Es una mañana de marzo 2009 y el artista despierta temprano en España, le espera una sorpresa. Al desayunar le traen un ejemplar de El País y en la portada se anuncia que Carlos Lage y Felipe Pérez Roque han sido depuestos de sus cargos, algo ha pasado en Cuba.

Por: Harold Cárdenas Lema (haroldcardenaslema@gmail.com)

Le pregunta a un alto funcionario del Estado cubano que le acompaña en el viaje y este le dice que no tiene idea de lo ocurrido. Días más tarde regresa a su país y ve el video donde se explican los hechos. Inmediatamente ocurren dos cosas: 1- sentado entre Lage y Roque en el momento de su destitución reconoce al hombre que le puso cara de sorprendido en España, 2- ese día escribe su canción “La Sospecha”. El artista se llama Israel Rojas Fiel y es uno de los más comprometidos políticamente de su generación.

Esta historia comienza a inicios de siglo con dos jóvenes músicos frente al Capitolio de La Habana sacándose la foto de dos pesos más clásica en Cuba. Cuando llegaron a la disquera presentando sus canciones le pidieron sus fotografías y ellos fueron al único lugar que le permiten sus bolsillos. Todo inútilmente, tendrán que regresar a su Guantánamo natal con la guitarra a cuestas porque ninguna discográfica está interesada en producirle sus discos. El nombre del dúo es Buena Fe.

Israel vive en Guantánamo con un salario de 250 pesos al mes y Yoel, su compañero en aventuras musicales, apenas gana 100 pesos por una beca de la Asociación Hermanos Saíz, no tienen un centavo más.

En 2001, el director de la EGREM los “descubre” en el oriente de Cuba con un repertorio de 20 canciones que nadie quiere grabarles pero luego serán grandes éxitos. Regresan a La Habana, esta vez en avión (por primera vez) y la promesa de que tendrán su primer disco.

Foto: Buena Fe

Al terminar las grabaciones Israel y Yoel están en una oficina preocupados de que tengan que pagar algo de los costos de su álbum cuando les dicen algo inaudito: les van a pagar 1500 dólares por Déjame Entrar, su primer disco. Para entender esta escena hay que aclarar que Israel no ha visto nunca más de cinco dólares en su poder.

Ambos salen de la EGREM pensando que son Rockefeller y Vanderbilt, contando una y otra vez semejante cantidad por hacer algo que ellos harían igual de gratis.

Todavía nuestro protagonista recuerda ese día, gracias a eso tendrá un reloj, pero cuando llega a casa y le da dinero a su madre ella se asusta: “¿en qué tú andas metido mi niño?” Ese será el inicio de un éxito que trae alegrías pero también nuevos problemas.

La juventud y el éxito son una combinación peligrosa

Israel se alquila en San Miguel del Padrón pagando 20 dólares al mes. Organiza un grupo amateur y comienza a tocar en centros nocturnos, gana 5 dólares por presentación. Un día les pagan tan poco que cada uno se va a casa con literalmente un dólar en el bolsillo, pero las canciones se están pegando en la radio. Comienza a tocar con los músicos de Carlos Varela y ve la diferencia.

Al inicio los ingresos se van en el pago a los músicos pero poco a poco se vuelve algo rentable. Después los problemas serán otros, como invertir el dinero en Buena Fe para hacer una mejor música y cómo manejar el éxito.

Foto: Buena Fe

Un momento importante es el disco Arsenal, que al llegar la fecha límite de entrega no estaba listo por perder el tiempo en las muchas distracciones que implican la vida artística y la notoriedad.

Son los días en los que se desintegra el grupo Moneda Dura y para él es como mirarse en el espejo. De ese camino autodestructivo común en los músicos solo lo salvará su formación militar y la responsabilidad que siente con Yoel, que es menor que él. Cuando sale “Arsenal” es un éxito, con el tiempo producirá sus discos y conformará su propio grupo de músicos.

Los próximos años serán de éxitos pero su vinculación a la política en las canciones y entrevistas será siempre polémica.

Un día Frank Delgado se le acerca con la historia de un gorrión en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, a cuatro manos escriben la canción.
El Gorrión” se refiere al fenómeno de los hijos de altos funcionarios, que viven algunos fuera del país y otros han permanecido aquí solo porque con su estilo de vida no necesitan marcharse, aunque siempre hay excepciones. Otro día escribe Libre cuando descubre que muchos temen a la palabra “libertad”, preocupado al ver cómo una oposición caricaturesca logra robarle algunos términos al discurso político nacional.

Lamentablemente la canción no fue un hit, hubiera sido bueno para reivindicar el término.

El artista no es un crítico francotirador y aunque a menudo tensa la línea de lo posible en sus letras, lo hace desde el compromiso con el proyecto nacional en su sentido más martiano.

Según sus propias palabras: “la música es una herramienta para compartir ideas”. Mientras otros evitaban tocar en la Tribuna Antimperialista de La Habana para no buscarse problemas con la Oficina de Intereses de Estados Unidos, Buena Fe lo hacía con frecuencia.

Foto: Buena Fe

Mientras otros evitaban decir en público las opiniones políticas que compartían en pasillos o en la prensa extranjera, Israel no temía hacerlo en Cuba. Tamaña exposición también tiene su precio y no faltarán las malas interpretaciones o el que busca en sus palabras aquello que quiere encontrar de antemano.

El día que un diplomático maltrató al grupo en un consulado cuando solicitaban la VISA, Israel lo mandó bien lejos, a donde solemos mandar los cubanos a quienes se lo merecen. Fue un día de sentirse mambí, algunas cosas valen más que un concierto o un viaje en avión. Hace unos años Rufo Caballero le recomendó ver una vez más Memorias del Subdesarrollo y de ahí salió una canción.

Israel me cuenta eso mirando al techo sin darse cuenta que es lo más importante que ha dicho en todo el día: “Catalejo se refiere a la idea de que esta es una libertad muy cara, que hemos decidido comprar la dignidad cara para que nuestros hijos la tengan barata, aunque lo barato después no se valore”. Y eso lo resume todo.