuales se hable de los problemas operativos y de las estrategias: “También para discutir temas más serios como la Ley Tributaria, que en el caso de la gastronomía está diseñada sobre la base de un cálculo irreal e inalcanzable”, asegura.

¿Por qué apostar entonces por una opción en apariencias tan complicada, si Pedro pudo haber sido médico, carrera universitaria que empezó pero no concluyó, o comunicador social, de la cual es graduado?

“Aun con sus dificultades, esta es una actividad floreciente y que devuelve muchas satisfaccione. Del “Cuba Va” salen complacidos más del 90 por ciento de los clientes, llegados de todas partes pues esta es la única hamburguesería de su tipo en la ciudad de Camagüey. Pero además está mi deseo personal de trabajar en mi país por un futuro mejor.”

“Cuba es mi destino, y por Cuba voy a trabajar y voy a hacer hasta donde pueda, o hasta donde me dejen”, sentencia.

Foto: Lianet L López